Conclusiones clave
Si bien la geología determina quién participa en la minería, la capacidad de hacer que los proyectos sean atractivos para la inversión y la forma en que se posicionan los proveedores de capital definen quién captura mayor valor. Los gobiernos deben establecer marcos que favorezcan una inversión estable y la rentabilidad.
Entre las tendencias clave destacan la productividad y la tecnología, con la adopción de inteligencia artificial proyectada para impulsar importantes mejoras en las compañías mineras.
La presión recae sobre la industria minera global. El mundo está atravesando una era de desafíos en materia de seguridad energética, fragmentación geopolítica, los impactos de una cuarta revolución industrial impulsada por la tecnología y crecientes expectativas sociales. Para satisfacer la creciente demanda de metales y minerales, la industria necesita producir más de ellos —y hacerlo de manera más eficiente—. De cara al futuro de la minería, existe una clara necesidad de diversificar la producción y el procesamiento. Y eso implica operar de forma más eficaz dentro de un ecosistema que sea creíble, atractivo para la inversión y resiliente.
Enfrentar estos desafíos y capturar valor de las cadenas de suministro globales en evolución constituye un imperativo central. Para tener éxito, los numerosos actores y participantes del ecosistema minero —que incluye a las empresas de minería y procesamiento, los responsables de formular políticas, los inversionistas, los usuarios finales y las compañías de industrias adyacentes— deben colaborar a medida que avanzan de la ambición a la acción en tres grandes ámbitos.
Estas presiones surgen en un momento en que la industria reporta lo que, en muchos aspectos, fue un año sólido para las 40 principales empresas mineras (por capitalización de mercado) que analizamos. Los ingresos totales crecieron un 3,3%, alcanzando los US$ 909.000 millones desde los US$ 880.000 millones de 2024, mientras que las ganancias antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización (EBITDA) se dispararon un 23%, hasta los US$ 248.000 millones, y la utilidad neta aumentó a US$ 120.000 millones. Esta mejora refleja dos factores clave: primero, precios marcadamente más altos para los metales preciosos (incluidos el oro y la plata), los metales del grupo del platino y los metales energéticos como el cobre; y segundo, un mejor apalancamiento operativo y una gestión disciplinada de los costos.
Nota: Los ingresos por oro se muestran por separado solo durante los últimos cuatro años, período en el que han representado una parte significativa de los ingresos totales. Antes de 2022, los ingresos por oro se incluyen dentro de los ingresos totales.
Fuente: Informes globales Mine de PwC, 2016–25; estados financieros de las compañías; análisis de PwC.
Como podemos observar a continuación, las mejoras generales ocultan divergencias y matices significativos en los resultados.
El margen EBITDA agregado de las 40 principales empresas aumentó al 27% en 2025, desde el 23% del año anterior. Los márgenes de utilidad neta se elevaron al 13% desde el 11% durante el mismo período. Los productores de oro registraron un margen EBITDA agregado de aproximadamente el 71%. El EBITDA agregado del subsector del oro creció en US$ 22.000 millones, lo que representó la mayor mejora individual de ganancias a nivel de materia prima (commodity) del año.
El EBITDA agregado de las empresas de cobre creció un 80%, hasta los US$ 13.300 millones, desde los US$ 7.400 millones de 2024. En contraste, el carbón experimentó una disminución en sus ingresos, con una caída del 10,7% hasta los US$ 101.900 millones, mientras que su EBITDA aumentó un 5%, hasta los US$ 32.700 millones.
Las empresas de metales preciosos dedicadas a la minería de oro, plata y metales del grupo del platino representaron seis de las ocho nuevas incorporaciones a las 40 principales. Las dos nuevas incorporaciones restantes fueron empresas de cobre. Varias compañías enfocadas en el oro avanzaron significativamente en la clasificación. Las mineras de oro Newmont y Agnico Eagle Mines saltaron cuatro lugares, hasta el quinto y sexto puesto respectivamente, mientras que Barrick Mining (oro y cobre) ascendió 10 posiciones, hasta ubicarse en el séptimo lugar.
