para crear confianza con los empleados, hay que ser coherente

"Recibí un correo electrónico urgente de mi jefe a las 4:30 de la mañana, pidiéndome que hiciera unos pequeños cambios en un informe que había escrito para un cliente. No sólo era temprano, sino que estaba de camino al aeropuerto para unas vacaciones familiares. Cualquiera de mis colegas podría haber hecho los cambios. No sabía si reír o llorar", cuenta Sasha, gerente de una consultora multinacional de servicios informáticos. Había pasado la mayor parte del mes anterior trabajando jornadas de 14 horas mientras su equipo se apresuraba a evaluar el sistema informático del cliente y sus necesidades futuras. "Mientras tanto, los directivos de la empresa insistían en la importancia del bienestar e instaban a todo el mundo a tomarse un tiempo libre para reponer fuerzas. Decían una cosa y hacían otra. Estaba claro que no podía confiar en ellos".

Muchos líderes empresariales son devotos del poder de la cultura. Dos tercios de los miembros de las juntas directivas y los directivos que participaron en la Encuesta Global de Cultura 2021 de PwC afirman que la cultura es más importante para el rendimiento que la estrategia o el modelo operativo. Pero la historia de Sasha pone de manifiesto un importante obstáculo para aprovechar su eficacia: muchos empleados simplemente no confían en sus líderes. La razón es la incoherencia, que se manifiesta de dos maneras. En primer lugar, algunos líderes, como el de Sasha, no actúan con autenticidad: su comportamiento no concuerda con el mensaje cultural que transmiten. En segundo lugar, en muchas organizaciones, la supuesta cultura no coincide con las experiencias de los empleados.

Ambos problemas podrían estar contribuyendo a una inminente crisis de retención de talento. Después de "refugiarse en el trabajo" durante la pandemia, la gente está renunciando a sus puestos de trabajo en enormes cantidades. 

Cuatro millones de trabajadores renunciaron en Estados Unidos en abril de 2021, el nivel más alto en 20 años, y otros 3,9 millones renunciaron en junio de 2021. Un estudio global de Microsoft reveló que el 41% de los trabajadores está considerando dejar su trabajo o cambiar de profesión este año.

La investigación de PwC sugiere que los directores hacen bien en dar prioridad a la cultura ante este reto y muchos otros. Los encuestados de PwC que dijeron que sus organizaciones tenían una cultura distintiva eran más propensos a reportar buenos resultados durante el primer año de la pandemia. Pero para que la cultura cree una ventaja competitiva y ayude a los líderes a crear confianza con sus empleados, es necesario que las aspiraciones de los líderes sobre ella y las experiencias de los empleados con la misma se alineen.

En la encuesta de PwC, el 79% de los directivos y los miembros de la junta directiva estaban de acuerdo o muy de acuerdo en que lo que dicen sobre su cultura se ajusta a la forma en que las personas actúan cada día en su organización, pero sólo el 58% de los trabajadores de primera línea dijeron lo mismo. El contraste es especialmente marcado en lo que respecta a la diversidad, la equidad y la inclusión: el 64% de los encuestados de la alta dirección y de la junta directiva afirmaron que su organización fomenta el debate sobre temas delicados e incómodos, pero sólo el 51% de los trabajadores de primera línea estuvieron de acuerdo. Y el 71% de los directivos y miembros de la junta directiva afirmaron que su organización adopta la flexibilidad y acomoda a las personas con necesidades diferentes, pero sólo el 54% de los trabajadores de primera línea lo dijo.

¿Cómo pueden los líderes reducir estas brechas? Con una comprensión clara del impacto de la autenticidad del liderazgo y la cohesión cultural y un plan de acción para activar su cultura, estarán bien encaminados.

El valor del liderazgo auténtico

Cuando la primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardem, accedio a Facebook Live al comienzo de la pandemia -desde su casa, después de acostar a su hija, y con una sudadera desgastada- para explicar a los ciudadanos la importancia de imponer un bloqueo nacional, estaba enviando un mensaje claro: "Todos estamos en el mismo barco". Los cambios que estaba diciendo a sus electores que tendrían que hacer eran unos con los que ella también tendría que vivir.

Muchos líderes parecen creer que ellos también practican lo que predican, sobre la cultura. La encuesta de PwC muestra que el 73% de los altos directivos creen que lo hacen. Pero sólo el 46% del resto de la planilla está de acuerdo. Hemos visto de primera mano que este desajuste daña la confianza. Y sin confianza, puede ser difícil motivar a la gente, provocar el cambio y fomentar los comportamientos deseados.

