Principales conclusiones
De aquí a 2050 será necesaria una inversión de US$151,000 millones para modernizar las infraestructuras digitales, la energía limpia y los sistemas de transporte resilientes que sostienen el progreso económico.
Durante los próximos 25 años, Asia‑Pacífico concentrará más de la mitad de la inversión mundial en infraestructuras. La urbanización y la expansión tecnológica impulsan el crecimiento de los sectores del transporte, digital y la energía en la región
Los distintos actores deberán colaborar en las fases de planificación, financiación, y ejecución apoyándose en la inteligencia artificial y en la participación temprana de las comunidades involucradas con el fin de acelerar el desarrollo de infraestructuras sostenibles.
¿Cómo serán las infraestructuras del mundo en 2050, tras una inversión de US$151.1 billones? Serán mejores: más inteligentes, integradas y capaces de anticiparse a las necesidades y responder a los cambios. Estarán conectadas mediante sistemas tanto cableados como inalámbricos. Serán limpias, resilientes frente a disrupciones y diseñadas para perdurar.
Estas infraestructuras combinarán hardware potente con software avanzado, dando lugar a sistemas sólidos, eficientes y totalmente interconectados. Serán modernas, no solo por ser nuevas, sino también por la renovación y adaptación de las existentes.
Más allá del acero, el hormigón y el capital, las infraestructuras del futuro se convertirán en el pilar fundamental de la prosperidad económica y del bienestar de las personas.
Para 2050, el mundo dependerá en mayor medida de la electrificación, los datos, la automatización y los flujos circulares de recursos. Las infraestructuras dejarán de definirse solo por activos físicos aislados, como carreteras, redes o plantas. Abarcarán sistemas digitales, ambientales, industriales y sociales que sostienen la productividad y el bienestar. Estos sistemas estarán interconectados y dependerán entre sí para funcionar con eficacia.
Los nuevos activos energéticos y digitales crecerán con rapidez, lo que impulsará la aplicación de centros de computación de IA (AI compute hubs) y centros de datos de alta densidad, redes de captura de carbono y microrredes (microgrids) que permiten controlar, en tiempo real, la fiabilidad y el coste. Las carreteras incorporarán vehículos autónomos y capacidades como precios dinámicos (dynamic pricing) y carga inalámbrica. Los aeropuertos operarán como centros predictivos e intermodales que gestionen grandes flotas de drones y aeronaves autónomas y electrificadas. Las empresas operarán cadenas de suministro automatizadas bajo esquemas de entrega Justo a Tiempo (Just-In-Time), impulsadas por energía limpia y computación segura. Los sistemas anticiparán necesidades, asignarán recursos de forma dinámica y optimizarán el rendimiento, con mejoras estructurales de productividad en todos los sectores. El impacto en las comunidades será relevante y permitirá disponer de más tiempo para actividades personales.
Estas expectativas pueden parecer exigentes para la red global de carreteras, centrales eléctricas, puertos, edificios y centros de datos, especialmente considerando que parte de esta red muestra signos de envejecimiento y requiere reparación y modernización. Sin embargo, el entorno construido debe responder a estas demandas. En los próximos 25 años se producirán cambios profundos. Se prevé que 1.800 millones de personas más vivan en ciudades en 2050, sobre todo en Asia-Pacífico y África, y el número de megaciudades casi se duplicará. Los efectos del clima pondrán a prueba la resiliencia y evidenciarán vulnerabilidades en el transporte, la energía y los sistemas urbanos. El avance de la IA, la computación en la nube (cloud computing) y los servicios basados en datos transformará las necesidades de infraestructura. Asimismo, acontecimientos recientes en Oriente Medio muestran la rapidez con la que los shocks geopolíticos pueden alterar prioridades. Las disrupciones en los flujos energéticos, las rutas marítimas y los suministros industriales críticos refuerzan la importancia de la resiliencia, la redundancia y la seguridad, junto con la eficiencia, la asequibilidad y la descarbonización.