Fuente: análisis de PwC.
Los precios más altos de las materias primas se tradujeron en una mayor conversión de efectivo, tanto para las mineras especializadas (pure-play) como para las diversificadas. Los flujos de caja operativos netos agregados de las 40 principales empresas aumentaron un 12%, hasta los US$ 173.600 millones. Las de mayores ganancias fueron BHP, que generó flujos de caja operativos por US$ 19.800 millones (un alza del 49% frente a los US$ 13.300 millones de 2024), seguida por Zijin Mining Group con US$ 10.500 millones (un alza del 128% frente a los US$ 4.600 millones de 2024) y Newmont con US$ 10.300 millones (un alza del 61% frente a los US$ 6.400 millones de 2024).
Sin embargo, el aumento del flujo de caja no se ha traducido necesariamente en incrementos tangibles del gasto de capital. La velocidad del capital —el ritmo al que las empresas emplean su capital para invertir en crecimiento— de las 40 principales se mantuvo sin cambios en 2025. La pregunta estratégica para 2026 es si los equipos directivos podrán canalizar estos excedentes de efectivo hacia fusiones y adquisiciones (M&A), crecimiento orgánico, reducción de deuda o la continuidad de los retornos a los accionistas.
Nota: La velocidad del capital mide la rapidez con la que las empresas reinvierten en relación con el capital que tienen inmovilizado en activos. Se calcula dividiendo el gasto de capital entre el capital total invertido (propiedades, planta y equipo más activos circulantes menos pasivos circulantes).
Fuente: S&P Capital IQ, análisis de PwC
Las recompras de acciones crecieron un 252% en 2025, impulsadas por las empresas de oro, hasta alcanzar los US$ 5.800 millones. La sustitución de dividendos por recompras de acciones entre los productores de oro podría representar un cambio estratégico en la filosofía de retorno de capital —uno que es más flexible y eficiente desde el punto de vista fiscal, o que podría reflejar la incertidumbre sobre los precios futuros de las materias primas—. Es probable que otras empresas adopten enfoques similares a medida que mejore la generación de flujo de caja libre.
El endeudamiento aumentó marginalmente en US$ 2.600 millones, hasta alcanzar los US$ 251.000 millones, mientras que la deuda neta —impulsada por una mayor generación de efectivo en 2025— disminuyó en US$ 10.000 millones. El incremento del patrimonio en relación con la deuda sugiere una mejora en los ratios de apalancamiento (gearing) en las 40 principales empresas. Esta es una señal positiva en términos generales para las calificaciones crediticias y el costo del capital. No obstante, observamos nuevamente una clara distinción entre las mineras de oro y cobre, por un lado, y las empresas de carbón, por el otro.
La tasa impositiva efectiva de las 40 principales empresas alcanzó el 30% en 2025, desde el 28% del año anterior. El gasto fiscal total fue de US$ 52.000 millones, un 37% superior al de 2024, debido a una mayor rentabilidad minera.
El volumen de operaciones disminuyó en 2025, con una caída del 20% en el número de transacciones concretadas en 2025 respecto a 2024. Sin embargo, el valor de las operaciones aumentó significativamente, superando los US$ 70.000 millones. El oro, la plata, el cobre y el litio representaron el 70% del valor total de las operaciones. La transacción más grande cerrada en 2025 fue la adquisición de Arcadium Lithium por parte de Rio Tinto, por un valor de US$ 6.700 millones.
Nota: Las transacciones con un valor igual o superior a US$ 5 mil millones se consideran megaoperaciones.