Uno de los miembros de nuestro equipo en el Centro Katzenbach, un antiguo soldado estadounidense, cuenta una historia que acentúa la importancia de la autenticidad del liderazgo. En las fuerzas armadas, que dependen de que las filas obedezcan las instrucciones de sus líderes sin cuestionarlas, los líderes del ejército se aseguran habitualmente de comer sólo después de que sus tropas se hayan alimentado, para dar una clara señal de que el bienestar de las tropas es su máxima prioridad. Pero en una ocasión, cuando nuestro colega era teniente primero de la 25ª División de Infantería, toda su unidad fue confinada porque faltaba una pieza de equipamiento. "El confinamiento duró todo el día y hasta la noche, y en lugar de comida caliente, nos dieron raciones MRE [comida lista para comer]. Pero entonces algunos de los soldados vieron a la esposa del comandante llevándole a escondidas un Burger King. Después de eso, fue completamente ineficaz como líder porque nadie en la unidad lo respetaba".

La coherencia organizativa es fundamental

La consistencia y la coherencia cultural también importan en cuanto a las acciones de la organización como entidad. El gigante estadounidense de la venta al por menor Target, que lleva mucho tiempo pregonando su compromiso con la formación y el desarrollo de los empleados, anunció recientemente un programa para pagar el 100% de la matrícula universitaria de cualquiera de sus 340.000 trabajadores a tiempo completo y parcial en EE.UU. que cursen carreras relacionadas con la empresa en determinadas universidades. 

El programa es uno de los ejemplos más destacados de una empresa que toma medidas concretas para reforzar lo que dice sobre su cultura y sus valores.

Aunque pocas empresas pueden permitirse un programa tan amplio como el de Target, la coherencia a cualquier escala es importante. Por ejemplo, una empresa de servicios financieros que se enorgullece de su cultura de meritocracia, basada en un proceso transparente de gestión del rendimiento. "Todos sabíamos dónde estábamos y qué teníamos que hacer exactamente para avanzar. Siempre nos decían que nuestra revisión anual del rendimiento, y lo que ocurriera a raíz de ella, nunca debía sorprendernos", dice Paul, que se incorporó a la organización a los 20 años y progresó de forma constante durante la década siguiente.

La cultura se desplomó cuando una recesión económica obligó a realizar despidos y la dirección no comunicó lo que se avecinaba. "Cuatro personas de mi departamento fueron despedidas", nos dijo Paul. "Tres meses antes, nos habían dicho que estábamos haciendo las cosas bien, y de repente nos dijeron que nos fuéramos porque su rendimiento no estaba a la altura. La moral cayó en picado y nunca se recuperó".

En nuestro trabajo, hemos visto muchos ejemplos similares de incoherencia y la desconfianza que genera. Una empresa que quería mejorar la colaboración entre silos continuó alineando las métricas y las recompensas a los individuos que cumplían con los objetivos financieros personales. A un equipo de producto se le dijo que se centrara en la calidad, a pesar de que los indicadores clave de rendimiento se construyeron en torno al tiempo de entrega. 

Para superar esta incoherencia, los líderes deben examinar todos los componentes formales e informales de su ADN cultural en cada punto de contacto de la experiencia de empleado.

HubSpot ha ganado premios por su cultura, que hace hincapié en la transparencia, y ha tomado medidas para asegurarse de que no sólo habla de transparencia, sino que la practica. Por ejemplo, clasifica oficialmente a todos los empleados como "personas designadas" y comparte información financiera y de gestión detallada con todo el personal. También acoge todas las contribuciones por igual, independientemente del estatus de la persona o del lugar que ocupe en la jerarquía.

Poner en marcha una cultura coherente

Lograr los objetivos estratégicos, incluida la mejora de la contratación y la retención y la creación de confianza con los empleados, será imposible si sigue existiendo un abismo entre lo que los líderes y las organizaciones defienden sobre la cultura y lo que los empleados experimentan. He aquí tres acciones que los líderes pueden llevar a cabo para activar la cultura y obtener una ventaja competitiva.

Medir el impacto de la cultura en los objetivos estratégicos. Los líderes pueden preguntarse cómo la cultura de su organización está ayudando o dificultando su capacidad para impulsar los resultados empresariales. También pueden identificar cualquier área de incoherencia entre las aspiraciones culturales declaradas y las experiencias cotidianas de los empleados. Muchas herramientas, como los datos de las encuestas de personal analizados por niveles, o un diagnóstico cultural específico o un diagnóstico de la experiencia de los empleados, indicarán en qué medida la cultura está alineada con la estrategia y qué factores de la experiencia son los más importantes para los empleados.