Por ello, PwC encargó a Oxford Economics el desarrollo de un nuevo modelo de estimación de infraestructuras. A partir de los datos de inversión de los últimos 20 años, el informe Global Infrastructure Outlook 2025–2050 utiliza modelos macroeconómicos ajustados a la realidad geopolítica y económica actual. El análisis abarca nueve sectores y 23 subsectores en 45 países y territorios, y reconoce la evolución reciente de las infraestructuras —como las de almacenamiento de energía o los centros de datos— y la creciente relevancia de ámbitos como la defensa y las redes de transmisión y distribución necesarias para la revolución de la IA.
¿El resultado? La estimación global de infraestructuras más completa y preparada para el mercado, diseñada para ayudar a inversores, responsables públicos y líderes empresariales a identificar y aprovechar oportunidades con anticipación y precisión. En el periodo analizado, el gasto anual mundial pasará de US$4.400 millones en 2024 a US$6.900 millones en 2050, con un total acumulado de US$151.100 millones en 25 años.
Los datos se muestran en billones estadounidenses (US), equivalentes a mil millones en el sistema utilizado en Latinoamérica.
El informe Global Infrastructure Outlook 2025–2050 de PwC, analiza las necesidades futuras de infraestructuras, los nuevos modelos que ya están surgiendo y cómo evolucionará su uso por parte de ciudadanos y empresas, con especial foco en los modelos de financiación y negocio necesarios para desarrollarlas a gran escala. El informe identifica las principales tendencias globales que impulsan la inversión, cuantifica las oportunidades y señala las regiones y sectores con mayor potencial de crecimiento.
En este contexto, los líderes deberán transformar la visión en valor mediante planes concretos, reorientar recursos y adoptar enfoques innovadores.
La oportunidad es tangible y medible: el momento de actuar es ahora.
Los datos se muestran en billones estadounidenses (US), equivalentes a mil millones en el sistema utilizado en Latinoamérica.
El informe Global Infrastructure Outlook 2025–2050 de PwC prevé la inversión anual en nueve sectores hasta 2050. En cada ámbito, las tendencias económicas subyacentes, la adopción de nuevas tecnologías y la evolución de subsectores clave condicionan el ritmo de crecimiento.
Resumen económico
Inversión anual en 2024: US$256.000 millones
Inversión anual prevista en 2050: US$322.000 millones
CAGR a 25 años: 0,9%
Incremento de la inversión anual hasta 2050: 26%
Inversión acumulada hasta 2050: US$7.4 billones
Para aprovechar todo el potencial de los avances en tecnología, datos e inteligencia artificial, será necesaria una inversión sostenida en infraestructura digital. Junto con redes, fibra, torres y satélites, los centros de datos —entornos físicos donde se realiza el procesamiento— se consolidan como un activo clave del siglo XXI.
La creciente demanda global servicios de datos y digitales impulsará una inversión significativa en capacidad de centros de datos durante los próximos 25 años. En la segunda mitad de la década de 2020, una expansión prevista para varias décadas se concentrará en un periodo breve y altamente intensivo en capital.
Entre 2024 y 2027, la inversión anual en infraestructura de centros de datos aumentará un 121%, al pasar de US$114.000 millones a US$252.000 millones.
Los campus de hiperescala, los centros de datos de colocación (colocation) y los sitios de computación en el borde de la red (edge) se desplegarán con rapidez para responder al aumento de la demanda derivado de la expansión sostenida de la computación en la nube, la rápida adopción de la inteligencia artificial generativa y el auge de aplicaciones y cargas de trabajo de IA cada vez más exigentes en términos de capacidad de cómputo.
A medida que las nuevas instalaciones entren en operación y absorban el crecimiento de la demanda, el ritmo de expansión estructural se moderará en la década de 2030. En la década de 2040, la inversión en edificios e infraestructuras físicas continuará con una tendencia de moderación, en línea con la madurez de los mercados y el desplazamiento del crecimiento hacia nuevas industrias. El foco se trasladará hacia la actualización, reutilización e intensificación de los activos existentes. En este horizonte, la inversión en centros de datos evolucionará desde la creación de nueva capacidad hacia la mejora del uso, la eficiencia y la adaptabilidad de las infraestructuras ya construidas. El futuro crecimiento dependerá de la comercialización efectiva de las actuales fases de desarrollo, así como de las necesidades energéticas y de la eficiencia de las próximas generaciones de infraestructura de cómputo. En consecuencia, el desarrollo de centros de datos experimentará una transformación estructural.