Fuente: S&P Capital IQ, análisis de PwC
La carrera por los minerales críticos se enmarca con demasiada frecuencia como una competencia decidida por un único factor: la geología. Se asume que los países con la fortuna de poseer estos minerales mantienen una ventaja estructural sobre aquellos que carecen de ellos. No obstante, en realidad, el éxito en los minerales críticos también depende de factores que los países sí pueden controlar. Como destacamos en nuestro informe Mine 2025, las ventajas en la producción favorecen a las naciones que complementan su dotación geológica con capacidad de procesamiento. China, por ejemplo, concentra más del 50% de la producción de 18 minerales y posee participaciones significativas en las reservas de muchos más. Sin embargo, China también domina el procesamiento y la refinación de minerales que se extraen principalmente en otras partes del mundo.
En otras palabras, la geología ya no es suficiente. Los países con posiciones excepcionales en recursos pueden dejar valor sin aprovechar si los proyectos no obtienen permisos oportunos, capital adecuado o tecnología de procesamiento eficiente. Aquellos con dotaciones más modestas aún pueden asegurar relevancia estratégica si las políticas, el capital y la capacidad tecnológica hacen que los proyectos sean atractivos para la inversión y que la capacidad intermedia (midstream) sea viable. Esto significa que la próxima fase de la competencia se decidirá menos por quién puede articular sus ambiciones con mayor claridad que por quién puede crear una ruta creíble que vaya de la política al capital y a la capacidad.
Un cambio significativo tomará muchos años para modificar la actual concentración de la actividad. El desarrollo de minas y de infraestructura de procesamiento intermedio (midstream) abarca años e incluso décadas. Y el control de los actores establecidos sigue siendo fuerte.
El siguiente gráfico analiza los enfoques de nueve países distintos a través de cinco dimensiones clave: claridad estratégica, arquitectura de ejecución, financiamiento y mitigación de riesgos, evidencia de ejecución y capacidad soberana. Lo que vincula estos enfoques no es una ideología común, sino un conjunto de percepciones compartidas. El éxito en los minerales críticos depende de la reducción del riesgo a lo largo del ciclo de vida del proyecto y de la cadena de valor. La extracción de recursos puede establecer relevancia, pero es la capacidad intermedia (midstream) la que la convierte en un beneficio económico duradero. Por ello, se requieren cambios en las políticas para traducir el potencial de desarrollar minerales en proyectos de minería y procesamiento que alcancen la etapa operativa.
Nota: La credibilidad de implementación es el promedio de las evaluaciones de la arquitectura de ejecución de los países, el financiamiento y los marcos de mitigación de riesgos, junto con la evidencia de ejecución. La importancia estratégica soberana es el promedio de las evaluaciones sobre la claridad estratégica de los países y sus objetivos de capacidad soberana.
Fuente: Análisis de PwC
A continuación, describimos las formas en que los ocho países clave (excluyendo a China) están abordando los desafíos de convertir las políticas en acción.
En conjunto, estas propuestas ofrecen una hoja de ruta hacia un sistema global más eficaz. Como demuestran estos ejemplos, los responsables de formular políticas reconocen que la expansión de la actividad minera y de procesamiento requiere no solo claridad estratégica sobre el rol potencial de un país en la cadena de valor, sino también una amplia inversión. Los considerables fondos que los propios gobiernos han prometido invertir son apenas un comienzo. Se necesitará mucho más capital para materializar las oportunidades más prometedoras.
La minería capta solo una pequeña parte de los US$ 3,3 billones (millones de millones) de inversión global anual en energía e industrias relacionadas. El capital de desarrollo minero—la inversión que crea nueva oferta— se situó en aproximadamente US$ 55.000 millones en 2024. Eso es menos de un octavo del monto invertido en energía solar fotovoltaica y menos de un décimo de lo que se gastó en la construcción de centros de datos —dos industrias fuertemente dependientes de la minería—. Las proyecciones de PwC y Oxford Economics indican que estas brechas de inversión persistirán. Estas muestran que, si bien la inversión anual en infraestructura de metales y minería aumentará un 39% entre 2024 y 2050, hasta alcanzar los US$ 128.000 millones, los desembolsos en energías renovables se incrementarán un 52%.