Para saber cómo se perciben las acciones de liderazgo, a menudo la mejor solución es simplemente preguntar a los auténticos líderes informales de la organización (AIL por sus siglas en inglés), es decir, a las personas que no tienen autoridad oficial pero que son influyentes y líderes. Ellos revelarán la verdad, aunque sea incómoda. Pueden decirle cuáles son las mayores desconexiones que socavan los objetivos declarados de la organización.

• Centrarse en los rasgos y comportamientos culturales que apoyan los objetivos empresariales. La comprensión de la cultura comienza por hacer un inventario de los rasgos de la organización (las tendencias de las personas a comportarse de una determinada manera, como por ejemplo "impulsada por el consenso" o "jerárquica") y de los comportamientos habituales (cómo emplean su tiempo, toman decisiones, gestionan los conflictos y realizan su trabajo de forma habitual). Pero es importante pasar con decisión de la comprensión de los comportamientos que están presentes en la cultura de una organización a la priorización de los que serán más útiles para alcanzar los objetivos empresariales. Identificar estos pocos comportamientos críticos es un proceso delicado.

Considere los rasgos y comportamientos a través de múltiples ópticas: ¿Qué es lo que más energiza a los empleados y cuáles son sus principales dificultades? ¿Qué cualidades culturales son útiles para ejecutar la estrategia y qué rasgos frenan a la organización?

Habrá que hacer inevitables concesiones a la hora de seleccionar los pocos comportamientos críticos. Por ejemplo, una organización puede tener que equilibrar el hecho de estar centrada en el cliente con el mantenimiento de un entorno en el que los empleados se sientan estimados y no se agoten. O una organización ágil y de alto rendimiento puede necesitar evitar alienar o marginar a las personas con diferentes perspectivas, antecedentes o capacidades. ¿Cómo puede una empresa crear un espacio seguro para que la gente se exprese y, al mismo tiempo, hacer que sus empleados rindan cuentas? Los líderes deben enfrentarse a estos escenarios y decidir cómo responder, y luego comprometerse a señalar y modelar las compensaciones de manera muy visible.

• Llevarlo adelante con los facilitadores del cambio cultural. La última etapa consiste en asegurarse de que su cultura está alineada a través de todo el sistema organizativo.

Una cultura gestionada activamente empuja a las personas hacia los pocos comportamientos críticos que apoyan el éxito empresarial. Hemos identificado los facilitadores del cambio cultural que son eficaces para ayudar a las organizaciones a crear coherencia en torno a los rasgos y comportamientos que han identificado como más importantes. Establecer el tono adecuado desde la cúpula directiva, disponer de la tecnología y las herramientas adecuadas para apoyar el cambio, y recopilar las opiniones de los empleados y actuar en consecuencia son ejemplos de facilitadores. Fundamentalmente, estos facilitadores abarcan tanto la experiencia de los empleados como la cultura -dos caras de la misma moneda- para apoyar la estrategia de forma integrada. Los datos de la encuesta de PwC muestran que las organizaciones que describen su cultura como una fuente de ventaja competitiva han activado al menos cuatro de estos facilitadores.

Dos de los facilitadores están directamente relacionados con la autenticidad del liderazgo: el tono desde los altos cargos y el respaldo y apoyo visible del liderazgo. Para cerrar la brecha de la autenticidad, los líderes tienen que salir de sus oficinas y estar en primera línea para poder entender las realidades cotidianas de los trabajadores que crean sus decisiones de liderazgo. "Gerenciar caminando" puede ser más difícil si los trabajadores son virtuales, pero no es menos importante.

La cultura como fuente de ventaja competitiva

La Encuesta Global de Cultura 2021 de PwC muestra que la cultura puede proporcionar una ventaja competitiva en tiempos difíciles. Sin embargo, convertir los discursos sobre la cultura en acciones representa un desafío permanente para los líderes. Cuando se alinea con la estrategia, el propósito y el modelo operativo, la cultura puede ser una fuerza poderosa que genera confianza, apoya la retención y protege al negocio contra la próxima crisis.

Perfiles de los Autores:

  • Reid Carpenter es directora global del Centro Katzenbach, un instituto global para la cultura organizacional y el liderazgo en Strategy&, el negocio de consultoría estratégica de PwC. Con sede en Nueva York, es directora general de PwC US.

  • Christopher Hannegan se especializa en el cambio transformacional y la cultura y es miembro del equipo de liderazgo de EE.UU. en el Centro Katzenbach. Con sede en Chicago, es director de PwC US.

  • Varya Davidson es la directora adjunta de capacidades para la cultura, el liderazgo y el cambio y miembro del equipo de liderazgo global del Centro Katzenbach. Con sede en Sydney, es socia de PwC Australia.

Contáctanos

Miriam Arrocha

Directora Regional de Mercadeo y Comunicaciones, PwC Interaméricas

Síguenos