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Puntos clave
Serán necesarios USD$151.1 billones hacia 2050 para modernizar la infraestructura digital, la energía limpia y los sistemas de transporte resilientes que sostienen el progreso económico.
En los próximos 25 años, Asia-Pacífico concentrará más de la mitad de la infraestructura global, impulsado por la urbanización y la expansión tecnológica en sectores como transporte, energía y digital.
Será fundamental que los actores involucrados colaboren en planeación, financiamiento, ejecución apalancada en inteligencia artificial y vinculación temprana con comunidades para acelerar el desarrollo de infraestructura sostenible.
¿Cómo podría ser la infraestructura mundial en 2050, tras una nueva inversión de USD $151.1 billones? Mejor. Más inteligente. Más completa. Adaptable y predictiva. Cableada e inalámbrica. Limpia y resiliente ante las interrupciones. Conectada y robusta. Con hardware potente y el software más avanzado. Modernizada: no solo con nuevas construcciones, sino también con renovaciones. La infraestructura es mucho más que acero, hormigón y capital. Es la plataforma para la prosperidad económica y el bienestar humano.
Para 2050, el mundo dependerá cada vez más de la electrificación, los datos, la automatización y los flujos circulares de recursos. Y la infraestructura ya no se definirá únicamente por activos físicos aislados como carreteras, redes o plantas. Abarcará los sistemas digitales, ambientales, industriales y sociales que sustentan la productividad y el bienestar humano. Es fundamental que todos estos sistemas estén interconectados y dependan unos de otros para su correcto funcionamiento.
Las nuevas energías y los activos digitales se expandirán rápidamente, acelerando la aplicación de centros de computación de IA y centros de datos de alta densidad, redes de captura de carbono y microrredes que brindan a los usuarios control en tiempo real sobre la confiabilidad y el costo. Las carreteras transportarán vehículos autónomos e incorporarán capacidades como precios dinámicos y carga inalámbrica. Los aeropuertos funcionarán como centros intermodales predictivos que gestionarán flotas de drones y aeronaves autónomas y eléctricas.
Las empresas operarán redes de suministro automatizadas y justo a tiempo, alimentadas por energía limpia y computación segura. Los sistemas anticiparán las necesidades, asignarán recursos dinámicamente y optimizarán el rendimiento, lo que generará aumentos estructurales de productividad en todos los sectores. El impacto en las comunidades será significativo, brindando a las personas más tiempo para dedicarse a lo que les apasiona.
Esto puede parecer mucho que esperar de la red global de carreteras, centrales eléctricas, puertos, edificios y centros de datos. Después de todo, partes de esta red están envejeciendo y necesitan reparaciones y modernización. Pero el mundo exige lo mismo de su entorno construido. Se avecinan grandes cambios en los próximos 25 años. Se proyecta que para 2050, 1.800 millones de personas más vivirán en ciudades y el número de megaciudades en todo el mundo casi se duplicará.
Los impactos del cambio climático pondrán a prueba la resiliencia y revelarán las vulnerabilidades de los sistemas de transporte, energía y urbanismo. El auge de la IA, la computación en la nube y los servicios basados en datos transformarán radicalmente las necesidades de infraestructura.
Para comprender la magnitud de las oportunidades que se presentan en el ámbito de la infraestructura, PwC encargó a Oxford Economics la elaboración de un nuevo modelo de pronóstico. Basándonos en los datos de gasto de los últimos 20 años, nuestro Informe Global de Infraestructura 2025-2050 utiliza modelos macroeconómicos calibrados a la realidad geopolítica y económica actual. El informe abarca nueve sectores y 20 subsectores en 45 países y territorios, reconociendo la evolución de la infraestructura durante la última década, como el almacenamiento de energía y los centros de datos, y la creciente importancia de sectores como la infraestructura de defensa y la infraestructura de transmisión y distribución necesaria para impulsar la revolución de la IA.
¿El resultado? El pronóstico global de infraestructura más completo y listo para el mercado, diseñado para que inversionistas, responsables de políticas públicas y líderes de la industria identifiquen y aprovechen oportunidades con mayor rapidez y precisión.