La brecha, argumentaríamos, es estructural, no cíclica. Los proyectos mineros, como categoría, presentan puntos de falla comunes. Al considerar nuevos proyectos, los inversionistas evalúan estas posibles debilidades examinando tres condiciones de atractivo para la inversión (investability):
Los inversionistas también deben evaluar los desafíos y las oportunidades asociados con las cadenas de valor y los mercados finales de cada mineral en particular. Convertir las abundantes reservas de cobre en minas productivas con retornos aceptables para el capital institucional se ha vuelto estructuralmente más difícil con cada generación de proyectos. El oro, por su parte, se negocia en mercados profundos y líquidos; la demanda de los bancos centrales proporciona un piso estructural; los mercados de deuda funcionan bien; y el capital institucional (equity) es abundante. Sin embargo, las grandes mineras que despliegan flujos de caja récord eligen sistemáticamente las fusiones y adquisiciones (M&A) por encima de la exploración de nuevos yacimientos (greenfield). La industria no reportó descubrimientos importantes de oro ni en 2023 ni en 2024, en comparación con los más de 20 por año que se registraban durante la década de 1990.
Luego están los elementos de tierras raras para imanes —como el neodimio, el praseodimio, el disprosio y el terbio— que sirven como insumos críticos para los motores de vehículos eléctricos, los sistemas de defensa y las turbinas eólicas. Dado que los yacimientos de estos minerales están concentrados en China, los gobiernos y las empresas de otros lugares deben, o bien gestionar relaciones difíciles con contrapartes chinas, o bien invertir sustancialmente en exploración en geografías no probadas.
Existe un desafío adicional: la ausencia de un mercado único de capital minero. Como muestra el siguiente gráfico, cada mineral opera bajo una lógica de capital, una restricción de atractivo para la inversión (investability) y una dinámica de cadena de valor distintas.
Dinámicas complejas están moldeando la financiabilidad y los mercados de capital para 10 minerales clave.
| Mineral | Historia del capital | Restricción principal de financiamiento | Rol del capital público | Dónde se captura el valor | Madurez del mercado | Mecanismo principal |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Oro | Descubrimiento y reemplazo de reservas | Agotamiento de reservas y alto Capex | Reforma de permisos | Boca de mina (precio del oro) | Profundo y maduro | M&A y streaming |
| Plata | Dependencia de subproducto | Inflexibilidad de la oferta primaria | Compra anticipada (offtake) estratégica | Crecimiento de la demanda industrial | Maduro | Acuerdos de compra anticipada industrial |
| Cobre | Escasez de cartera de proyectos | Permisos y jurisdicción | Reforma de permisos y asunción de la primera pérdida | Boca de mina (altos márgenes) | Profundo y maduro | Empresa conjunta (joint venture), earn-in e institución de financiamiento del desarrollo |
| Níquel | Bifurcación del procesamiento | Financiamiento de la lixiviación ácida a alta presión (HPAL) | Integración respaldada por el Estado | HPAL/intermedio (midstream) | Bifurcado (clase 1/2) | Empresa conjunta HPAL integrada |
| Tierras raras para imanes | Monopolio del procesamiento | Acceso al procesamiento | Precio mínimo garantizado (price floor) y garantía de compra anticipada (offtake) | Separación e imanes | Naciente (fuera de China) | Asociación de tipo agencia gubernamental de defensa |
| Tungsteno | Concentración de la oferta | Jurisdicción y claridad de uso final | Coinversión de tipo Defense Production Act | Refinación y herramientas de corte | Muy reducido | Compra anticipada (offtake) para defensa |
| Antimonio | Respuesta al control de exportaciones | Permisos y escala | Reembolso de costos por agencia gubernamental de defensa | Refinación | Etapa temprana | Desarrollo mina-a-refinería respaldado por el Estado |
| Galio | Dependencia de subproducto | Acceso al procesamiento | Respuesta al control de exportaciones | Refinación | Muy reducido | Coinversión en refinería |
| Uranio | Recuperación del ciclo | Requisito de compra anticipada (offtake) por la empresa de servicios públicos | Seguridad soberana | De la mina a la conversión | Establecido (servicios públicos) | Compra anticipada (offtake) de largo plazo (similar a un contrato de compra de energía) |
Fuente: Análisis de PwC
El capital minero opera a través de dos ecosistemas distintos. En el primero, las grandes mineras financian el desarrollo con sus propios balances. En el segundo, los desarrolladores independientes deben atraer capital externo de inversionistas con restricciones explícitas en sus mandatos. La brecha estructural de financiamiento es una característica únicamente del segundo ecosistema. Esto hace que, con frecuencia, los desarrolladores independientes deban armar el financiamiento a partir de diversas fuentes, etapa por etapa. Comprender cómo puede variar el acceso al capital a lo largo del desarrollo de un proyecto es vital para llevar los nuevos proyectos hasta la etapa de producción.