Resumen económico: infraestructura de transporte
Inversión anual en 2024: US$1.4 billones
Inversión anual prevista en 2050: US$2.4 billones
CAGR a 25 años: 2,2%
Incremento de la inversión anual hasta 2050: 75%
Inversión acumulada hasta 2050: US$50 billones
El aumento de la movilidad de las personas, especialmente en megaciudades, exigirá una inversión significativa en infraestructuras de transporte, tanto para renovar activos existentes como para mantener y construir nuevas carreteras, puentes, túneles, ferrocarriles, aeropuertos, puertos y obras marítimas. El transporte representará el 33% del gasto total en el periodo analizado. La inversión en carreteras y puentes, con US$30,6 billones, concentrará el 60,5% del total del sector. Incluso los países con redes de infraestructuras avanzadas deberán realizar inversiones relevantes para adaptarlas a las necesidades futuras y reforzar su resiliencia frente al clima y otras disrupciones.
La inversión en infraestructuras aeroportuarias (US$3.1 billones hasta 2050) registrará el mayor crecimiento. Impulsada por el aumento del número de pasajeros y los flujos turísticos, crecerá un 93% hasta 2050. La inversión en infraestructuras portuarias (US$2.4 billones hasta 2050) se beneficiará de la expansión de los corredores comerciales y de las mejoras necesarias para el desarrollo de la energía eólica marina. Por su parte, la inversión en infraestructuras ferroviarias (US$14.1 billones hasta 2050) contará con el impulso de la urbanización y del posicionamiento del ferrocarril como un medio de transporte eficiente y con menor huella de carbono. El reciente deterioro de la fiabilidad del transporte en Oriente Medio recuerda la necesidad de diseñar infraestructuras que combinen resiliencia y eficiencia.
Las tecnologías digitales desempeñan un papel habilitador clave. La convergencia entre infraestructuras digitales y físicas dará lugar a sistemas de movilidad resilientes y sostenibles. Estos sistemas integrarán infraestructuras multimodales que combinarán carreteras, ferrocarriles, puertos, aeropuertos y redes digitales. Los puertos y aeropuertos inteligentes actuarán como motores de dinamismo económico al incorporar automatización, analítica de datos y tecnologías bajas en carbono para mejorar la eficiencia y la sostenibilidad.
Resumen económico: infraestructura energética
Inversión anual en 2024: US$631.000 millones
Inversión anual prevista en 2050: US$1.1 billones
CAGR a 25 años: 2,3%
Incremento de la inversión anual hasta 2050: 79%
Inversión acumulada hasta 2050: US$25 billones
La infraestructura energética incluye los activos y estructuras destinados a la generación, almacenamiento y distribución de electricidad. Abarca energías renovables, centrales de combustibles fósiles y nucleares —con creciente impulso de los reactores modulares pequeños—, redes de transmisión y distribución (T&D) y sistemas de almacenamiento en baterías. Para 2050, la inversión anual superará los US$1.1 billones. Este crecimiento responde al reto global de reducir la huella de carbono y garantizar un suministro energético fiable, seguro y asequible. (Según el World Resources Institute, más del 70% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero proviene de la energía). Afrontar este desafío requiere un enfoque integral que coordine inversiones entre países y sectores.
La inversión global en infraestructura energética crecerá en tres dimensiones clave: generación limpia, almacenamiento y redes de transmisión y distribución. En primer lugar, la generación limpia se acelerará. Para 2050, la inversión en energías renovables aumentará un 52% y en energía nuclear un 45%, mientras que la inversión en generación con combustibles fósiles disminuirá un 52%.
En segundo lugar, el almacenamiento energético adquirirá un papel central en la flexibilidad del sistema. La inversión anual en almacenamiento crecerá un 273% entre 2024 y 2050, lo que permitirá equilibrar la variabilidad de las energías renovables, respaldar la electrificación y estabilizar los picos de demanda. En 2050, los US$90.000 millones invertidos en almacenamiento triplicarán la inversión en energía de origen fósil.