En el periodo que abarca nuestro informe, se prevé que el gasto anual global, en términos reales, aumente de USD$4.4 billones en 2024 a USD$6.9 billones en 2050, lo que representa un total acumulado de USD$151.1 billones en 25 años.
El informe sobre Perspectivas Globales de Infraestructura 2025-2050 de PwC analiza la infraestructura que el mundo requerirá, las nuevas formas que ya están emergiendo, los cambios en el uso de estos sistemas por parte de personas y empresas, y, de manera especialmente relevante, los modelos de financiamiento y estructuración comercial necesarios para desarrollarlos a gran escala. El informe identifica las tendencias globales que impulsan el crecimiento del gasto en infraestructura, dimensiona la magnitud de las oportunidades disponibles y señala las regiones y sectores con mayor potencial de expansión, tanto en términos absolutos como relativos.
Para formar parte de esta transformación, los líderes deberán convertir la visión en valor mediante planes concretos y ejecutables. Será necesario actuar con decisión para redefinir prioridades en la asignación de recursos, manteniendo claridad estratégica y la capacidad de asumir enfoques no tradicionales.
La oportunidad es real y medible. El momento de aprovecharla es ahora.
Informe Perspectivas Globales de Infraestructura 2025-2050 de PwC prevé una inversión anual en nueve sectores hasta 2050. En cada categoría de infraestructura, las tendencias económicas subyacentes, la aplicación de nuevas tecnologías y los avances en subsectores clave influyen en el ritmo de crecimiento.
Panorama financiero
Gasto anual en 2024: USD$256 mil millones.
Gasto anual proyectado para 2050: USD$322 mil millones.
Tasa de crecimiento anual compuesta (TCAC) a 25 años: 0.9 %.
Aumento del gasto anual para 2050: 26 %.
Gasto acumulado para 2050: USD$7.4 billones.
Para aprovechar todo el potencial de los avances en tecnología, datos e inteligencia artificial, el mundo requerirá una inversión sostenida en infraestructura digital. Junto con las redes, la fibra óptica, las torres y los satélites, los centros de datos, los entornos físicos donde se realiza la computación, se están convirtiendo en un activo de infraestructura clave del siglo XXI.
La creciente demanda mundial de datos y servicios digitales impulsará una fuerte inversión en capacidad de centros de datos durante los próximos 25 años. En la segunda mitad de la década de 2020, décadas de expansión se concentrarán en una fase de construcción corta y altamente intensiva en capital. Entre 2024 y 2027, la inversión anual en infraestructura de centros de datos aumentará un 121 %, pasando de USD$114 millones a USD$252 millones.
Se construirán rápidamente campus de hiperescala, centros de coubicación y centros de datos periféricos para satisfacer la creciente demanda generada por el constante crecimiento de la nube, la rápida adopción de la IA generativa y las expectativas de aplicaciones y cargas de trabajo de IA con mayor capacidad de procesamiento.
Sin embargo, a medida que las instalaciones de nueva construcción alcancen su máxima capacidad y absorban el aumento de la demanda, el ritmo de las ampliaciones estructurales posteriores se moderará en la década de 2030.
En la década de 2040, con la madurez de los mercados, la inversión en edificios e infraestructuras se mantendrá constante. En este horizonte temporal más amplio, es probable que la inversión en centros de datos se reoriente, pasando de impulsar la nueva capacidad neta a mejorar la utilización, la eficiencia y la adaptabilidad de la infraestructura existente.
En ese momento, el crecimiento de la capacidad de los centros de datos dependerá de la comercialización exitosa de la generación actual de infraestructura, así como de los requisitos energéticos y la eficiencia de las futuras generaciones de infraestructura informática.
Panorama financiero
Gasto anual en 2024: USD$1,4 billones.
Gasto anual proyectado para 2050: USD$2,4 billones.
Tasa de crecimiento anual compuesto (TCAC) a 25 años: 2,2 %
Aumento del gasto anual para 2050: 75 %
Gasto acumulado para 2050: USD$50 billones.
El aumento de la movilidad, especialmente en las megaciudades, requerirá una inversión sustancial en infraestructura de transporte, incluyendo la renovación de los activos existentes, así como el mantenimiento y la construcción de nuevas carreteras, puentes, túneles, ferrocarriles, aeropuertos, puertos y obras marítimas.