El siguiente gráfico muestra en qué punto opera cada instrumento de financiamiento a lo largo del ciclo de vida del desarrollo, ilustrando dónde se cumplen esas condiciones y dónde resultan insuficientes. El gráfico evidencia una pronunciada brecha de financiamiento durante las etapas de exploración y de descubrimiento/factibilidad. Este es precisamente el punto donde se toman las decisiones de inversión que determinan la oferta futura, y donde únicamente las Instituciones de Financiamiento del Desarrollo (DFI, sus siglas en inglés) y las estructuras de financiamiento combinado (blended finance) ofrecen cobertura. El "valle de la muerte" se sitúa entre el descubrimiento inicial y la decisión final de inversión, momento en el que un proyecto requiere mayor cantidad de capital para probar su geología, completar los estudios de factibilidad y obtener los permisos, pero donde la ausencia de flujos de caja contractables implica que el capital institucional aún no se comprometerá.
La cobertura financiera es más amplia en la etapa de producción y operación, donde los activos generan flujos de caja, la deuda puede ser atendida y los mandatos institucionales se alinean de mejor manera con las necesidades de despliegue de capital de las empresas mineras. En la etapa intermedia (midstream)/de procesamiento, persisten las brechas independientemente del instrumento de financiamiento, lo que refleja un problema de infraestructura de mercado debido a la ausencia de precios de referencia (benchmarks), plantillas de financiamiento e historial de transacciones que los mandatos institucionales requieren. En la etapa de desarrollo y construcción, la deuda de financiamiento de proyectos (project finance) y el capital de empresas conjuntas (joint venture) operan de manera selectiva, mientras que el capital de riesgo (venture capital) y el capital privado (private equity) se han retirado en gran medida.
¿Qué tipo de capital financia cada etapa y dónde persisten las brechas?
| Instrumento de financiamiento | Exploración/ etapa temprana |
Descubrimiento/ factibilidad |
Desarrollo/ construcción |
Producción/ operación |
Midstream/ procesamiento |
|---|---|---|---|---|---|
| Capital privado | |||||
| Capital de riesgo | |||||
| Streaming y regalías | |||||
| Joint venture y earn-in | |||||
| Instituciones de financiamiento para el desarrollo/financiamiento mixto | |||||
| Financiamiento del proyecto (deuda) | |||||
| Financiamiento respaldado por contratos de compra (offtake) | |||||
| Financiamiento directo de agencias de defensa | |||||
| Fondos soberanos e instituciones |
Fuente: Análisis de PwC
El desafío de obtener capital y deuda convencionales resulta particularmente agudo hasta que las empresas mineras logran convencer a los inversionistas de que un proyecto generará flujos de caja positivos. Ahora, sin embargo, los desarrolladores están empleando estructuras novedosas para crear la certeza contractual que los mercados privados no pueden generar por sí solos. Entre estas se incluyen:
El desafío ahora consiste en dar escala a tales esfuerzos, y la tarea recae sobre ambas partes. Para las empresas mineras, el cambio fundamental radica en la secuenciación: deben resolver las condiciones de inversión antes de buscar capital, y no después. Las empresas mineras que superan el umbral de inversión incorporan la certeza contractual en su propuesta antes de presentarse a una reunión con inversionistas. Para los gobiernos, la palanca más poderosa reside en crear certeza de inversión, en lugar de proporcionar capital directo, mediante precios mínimos garantizados, garantías estratégicas de compraventa y carteras de proyectos con permisos aprobados que conviertan los flujos de caja inciertos de los commodities en flujos contratados. Los gobiernos que mitigan el riesgo, en lugar de reemplazar al capital privado, pueden multiplicar el impacto de la inversión privada y lograr que se desplieguen más recursos con mayor rapidez y a un menor costo para el público.