En tercer lugar, la modernización y el refuerzo de las redes impulsarán un aumento del 159% en la inversión en transmisión y distribución. Este crecimiento responde a la necesidad de gestionar flujos bidireccionales de energía y de conectar nuevas demandas en rápido crecimiento. Entre ellas se incluyen flotas de vehículos eléctricos, bombas de calor, electrolizadores y centros de datos y sistemas de IA con elevada demanda energética.
Dado que la electrificación por sí sola no permitirá alcanzar emisiones netas cero, el análisis de PwC subraya la importancia de escalar el uso de combustibles sostenibles para la aviación, hidrógeno y biocombustibles a medida que alcancen viabilidad comercial. Este enfoque dará lugar a un sistema energético integrado y multi vectorial que refuerza tanto la descarbonización como la seguridad energética a largo plazo.
Resumen económico: infraestructura de recursos naturales
Inversión anual en 2024: US$480,000 millones
Inversión anual prevista en 2050: US$460,000 millones
CAGR a 25 años: –0,2%
Variación de la inversión anual hasta 2050: –4%
Inversión acumulada hasta 2050: US$12.3 billones
Las infraestructuras relacionadas con los recursos naturales incluyen plantas, instalaciones y redes que respaldan la exploración, extracción, procesamiento, transporte y almacenamiento de petróleo y gas, carbón, metales y minerales. Engloba instalaciones mineras, oleoductos y gasoductos, refinerías y terminales de almacenamiento. En el contexto de la profunda transformación del sistema energético, este será el único sector que registrará una caída de la inversión durante el periodo analizado. La mayor parte del descenso se explica por el carbón, cuya inversión anual se reducirá un 63% en 2050. Aun así, el petróleo y el gas seguirán siendo elementos clave en el mix energético y concentrarán el 64% de la inversión del sector en 2050.
Según el informe Mine Report 2025 de PwC, el crecimiento se concentrará en metales y minerales críticos para la transición energética, como el cobre, el litio y las tierras raras. La inversión anual en estos recursos naturales aumentará un 39% hasta alcanzar los US$128,000 millones en 2050. La demanda se verá impulsada por la modernización de las redes eléctricas, el desarrollo de sistemas de almacenamiento energético a gran escala, la electrificación del transporte, los avances en tecnología de defensa y capacidad de cómputo, así como por la mejora en la recuperación y el reciclaje de recursos.
Resumen económico: infraestructura social
Inversión anual en 2024: US$617,000 millones
Inversión anual prevista en 2050: US$912,000 millones
CAGR a 25 años: 1,5%
Incremento de la inversión anual hasta 2050: 48%
Inversión acumulada hasta 2050: US$19.4 billones
El gasto global en infraestructura social —que incluye instalaciones sanitarias, de atención a mayores y educativas— crecerá de forma sostenida a medida que aumentan las presiones demográficas y se hacen visibles los efectos de décadas de infrafinanciación. Para 2050, el porcentaje de población mayor de 65 años alcanzará el 20% a nivel mundial, según la World Health Organization. Esta evolución incrementará la demanda de hospitales, centros de atención a mayores y servicios asociados.
La falta de inversión acumulada ha generado importantes déficits, tanto en la modernización de instalaciones en economías desarrolladas como en la construcción de nuevas infraestructuras en mercados emergentes para cubrir la demanda existente. La inversión anual en instalaciones sanitarias y de atención a mayores crecerá un 73% entre 2024 y 2050. Por su parte, la inversión en infraestructuras educativas aumentará un 30% en el mismo periodo.
Las inversiones en educación y en atención a mayores también refuerzan el capital humano, un elemento clave para impulsar la productividad a largo plazo.
Resumen económico: infraestructura de fabricación industrial
Inversión anual en 2024: US$472,000 millones
Inversión anual prevista en 2050: US$712,000 millones
CAGR a 25 años: 1,6%
Incremento de la inversión anual hasta 2050: 51%
Inversión acumulada hasta 2050: US$15.5 billones
La fabricación industrial —base de las economías industriales— experimentará una transformación profunda en los próximos 25 años. Este sector incluye plantas, instalaciones y redes que respaldan el procesamiento de metales pesados y productos químicos, el refino de petróleo y la fabricación de automóviles. El subsector químico seguirá siendo el mayor y el de más crecimiento, impulsado por el aumento de la población y de la renta, que elevará la demanda de productos de consumo, químicos básicos y agroquímicos. Este crecimiento se reflejará en una expansión del 81% entre 2024 y 2050.