El transporte representa el 33 % del gasto total durante el período que abarca el informe. El gasto en carreteras y puentes, que asciende a USD$30,6 billones, constituirá el 60,5 % del total del transporte. Incluso los países con redes de infraestructura altamente desarrolladas deberán realizar inversiones significativas para garantizar su idoneidad para el futuro y su resiliencia ante el cambio climático y otras perturbaciones.
La inversión en infraestructura aeroportuaria (USD$3,1 billones hasta 2050) registrará el mayor crecimiento. Impulsada por el aumento del volumen de pasajeros y los flujos turísticos, crecerá un 93 % hasta 2050, mientras que la inversión en infraestructura portuaria (USD$2,4 billones hasta 2050) se beneficiará de la ampliación de los corredores comerciales y las mejoras necesarias para la capacidad de energía eólica marina. La inversión en infraestructura ferroviaria (USD$14,1 billones hasta 2050) se verá favorecida por la urbanización y la posición del ferrocarril como un modo de transporte relativamente eficiente y con bajas emisiones de carbono.
Las tecnologías digitales desempeñan un papel fundamental. De hecho, la convergencia de la infraestructura digital y física creará los sistemas de movilidad resilientes y sostenibles del futuro. Estos sistemas de transporte comprenderán una infraestructura multimodal integrada, que combinará carreteras, ferrocarriles, puertos, aeropuertos y redes digitales. Los puertos y aeropuertos inteligentes se convertirán en motores de dinamismo económico mediante la automatización, el análisis de datos y las tecnologías bajas en carbono para mejorar la eficiencia y la sostenibilidad.
Panorama financiero
Gasto anual en 2024: USD$631 mil millones.
Gasto anual proyectado para 2050: USD$1,1 billones.
Tasa de crecimiento anual compuesta (TCAC) a 25 años: 2,3 %
Aumento del gasto anual para 2050: 79 %
Gasto acumulado para 2050: USD$25 billones.
La infraestructura energética incluye los activos fijos y las estructuras utilizadas para la generación, el almacenamiento y la distribución de electricidad, incluyendo activos renovables, centrales de combustibles fósiles y nucleares, con un creciente impulso para los pequeños reactores modulares, transmisión y distribución, y almacenamiento en baterías.
Para 2050, la inversión anual superará los USD$1,1 billones. Este crecimiento refleja el desafío global fundamental de reducir la huella de carbono mundial y garantizar un suministro de combustible y energía fiable, seguro y asequible. Como señala el Instituto de Recursos Mundiales, más del 70 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero provienen de la energía. Afrontar este desafío exige un enfoque integral que coordine la inversión a través de las fronteras nacionales y sectoriales.
En periodos de grave inseguridad en el suministro, los gobiernos y los inversionistas priorizan la fiabilidad, la capacidad de despacho y la diversificación de combustibles, junto con la descarbonización. Es probable que este enfoque acelere la inversión no solo en energías renovables, almacenamiento y modernización de la red, sino también en infraestructura estratégica de combustibles, capacidad de reserva, importación de gas natural licuado, activos de regasificación y, en general, en flexibilidad del sistema.
La inversión global en infraestructura energética se expandirá en tres dimensiones clave: generación limpia, almacenamiento de energía y transmisión y distribución. En primer lugar, la generación limpia se está acelerando. Para 2050, la inversión en energías renovables y energía nuclear aumentará un 52 % y un 45 %, respectivamente, mientras que la inversión en generación a partir de combustibles fósiles disminuirá un 55 %.
En segundo lugar, a medida que las baterías y otras tecnologías se convierten en la base de la flexibilidad del sistema, la inversión anual en almacenamiento de energía crecerá un 273 % entre 2024 y 2050, lo que permitirá a las redes equilibrar las energías renovables intermitentes, respaldar la creciente electrificación y estabilizar las cargas máximas. En 2050, los USD$91 mil millones de dólares invertidos en almacenamiento triplicarán la cantidad invertida en energía procedente de combustibles fósiles.
En tercer lugar, a medida que las redes se modernizan y refuerzan significativamente, la inversión en transmisión y distribución aumentará un 159 %, impulsada por la necesidad de gestionar los flujos de energía bidireccionales y de atender y conectar las nuevas cargas de rápido crecimiento. Estas cargas incluirán flotas de vehículos eléctricos, bombas de calor, electrolizadores y centros de datos y clústeres de IA con un consumo energético cada vez mayor.
