Fecha: 1 de julio de 2025
Medio: El Mercurio Inversiones
Patricio Jaramillo
Economista y Director de Riesgo Financiero de PwC Chile
La evolución del índice da espacio a un posible rebote técnico o una nueva onda impulsiva si superaniveles de resistencia o techos observados en lo más reciente.
En los mercados financieros, una de las métricas referenciales másempleadas son las denominadas ondas de Elliott, que propone que cadaciclo del precio está compuesto por 5 ondas de impulso (alcistas o bajistas),identificadas comúnmente del (1) al (5) y 3 de corrección posterior, de la (a)a la (c). De acuerdo a esto, en Chile, el IPSA estaría exhibiendo el fin de unciclo alcista iniciado en septiembre 2024 y cuyo retorno acumulado alcanzóun espectacular 37% en el peak histórico de mayo, para posteriormentemostrar una corrección de 6,5% entre dicho hito y el pasado 24 de junio,pullback o retroceso incluido.
Esto hace particularmente interesante lo observado durante la última semana, donde la evolución delíndice da espacio a un posible rebote técnico o una nueva onda impulsiva si supera niveles de resistenciao techos observados en lo más reciente. Asimismo, indicadores complementarios de momentum e interéscomprador abren favorables perspectivas para alcanzar nuevos máximos durante el segundo semestre.
En este contexto, ¿hay espacio para ver una fase bajista? también, aunque falta confirmación técnica queserá clave monitorear dentro de las próximas semanas.
¿De qué depende que las buenas perspectivas para el segundo semestre se materialicen? Primero, que laactividad económica continúe evolucionando en la parte favorable del rango de las proyecciones deeconomistas y analistas. Segundo, del comportamiento que observemos en otras plazas bursátiles, donde,por ejemplo, en el SP&500 se observa también el fin de un ciclo de recuperación (más breve), tras la fuertecorrección observada entre febrero y abril, aunque ahí predominan las probabilidades de un escenariobajista en el corto plazo.
Tercero, está la evolución de la liquidez en los mercados globales, ante expectativas de menores tasas deinterés en nuestro país y otras economías relevantes, y no menos importante, de cómo evolucione el cicloeleccionario interno, que de certeza de estabilidad y seguridad para el clima de negocios en el medianoplazo.
Que a las empresas chilenas que transan en bolsa les vaya bien, no es sólo una cuestión que debierainteresar a inversionistas, sino que a la población en general, puesto que como muestra un estudioconjunto realizado por PwC Chile y el ESE Business School de la Universidad de Los Andes, lacontribución tributaría de las 30 empresas IPSA superan los US$ 10 mil millones de dólares por año(+3,2% del PIB), lo que constituye un aporte significativo a la políticas sociales impulsadas por el gobiernode turno y la sustentabilidad fiscal de largo plazo.