Por su parte, los metales pesados y la automoción crecerán a un ritmo inferior, con incrementos del 44% y del 21%, respectivamente, debido a factores como el exceso de capacidad global y las tensiones comerciales. Al mismo tiempo, la descarbonización moderará la demanda a largo plazo del refino de petróleo, lo que se traducirá en un crecimiento más limitado del 13%.
En los mercados maduros, las plantas industriales evolucionarán hacia centros inteligentes, resilientes y sostenibles, con el uso de IA, la robótica y el internet de las cosas para optimizar la producción y reducir residuos. En las economías emergentes, la expansión de la base industrial exigirá integrar desde el inicio la flexibilidad y la capacidad digital. La fabricación industrial se concentrará en distritos industriales con emisiones netas cero, impulsados por energías renovables e hidrógeno, flujos circulares de materiales y automatización avanzada.
Los datos se muestran en dólares americanos
Resumen económico: infraestructura de fabricación industrial
Inversión anual en 2024: US$73,000 millones
Inversión anual prevista en 2050: 1 US$68.000 millones
CAGR a 25 años: 3,3%
Incremento de la inversión anual hasta 2050: 132%
Inversión acumulada hasta 2050: US$3.4 billones
La infraestructura de defensa incluye instalaciones físicas como astilleros, diques secos, cuarteles y otras infraestructuras militares, redes de transporte, depósitos, almacenes y sistemas de comunicaciones (no incluye armamento ni equipamiento). En el futuro, esta infraestructura estará diseñada para garantizar la seguridad energética, la resiliencia climática y la solidez digital, integrando microrredes (microgrids), redes de datos robustas y sistemas autónomos de monitoreo y vigilancia. La inversión anual crecerá un 132% entre 2024 y 2050, aunque en ese horizonte representará algo más del 2% del gasto global total en infraestructuras.
El aumento de la inversión responderá al incremento de los riesgos de seguridad, especialmente en Europa y Asia-Pacífico. También influirán factores como la evolución de las alianzas geopolíticas, la transición hacia conflictos híbridos, la necesidad de reforzar la resiliencia de las cadenas de suministro y la modernización de infraestructuras de defensa envejecidas, especialmente en Reino Unido y la Unión Europea.
Tradicionalmente, el carácter público del sector ha limitado la participación del capital privado. Sin embargo, surge una oportunidad para posicionar la defensa como un sector estratégico de crecimiento capaz de atraer inversión privada. A medida que los gobiernos buscan acelerar el despliegue para responder a necesidades operativas urgentes, aumentará el potencial de inversión y el interés por innovar en tecnología y modelos comerciales.
Resumen económico: infraestructura hídrica
Inversión anual en 2024: US$255,000 millones
Inversión anual prevista en 2050: US$379,000 millones
CAGR a 25 años: 1,5%
Incremento de la inversión anual hasta 2050: 49%
Inversión acumulada hasta 2050: US$8.5 billones
El sector del agua representa una parte reducida del gasto global en infraestructuras -8,5 billones de dólares entre 2025 y 2050-, aunque su relevancia estratégica seguirá en aumento. Este ámbito afronta una presión creciente derivada del cambio climático, el crecimiento de la población y la evolución de los patrones de consumo. Su papel será clave para configurar sistemas resilientes y sostener la productividad a largo plazo.
La inversión anual en infraestructuras hídricas aumentará de 255.000 millones a 379.000 millones de dólares en 2050, lo que supone un incremento del 49%, aunque con diferencias relevantes entre regiones. En economías avanzadas, la cobertura ya consolidada y el menor crecimiento demográfico orientarán la inversión hacia la renovación y el mantenimiento. En cambio, los mercados en desarrollo y emergentes registrarán un fuerte aumento de la demanda, impulsado por déficits de cobertura y presiones demográficas. Oriente Medio, ante un elevado estrés hídrico, necesitará acelerar las estrategias de adaptación para afrontar el crecimiento poblacional y el aumento de la demanda industrial.