Y dado que la electrificación por sí sola no puede lograr un balance energético cero, un análisis de PwC destaca la necesidad de ampliar el uso de combustibles de aviación sostenibles, hidrógeno y biocombustibles a medida que alcancen la viabilidad comercial, creando un sistema energético integrado y multivectorial que respalde tanto la descarbonización como la seguridad energética a largo plazo.
Panorama financiero
Gasto anual en 2024: USD$480 mil millones.
Gasto anual proyectado para 2050: USD$460 mil millones.
Tasa de crecimiento anual compuesto (TCAC) a 25 años: -0,2 %
Disminución del gasto anual para 2050: -4 %
Gasto acumulado para 2050: USD$12,3 billones.
La infraestructura de recursos incluye las plantas, instalaciones y redes que dan soporte a la exploración, extracción, procesamiento, transporte y almacenamiento de petróleo y gas, carbón, metales y minerales, incluyendo instalaciones mineras, oleoductos, refinerías y terminales de almacenamiento.
En el contexto de la profunda transformación energética, este es el único sector que se prevé que experimente una disminución de la inversión durante el período de pronóstico. La mayor parte de la contracción se debe al carbón, cuya inversión anual se desplomará un 63 % para 2050. Dado que el petróleo y el gas siguen siendo factores clave en la ecuación energética, continuarán dominando el sector de los recursos, representando el 64 % de la inversión en 2050.
Sin embargo, la importancia estratégica de la infraestructura de recursos va mucho más allá del petróleo y el gas. Las interrupciones en el suministro de productos asociados, como azufre, helio, productos petroquímicos e insumos para fertilizantes pueden tener consecuencias en cascada para la agricultura, la fabricación de semiconductores, la industria química y la producción industrial. Estos problemas refuerzan la necesidad de invertir en almacenamiento, procesamiento y diversificación de rutas comerciales a lo largo de las cadenas de valor de recursos críticos.
Como reveló el Informe Minero 2025 de PwC, el crecimiento se observará principalmente en metales y minerales esenciales para la transición energética, como el cobre, el litio y las tierras raras. El gasto anual aumentará un 39 %, hasta alcanzar los USD$128 mil millones en 2050. La demanda de estos recursos se verá impulsada aún más por la modernización de la red eléctrica y el almacenamiento de energía en baterías a gran escala, la electrificación del transporte, los avances en la tecnología de defensa y la capacidad informática, y las mejoras en la recuperación y el reciclaje de recursos.
Panorama financiero
Gasto anual en 2024: USD$617 mil millones.
Gasto anual proyectado para 2050: USD$912 mil millones.
Tasa de crecimiento anual compuesta (TCAC) a 25 años: 1,5 %
Aumento del gasto anual para 2050: 48 %
Gasto acumulado para 2050: USD$19,4 billones.
El gasto mundial en infraestructura social, que abarca la atención médica, la atención a personas mayores y las instalaciones educativas, aumentará de forma constante a medida que aumenten las presiones demográficas y décadas de subinversión tengan sus consecuencias.
Para 2050, la proporción de personas de 65 años o más alcanzará el 20 % de la población mundial, según la Organización Mundial de la Salud. Esto intensificará la demanda de hospitales, residencias de ancianos y servicios de apoyo. La subinversión crónica en estas áreas ha generado grandes déficits, tanto en la modernización de las instalaciones existentes en los mercados desarrollados como en la construcción de nuevas para satisfacer la demanda insatisfecha en las economías emergentes.
Se prevé que el gasto anual en centros de salud y residencias de ancianos crezca un 73 % entre 2024 y 2050. Por su parte, se espera que el gasto en centros educativos aumente un 30 % durante el mismo periodo. Las inversiones tanto en educación como en residencias de ancianos también fortalecen el capital humano, un pilar fundamental para la productividad a largo plazo.
Panorama financiero
Gasto anual en 2024: USD$472 mil millones.
Gasto anual proyectado para 2050: USD$712 mil millones.
