{{item.title}}
{{item.text}}
{{item.text}}
Para frenar el avance del COVID-19 en el país, el Gobierno ha decretado distintas medidas preventivas y tomado acciones para el distanciamiento social en los últimos meses. Estas acciones han dejado al descubierto las debilidades en la cadena de distribución y comercialización de sectores importantes de la economía de la República Dominicana y el mundo, al no disponer de mecanismos que permitan mantener la entrega de servicios a sus clientes tradicionales, sin poner en riesgo a su personal o incumplir las medidas de contingencia establecidas por las autoridades.
En estos tiempos de incertidumbre, donde nadie preveía una pandemia como la del COVID-19, hemos visto cómo muchas empresas están siendo afectadas en su capacidad de recibir, procesar y despachar sus productos y servicios a sus clientes; con excepción de aquellas que disponen de plataformas en línea para facilitar la realización de transacciones de sus clientes y la prestación de servicios.
Cabe destacar, que muchas de estas empresas disponían de un plan de recuperación de desastres (DRP), así como de un plan de continuidad de negocio (BCP), orientados para dar respuesta bajo situaciones catastróficas; tales como, terremotos, ciclones, incendios, etc., pero no para situaciones de pandemia como hemos visto. Es evidente que existirá un antes y un después del COVID-19 en lo que respecta a los hábitos y costumbres de la población y la forma en que éstos demandarán bienes y servicios. Indudablemente, este cambio conlleva un impacto directo en las empresas para atender y retener la lealtad de sus clientes tradicionales.
Los procesos de abastecimiento, distribución y comercialización constituyen las áreas más afectadas, ya que las plataformas que soportan estos procesos pudieran no estar preparadas para dar respuesta: a las nuevas exigencias resultantes del cambio en el comportamiento del cliente y en la demanda de bienes y servicios; a la necesidad de reentrenar al personal para trabajar en este nuevo entorno; y al cumplimiento de las medidas sanitarias impuestas por las autoridades en la “nueva normalidad”, dirigidas a disminuir los riesgos de contaminación y propagación de la epidemia, en la cadena de distribución de los productos que se entregan.
Sugerencias a ponderar en la “nueva normalidad”, lo que podemos hacer
Es evidente que el personal directivo de las empresas más afectadas y aquellas que no lo fueron por estar mínimamente preparadas, tendrán que llevar a cabo acciones dirigidas a:
Algunas consideraciones sobre los aspectos a observarse antes y durante el inicio de operaciones, considerando las siguientes áreas de la empresa: Continuidad, Finanzas, Personal, Actividad Comercial y Operaciones (Cadena de Suministro).
Aseguramiento de la Continuidad
Actividad Comercial
Personal
Finanzas
Operación y Cadena de Suministros
¿Y cómo apoyamos a los clientes de forma efectiva? Un paso útil es centralizar la recepción de necesidades de servicios manifestadas por los clientes, de modo que recopilemos y procesemos esta información a través de diferentes canales de una plataforma común que permita consolidar el tipo de repuesta a ofrecer. La comunicación siempre ha sido clave, sin embargo hoy es más relevante que nunca. Repensar la forma en que se informa a los clientes sobre las capacidades de la empresa nos ayudará a apoyarles más de cerca en el regreso a sus operaciones. Además, ayudará a fortalecer las relaciones entre clientes y líderes de cuentas o carteras de clientes, con el fin de comunicar y detectar sus necesidades de forma oportuna. Por otra parte, en conjunto con los clientes debemos definir acciones para asegurar el cumplimiento de medidas sanitarias adoptadas por las autoridades, informar sobre medidas de control tomadas para asegurar la entrega de bienes y servicios, y tener planes dirigidos a mitigar los riesgos de contaminación y contagio.
Las circunstancias y los escenarios que se presenten en la “nueva normalidad” deben ser evaluados día a día, para definir nuevas acciones y/o corregir las medidas que se adopten. Es importante demostrar la proactividad, el deseo de estar cerca de los clientes y que sientan que no están solos, y que les apoyaremos para salir adelante.
Por Juan Echavarría, Director de Consultoría en PwC | Junio 2020