Resumen económico: infraestructura agrícola
Inversión anual en 2024: US$306,000 millones de dólares
Inversión anual prevista en 2050: US$407,000 millones
CAGR a 25 años: 1,1%
Incremento de la inversión anual hasta 2050: 33%
Inversión acumulada hasta 2050: US$9.5 billones
Entre 2025 y 2050, la inversión en infraestructura agrícola alcanzará los 9,5 billones de dólares. Al igual que el sector del agua, la agricultura tiene una relevancia estratégica superior a su peso económico. El cambio climático, el crecimiento de la población y la evolución de los patrones de consumo ejercen una presión significativa sobre el sector.
La inversión aumentará desde US$306,000 millones en 2024 hasta US$407,000 millones en 2050. El desarrollo de infraestructuras agrícolas está estrechamente vinculado a los niveles de producción, que crecerán con mayor intensidad en economías en desarrollo y emergentes, donde confluyen cambios demográficos y riesgos en la seguridad alimentaria. La región de Asia-Pacífico concentrará alrededor del 75% del gasto total del subsector en los próximos 25 años, con China representando por sí sola el 35%. África registrará el mayor crecimiento relativo, impulsado por el peso de la producción primaria y el papel de la agroindustria en su estructura económica.
Aunque el informe Global Infrastructure Outlook de PwC prevé un aumento del 54% en el gasto anual global en infraestructuras entre 2024 y 2050, esta cifra oculta importantes diferencias regionales. El crecimiento de la población impulsa la necesidad de invertir, pero cada región presenta una combinación específica de factores -tendencias demográficas, disponibilidad de recursos naturales, limitaciones fiscales, prioridades políticas y niveles de riesgo- que condicionan la escala, el ritmo y la composición de las inversiones. Comprender estas diferencias resulta clave para inversores, empresas y gobiernos a la hora de asignar capital y capacidades.
Los datos se muestran en miles de millones de dólares estadounidenses.
La zona de Asia-Pacífico se mantiene como el principal motor del crecimiento global en infraestructuras, con más del 52,4% de la inversión total. El gasto aumentará de US$2.3 billones en 2024 a US$3.6 billones en 2050, lo que supone un incremento del 54%.
El transporte, que representa el 40,8% de la inversión total, crecerá un 86%, impulsado por la expansión de carreteras, ferrocarriles y aeropuertos. La inversión en energía aumentará un 51%, con un crecimiento especialmente intenso en redes de transmisión y distribución (197%) y almacenamiento a gran escala (300%). La infraestructura digital también continuará su expansión, con un aumento del 21% en inversión, impulsado por centros de datos, redes de fibra y tecnología 5G.
Las economías avanzadas —como Australia, Japón, Nueva Zelanda y Corea del Sur — priorizarán la renovación de activos, la infraestructura digital y de defensa, y la resiliencia de redes clave. En contraste, economías emergentes como India, Indonesia, Filipinas y Vietnam registrarán los mayores crecimientos, impulsadas por poblaciones jóvenes, urbanización acelerada y políticas orientadas a cerrar brechas de infraestructura.
Brasil, Canadá, Chile, México y Estados Unidos concentrarán el 95% de la actividad económica de la región. La inversión total aumentará de US$1.2 billones en 2024 a cerca de US$1.9 billones en 2050, un incremento del 57%. El crecimiento estará liderado por Estados Unidos.
La energía y el transporte encabezarán la inversión, cada uno con alrededor del 21,6% del total. La expansión de centros de datos, redes de fibra y 5G reforzará la interdependencia entre infraestructuras energéticas y digitales. En transporte, Brasil, Chile y México priorizarán la conectividad, mientras que Estados Unidos y Canadá centrarán sus esfuerzos en la modernización de activos existentes.