Tasa de crecimiento anual compuesta (TCAC) a 25 años: 1,6 %
Aumento del gasto anual para 2050: 51 %
Gasto acumulado para 2050: USD$15,5 billones.
La industria manufacturera, pilar fundamental de las economías industriales, experimentará una transformación radical en los próximos 25 años. Este sector abarca plantas, instalaciones y redes que dan soporte al procesamiento de metales pesados y productos químicos, el refinado de petróleo y la fabricación de automóviles.
El sector químico seguirá siendo el subsector más grande y de mayor crecimiento, ya que el aumento de la población y el incremento de los ingresos impulsan el consumo de productos para el hogar, productos químicos básicos y agroquímicos, lo que sustenta la expansión proyectada del 81 % del subsector entre 2024 y 2050.
Se prevé que la fabricación de metales pesados y la de automóviles crezcan más lentamente, con incrementos del 44 % y el 21 %, respectivamente, debido a factores adversos como el exceso de capacidad global y las tensiones comerciales. Mientras tanto, las tendencias globales de descarbonización aplanarán la demanda a largo plazo de refinación de petróleo, lo que contribuirá a su crecimiento proyectado más moderado del 13 %.
En los mercados maduros, las plantas e instalaciones de fabricación se están transformando en centros inteligentes, resilientes y sostenibles que aprovechan la IA, la robótica y el internet de las cosas para optimizar la producción y reducir los residuos. A medida que muchas economías emergentes continúan expandiendo su base industrial para satisfacer la creciente demanda, deberán incorporar flexibilidad y preparación digital desde el principio.
La producción industrial se concentrará en distritos industriales con cero emisiones netas, alimentados por energías renovables e hidrógeno, flujos circulares de materiales y automatización avanzada.
Panorama financiero
Gasto anual en 2024: USD$73 mil millones.
Gasto anual proyectado para 2050: USD$168 mil millones.
Tasa de crecimiento anual compuesta (TCAC) a 25 años: 3,3 %
Aumento del gasto anual para 2050: 132 %
Gasto acumulado para 2050: USD$3,4 billones.
La defensa comprende instalaciones físicas como astilleros, diques secos, cuarteles y otras instalaciones militares, redes de transporte, depósitos y almacenes, e infraestructura de comunicaciones. No incluye armas, vehículos ni equipos.
En el futuro, la infraestructura de defensa será energéticamente segura, digitalmente robusta y resiliente al cambio climático, integrando microrredes, redes de datos robustas y vigilancia autónoma. Se prevé que el gasto anual en infraestructura de defensa crezca un 132 % entre 2024 y 2050. Aun así, para 2050, representará poco más del 2 % del gasto total mundial en infraestructura.
El aumento de la inversión en infraestructura de defensa estará impulsado por el incremento de los riesgos de seguridad, especialmente en Europa y la región de Asia-Pacífico. Otros factores que influyen son el cambio en las alianzas geopolíticas, la transición a la guerra híbrida, la necesidad de construir cadenas de suministro más resilientes y la imperiosa necesidad de recapitalizar los activos de infraestructura de defensa obsoletos, sobre todo en el Reino Unido y la UE.
En el pasado, la tradicional orientación del sector público hacia la infraestructura de defensa solía disuadir a los inversores privados. Sin embargo, ahora se presenta una oportunidad para redefinir la defensa como un sector estratégico de crecimiento que movilizará capital privado. A medida que los gobiernos buscan acelerar la ejecución de proyectos para satisfacer necesidades operativas urgentes, existirá un importante potencial de inversión y un creciente interés por parte de los gobiernos en innovar tanto en tecnología como en enfoques comerciales.
Panorama financiero
Gasto anual en 2024: USD$255 mil millones.
Gasto anual proyectado para 2050: USD$379 mil millones.
Tasa de crecimiento anual compuesta (TCAC) a 25 años: 1,5 %
Aumento del gasto anual para 2050: 49 %
Gasto acumulado para 2050: USD$8,5 billones.
El agua representa una pequeña parte del gasto total mundial en infraestructura —USD$8,5 billones entre 2025 y 2050—, pero su importancia estratégica no hará más que crecer. El sector hídrico se enfrenta a crecientes presiones derivadas del cambio climático, el crecimiento demográfico y la evolución de los patrones de consumo. Desempeñará un papel fundamental en la configuración de sistemas resilientes y en el apoyo a la productividad global a largo plazo.