La producción por trabajador en la industria minera ha disminuido desde 2020, y las restricciones se intensifican. La escasez de capital, la disminución de las leyes del mineral, los elevados costos energéticos y la falta de talento dificultan, en conjunto, que las empresas mineras mejoren sus retornos sobre la inversión. La fuerza laboral está envejeciendo, y el 39% de los empleadores del sector minero prevé que la incapacidad para atraer talento obstaculizará sus procesos de transformación. Por último, las empresas mineras suelen estar rezagadas en la adopción de tecnología.
Es necesario cambiar las estrategias a medida que disminuye la producción por trabajador.
Fuente: Statistics Canada; Banco de la Reserva Federal de San Luis; Oficina Australiana de Estadística.
En respuesta, las empresas otorgan una mayor importancia a la productividad como estrategia. Históricamente, las empresas mineras han buscado mejoras de productividad en el ámbito tradicional de las optimizaciones operativas de primera línea y sobre el terreno en materia de exploración, extracción, procesamiento, logística y otros procesos operativos. Ahora, sin embargo, los líderes abordan la productividad desde una perspectiva más amplia. Para estas empresas, la productividad constituye también el prisma para tomar decisiones sobre activos, inversiones, personas y organización.
Las compañías se enfocan en las palancas de productividad dentro de sus organizaciones: estructurar el modelo operativo orientado al desempeño, optimizar las formas de trabajo e invertir en la fuerza laboral para obtener el máximo rendimiento de las personas. En el nivel estratégico más alto, se esfuerzan por extraer una mayor productividad de sus activos e inversiones mediante una optimización eficaz de la cartera, la asignación de capital y la gestión de activos. Entre las principales áreas de enfoque de las empresas mineras se incluyen:
La optimización de la cartera ya no se centra únicamente en la solidez del balance, sino en concentrar los esfuerzos allí donde las mejoras de productividad resultan más alcanzables. Las empresas están desinvirtiendo en activos estructuralmente complejos, intensivos en capital u operativamente inconsistentes, a la vez que reasignan capital hacia posiciones con curvas de costos más claras, escalabilidad y potencial de crecimiento.
Esto se evidencia con mayor claridad en la considerable reducción de la inversión en descarbonización por parte de los principales actores de la minería. Cuando la descarbonización no respalda la economía operativa, las empresas redirigen el financiamiento hacia iniciativas de productividad de más corto plazo. BHP, por ejemplo, redujo drásticamente su inversión en descarbonización de US$ 4.000 millones a US$ 500 millones, y seis meses después anunció cerca de US$ 5.000 millones para sostener la producción en su mina Escondida ante la disminución de la calidad del mineral.
Los directorios privilegian a líderes con profunda experiencia operativa y un historial comprobado de generación de valor a partir de activos existentes.
El sector minero ha perseguido durante mucho tiempo iniciativas de innovación orientadas a impulsar la productividad. No obstante, también ha enfrentado dificultades para transformar la experimentación en soluciones a escala industrial que generen mejoras significativas de productividad. Los avances actuales en tecnología, datos e inteligencia artificial (IA) representan tanto un desafío como una oportunidad.