Las diferencias en necesidades son significativas. En Latinoamérica persisten déficits de acceso y de eficiencia: por ejemplo, solo el 55% de la población en Brasil cuenta con sistemas de saneamiento adecuados y una parte limitada de las carreteras es transitable de forma regular. En Estados Unidos y Canadá, el reto principal es la renovación de infraestructuras, con más de 260.000 roturas anuales en redes de agua. A pesar de ello, el foco principal seguirá en la generación energética para sostener el crecimiento digital.
Europa entra en un ciclo de inversión centrado en la renovación, con un crecimiento del 42% en el gasto anual entre 2024 y 2050, desde US$641,000 millones hasta US$909,000 millones. La inversión se dirigirá principalmente a la modernización de infraestructuras de transporte envejecidas, que representan cerca del 30% del total.
La infraestructura de defensa gana relevancia ante el nuevo contexto geopolítico. Además, el envejecimiento de la población —que alcanzará el 27% de mayores de 65 años— impulsará la inversión en infraestructura social, que se convertirá en el segundo mayor sector.
Europa occidental y septentrional liderarán la inversión, con Alemania, Reino Unido y Francia a la cabeza. Europa central y oriental registrarán el mayor crecimiento relativo, impulsado por transporte y logística. En el sur, Turquía destacará por su dinamismo, mientras que España e Italia priorizarán infraestructuras sociales y energéticas.
Los países del Consejo de Cooperación del Golfo impulsan algunos de los programas de infraestructuras más ambiciosos del mundo. La inversión crecerá un 75%, desde US$200,000 millones en 2024 hasta US$349,000 millones en 2050, liderada por Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, que concentrarán el 78% del total.
El transporte representará alrededor de una cuarta parte del gasto, superando al petróleo y gas. La inversión en energías renovables y almacenamiento aumentará con rapidez, mientras que la infraestructura hídrica —incluyendo desalinización y reutilización— duplicará su tamaño para afrontar la escasez de recursos. La infraestructura digital será clave para la transformación económica, junto con el desarrollo industrial y logístico.
África registrará el mayor crecimiento en inversión en infraestructuras durante el periodo analizado. El gasto anual en países como Ghana, Kenia, Nigeria y Sudáfrica aumentará de US$54,000 millones en 2024 a US$96,000 millones en 2050, un incremento del 77%.
Los próximos 25 años estarán marcados por un aumento sin precedentes en la inversión en infraestructuras. Sin embargo, este crecimiento no está garantizado y los ingresos no aseguran rentabilidad. Para generar valor, será necesario un enfoque estratégico e integrado que supere las limitaciones actuales y acelere la ejecución.
Entre las prioridades clave destacan:
Integrar una planificación estratégica a largo plazo, con marcos regulatorios estables y procesos ágiles.
Pasar de enfoques aislados a sistemas integrados que eviten cuellos de botella y maximicen el impacto de la inversión.
Innovar en financiación y colaboración público-privada, con nuevos modelos de reparto de riesgos y estructuras escalables.
Transformar la planificación y construcción mediante tecnologías como gemelos digitales, Building Information Modeling (BIM por sus siglas en inglés) e IA generativa.
Adoptar nuevos modelos comerciales basados en resultados y servicios.
Involucrar a las comunidades desde el inicio para garantizar aceptación y maximizar el impacto social.
Para materializar estas oportunidades, cada grupo de interés debe asumir un papel activo.
Gobiernos
Crear entornos que faciliten la inversión, con marcos claros y procesos ágiles.
Intervenir en ámbitos críticos para reforzar la resiliencia.
Inversores
Adaptar sus estrategias al nuevo perfil de riesgo y retorno.
Identificar oportunidades en sectores emergentes y regiones de alto crecimiento.
Empresas
Anticipar cambios en el ecosistema de infraestructuras.
Aprovechar la tecnología y las alianzas para capturar nuevas oportunidades.
Comunidades
Participar de forma activa en el desarrollo de proyectos.
Contribuir a maximizar los beneficios sociales, como la mejora de la calidad de vida y el acceso a servicios.
El mundo en 2050 será muy distinto al actual y demandará una revolución de la productividad sin precedentes. Para lograrla, todos los actores deberán colaborar y dirigir la inversión correcta hacia los activos adecuados, en el momento oportuno. El momento de actuar es ahora.