La Alegoría del Buen Gobierno

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  • Julio 21, 2026

Escrito por:

Francisco Selamé
Socio líder Asesoría Legal y Tributaria

"El Gobierno actual avanza en su proyecto de reconstrucción, con importantes medidas tributarias que, de acuerdo con su programa, recuperarán la senda del crecimiento perdido (...), pero reconstruir no es solamente eso, es restablecer las condiciones que permitan a las personas volver a confiar en la ley, en la seguridad, en la estabilidad de las reglas y en la capacidad del Estado para servir al bien común." 

El Gobierno actual avanza en su proyecto de reconstrucción, con importantes medidas tributarias que, de acuerdo con su programa, recuperarán la senda del crecimiento perdido y traerán nuevamente prosperidad a la ciudad oscurecida.

Los tres murales que conforman 'la Alegoría del Buen y del Mal Gobierno', pintados por Lorenzetti, en la sala de los nueve, del Palacio Público de Siena, ofrecen una referencia poderosa para reflexionar sobre la situación del Chile de hoy. Dicha pintura no es solo una obra maestra del arte medieval, es también un tratado político expresado en imágenes. Lorenzetti no retrata gobernantes, sino consecuencias.

En el muro del buen gobierno, la ciudad prospera: se enriquece su arquitectura; se desarrollan el comercio y los campos, florecen la cultura y las artes; los jueces administran justicia con imparcialidad, las personas trabajan. En el muro opuesto, el mal gobierno conduce a una ciudad dominada por el temor, la violencia, la miseria y el abandono. Allí predomina la tiranía y la justicia está representada por una mujer atada. La diferencia no radica en la riqueza inicial ni en la geografía del lugar, sino en la calidad de las instituciones y en las virtudes públicas.

El Gobierno actual avanza en su proyecto de reconstrucción, con importantes medidas tributarias que, de acuerdo con su programa, recuperarán la senda del crecimiento perdido y traerán nuevamente prosperidad a la ciudad oscurecida, pero reconstruir no es solamente eso, es restablecer las condiciones que permitan a las personas volver a confiar en la ley, en la seguridad, en la estabilidad de las reglas y en la capacidad del Estado para servir al bien común.

Y esa no es tarea solo del Ejecutivo, se requiere legisladores comprometidos con el bien común, funcionarios apegados a la ley y jueces que velan por la justicia y en general, fortaleza para enfrentar decisiones difíciles y templanza para resistir la tentación del corto plazo. Si esas virtudes se encuentran en decadencia, ninguna política pública logrará compensar su ausencia.

Así las cosas, la Ley de Reconstrucción puede ser el inicio que nos devuelva a los paisajes más luminosos de la obra de Lorenzetti, pero eso ocurrirá solo si paralelamente se cultivan con decisión y por todas las instituciones del Estado, la virtud pública y el compromiso por el buen gobierno.

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Alejandra Becerra

Coordinadora de Comunicaciones Externas, PwC Chile

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