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Las funciones de investigación dentro de las organizaciones se ven cada vez más presionadas por el aumento de los casos, el crecimiento exponencial de los volúmenes de datos, mayores exigencias regulatorias y una presión constante sobre los costos. Al depender, en gran medida, de procesos aislados, manuales e intensivos en recursos, muchas áreas tienen dificultades para adaptarse y corren el riesgo de quedarse aún más rezagadas.
Al mismo tiempo, la confianza sigue siendo uno de los principales obstáculos para la modernización. Muchos investigadores temen que el uso de soluciones basadas en inteligencia artificial, aunque ya hayan sido probadas en otros contextos, pueda afectar la precisión de los resultados, el cumplimiento normativo, el privilegio, la explicabilidad y la solidez de la defensa. Estas preocupaciones se ven reforzadas por la limitada experiencia práctica en el uso de la IA.
Sin embargo, no modernizarse ya no es una opción sostenible. Los modelos de investigación liderados por las personas y habilitados por la IA permiten empoderar a los equipos para ofrecer resultados más rápidos, confiables y transparentes. Cuando se implementa de manera responsable, la IA no solo mejora la precisión y la credibilidad, sino que también puede transformar la función de investigación de un centro de costos a un socio estratégico para el negocio.
“La clave no es si usar inteligencia artificial en las investigaciones, sino cómo hacerlo de manera responsable. Cuando la IA se implementa con criterios claros de gobernanza, privacidad y supervisión humana, no solo mejora la eficiencia, sino que refuerza la defensibilidad y la credibilidad frente a reguladores y grupos de interés”
La IA no sustituye el criterio profesional: lo complementa y lo potencia. Así, podemos elevar la calidad de los análisis, reforzar la confianza en los resultados y evolucionar la función de investigación de un rol reactivo a un aliado estratégico en la toma de decisiones.
Datos recientes del mercado subrayan la urgencia de adaptarse. De acuerdo con la encuesta 2025 de la Association of Corporate Counsel a directores jurídicos, el 44 % de los encuestados observa un aumento en las investigaciones internas, mientras que el 60 % reporta mayores costos de litigio. Por su parte, la Encuesta Global de Cumplimiento 2025 de PwC señala que el 63 % de los líderes empresariales considera que la complejidad y fragmentación de los datos dentro de sus organizaciones dificulta el cumplimiento. En conjunto, estos hallazgos evidencian una brecha creciente entre las demandas que enfrentan las investigaciones y lo que los modelos tradicionales pueden sostener.
Ante estos riesgos, las organizaciones deberían reconsiderar radicalmente su enfoque de las investigaciones. Retrasos, procesos inconsistentes, pruebas omitidas, aumento de costos y agotamiento de los investigadores ralentizan las resoluciones, reducen el control de calidad y aumentan los riesgos de defensa, no por falta de habilidades, sino por sistemas y procesos obsoletos. Seguir dependiendo de modelos de investigación heredados puede poner a las organizaciones en riesgo de sufrir daños operativos y reputacionales significativos.
Los líderes legales y de cumplimiento se enfrentan a una decisión crucial: modernizar las investigaciones o quedarse aún más atrás. La IA ofrece una solución potente al absorber tareas repetitivas con gran cantidad de datos y generar información, lo que permite a los investigadores centrarse en el juicio crítico y la toma de decisiones. Cuando se implementa de forma responsable con sólidas medidas de privacidad, seguridad y supervisión, la IA permite investigaciones más rápidas, consistentes y defendibles.
Este artículo se basa en el artículo original Forensics Today: The future of investigations: Human-led, AI-enabled de PwC Global. La revisión fue ejecutada por el equipo de PwC Colombia.
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