Se prevé que la inversión anual en infraestructura hídrica aumente de USD$255 mil millones a USD$379 mil millones para 2050, un incremento del 49 %, si bien el crecimiento será desigual entre regiones. En las economías avanzadas, la cobertura de servicios consolidada y el menor crecimiento demográfico propiciarán que la inversión se destine a la renovación y el mantenimiento, mientras que los mercados emergentes y en desarrollo experimentarán una creciente demanda, impulsada por las deficiencias en la cobertura y las presiones demográficas.
Panorama financiero
Gasto anual en 2024: USD$306 mil millones.
Gasto anual proyectado para 2050: USD$407 mil millones.
Tasa de crecimiento anual compuesta (TCAC) a 25 años: 1,1%
Aumento del gasto anual para 2050: 33%
Gasto acumulado para 2050: USD$9,5 billones.
Entre 2025 y 2050, se invertirán USD$9,5 billones en infraestructura agrícola. Al igual que el subsector del agua, la agricultura tiene una importancia estratégica fundamental. El cambio climático, el crecimiento demográfico y la evolución de los patrones de consumo ejercen una presión considerable sobre la agricultura.
Se proyecta que el gasto en infraestructura agrícola aumente de USD$306 mil millones en 2024 a USD$407 mil millones para 2050. El desarrollo de infraestructura agrícola está estrechamente ligado a los niveles de producción, que se prevé que crezcan con mayor rapidez en los mercados emergentes y en desarrollo que se enfrentan al cambio demográfico y a los riesgos para la seguridad alimentaria. La región de Asia-Pacífico representará alrededor del 75% del gasto total del subsector en los próximos 25 años, con China continental acaparando el 35%. África, donde la producción primaria sigue siendo fundamental para la actividad económica y la agroindustria constituye una parte importante de la base industrial, es la región de mayor crecimiento en cuanto a inversión.
Prevemos que los próximos 25 años se caracterizarán por un aumento sin precedentes en la inversión global en infraestructura. Sin embargo, no hay garantía de que se materialicen los niveles de gasto necesarios. Además, los ingresos brutos no se traducen automáticamente en inversiones rentables. Para generar valor, los inversionistas, los gobiernos y las empresas necesitarán un enfoque estratégico e integral que supere las limitaciones actuales y acelere la ejecución.
Entre los imperativos clave de este enfoque se incluyen:
Abordar con éxito todos estos imperativos requerirá que cada uno de los principales actores del ecosistema de infraestructura adopte medidas específicas.
Gobiernos
Crear entornos habilitantes mediante carteras de proyectos transparentes, marcos regulatorios simplificados y modelos de financiación innovadores que atraigan capital privado y aceleren la ejecución.
Considerar intervenciones focalizadas en áreas donde la fragilidad de la cadena de suministro ponga en riesgo la resiliencia nacional.
Inversionistas
Reconocer la evolución del equilibrio entre riesgo y retorno, alineando el capital con sectores y regiones con crecimiento estable a largo plazo.
Mantenerse atentos a un panorama cambiante de oportunidades, a medida que emergen nuevos sectores y la demanda global se desplaza hacia Asia-Pacífico y los mercados emergentes.
Empresas
Anticipar y adaptarse a un ecosistema en transformación, aprovechando la tecnología, fortaleciendo la resiliencia de la cadena de suministro y desarrollando alianzas intersectoriales para capturar oportunidades de crecimiento.
Comunidades
Participar de forma activa desde etapas tempranas del proceso de planificación y ejecución.
Contribuir a materializar beneficios como una mejor calidad de vida, mayor conectividad y un acceso más equitativo a servicios esenciales.
El mundo será muy diferente en 2050. Se necesita una verdadera revolución de la productividad. Para lograrla, los actores deberán colaborar para canalizar la inversión adecuada hacia los activos correctos, en el momento oportuno y de la manera más eficiente. Comenzando desde hoy.
Este artículo se basa en el contenido original “Investing in infrastructure, the platform for accelerating human progress” de PwC Global. La revisión fue ejecutada por el equipo de PwC Colombia.
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