El reciente estudio sobre el desempeño de la IA de PwC, que analizó las prácticas de IA y el desempeño financiero impulsado por la IA de más de 1.200 empresas a nivel mundial, reveló que la minería obtuvo el puntaje más bajo de todos los sectores en nuestro índice de aptitud en IA (AI fitness index). Esto se explica por factores tales como la falta de inversión en innovación y la insuficiencia de los marcos de datos y gobernanza. Estas brechas conllevan costos reales: las empresas con mayor aptitud en IA, según demostró el estudio, disfrutan de un impulso en el desempeño impulsado por la IA 7,2 veces mayor —mediante una combinación de mayores ingresos y reducciones de costos— que el de sus pares. De hecho, en la 29ª Encuesta Global de CEO de PwC, el 40% de los encuestados del sector minero afirmó que el desempeño tecnológico de su empresa estuvo por debajo de las expectativas.
La comparación entre industrias destaca la necesidad de que la minería aumente su madurez digital.
¿Qué se requerirá para revertir esta situación? El estudio sobre el desempeño de la IA señala tres prácticas críticas que las empresas mineras deben considerar:
Al seguir estas prácticas, la IA puede ayudar a los ejecutivos mineros a construir un enfoque estratégico más sólido para el crecimiento de la productividad y a priorizar la inversión en innovación. Esto otorgará a los líderes visibilidad sobre el desempeño, el riesgo y la efectividad del capital a través de las distintas capas organizacionales y los activos. Más aún, el despliegue de la IA puede mejorar la liquidez de los activos de una empresa minera. Los activos que cuentan con datos transparentes y de alta calidad, procesos estandarizados y un desempeño de productividad demostrable resultan más fáciles de integrar, valorar y transar. En un sector en proceso de consolidación, esto reviste importancia.
La minería también puede recurrir a sus pares del sector de petróleo y gas en busca de aprendizajes y marcos para el crecimiento de la productividad impulsado por la tecnología. ConocoPhillips emprendió recientemente una transformación plurianual hacia SAP S/4HANA y, en lugar de posicionar el programa como una actualización tecnológica, su liderazgo lo enmarcó explícitamente en torno a la productividad, la confiabilidad y la rapidez en la toma de decisiones. Los resultados fueron significativos: una mejor gestión del desempeño de los activos, una transición de un mantenimiento reactivo a uno predictivo y una integración más ágil de las adquisiciones. El programa generó aproximadamente US$ 1.000 millones en eficiencias, a la vez que fortaleció la resiliencia durante períodos de perturbación del mercado.
La convergencia de la escasez de capital, la disminución de la calidad de los activos, la inflación de costos y el cambio tecnológico delimita el marco en el que opera la minería. Las cambiantes políticas gubernamentales y las estructuras financieras emergentes están configurando el entorno en el que las empresas invierten, planifican y trabajan. El gran desafío para el futuro de la minería consiste en que las empresas conviertan sus ambiciones en acción, pese a los obstáculos que enfrentan a raíz de estas fuerzas de cambio convergentes. Esto implica concebir de manera más amplia el crecimiento de la productividad y el acceso al capital, y enfocarse en las tecnologías digitales y la IA como habilitadores críticos. A medida que la industria minera se proyecta hacia 2027 y más allá, el éxito se definirá no solo por el acceso de las empresas al capital o a la tecnología, sino por su disciplina y efectividad al desplegarlos.
La redacción de Mine 2026 estuvo a cargo de Sacha Winzenried (PwC Indonesia), Andrew Jenkins (PwC Indonesia) y Matthew Williams (PwC Reino Unido). Los miembros principales del equipo de redacción fueron Carlos Rivas (PwC Chile), Isakh Salomon (PwC Indonesia), Lochlan Farrell (PwC Australia), Swapnil Gupta (PwC India) y Zubair Desai (PwC Sudáfrica).