Políticas y prácticas:

IA sostenible en empresas que operan en Chile

PwC Chile
  • Diciembre 31, 2025

La inteligencia artificial (IA) se puede definir como “la capacidad de una máquina para realizar tareas que, si fueran realizadas por un ser humano, requerirían de inteligencia. Esto incluye actividades como el reconocimiento de patrones, el aprendizaje a partir de la experiencia, el razonamiento y la toma de decisiones en entornos inciertos. Esta definición abarca un amplio rango de aplicaciones, desde sistemas de IA estrecha que realizan tareas específicas, hasta conceptos más avanzados como la IA general, que hipotéticamente sería capaz de realizar cualquier tarea cognitiva humana” (Russell, S. J., & Norvig, P. (2021). Es una tecnología en creciente uso en diferentes ámbitos que abarca quehacer humano, entre ellos el empresarial, que en ello puede agregar valor significativo a sus actividades. No obstante, es posible advertir que su uso se vaya orientando en una dirección positiva, pero también existe la posibilidad contraria, esto es, que su uso vaya en su detrimento o la ponga directamente en riesgo.

Armonizar las virtualidades tecnológicas con la sostenibilidad en la aplicación de la IA en la empresa constituye un profundo desafío. Por tal razón, el centro Ética y Sostenibilidad Empresarial del ESE Business School, en colaboración con PwC, realizó un estudio con el objetivo de conocer la respuesta de las empresas chilenas frente a este fenómeno. Se analizó en sus respectivas organizaciones, junto a medidas adoptadas en ellas para asegurar y/o impulsar la sostenibilidad en su despliegue.

“La adopción de IA en Chile está avanzando mucho más rápido que su capacidad de ser gestionada. Hoy, ocho de cada diez empresas no están abordando los impactos sociales o ambientales de la tecnología, y eso genera una brecha que puede comprometer su madurez futura. La principal tarea ahora es cerrar la distancia entre la estrategia y la operación donde necesitamos políticas claras, gobernanza, formación interna y una visión de sostenibilidad que acompañe cada proceso de transformación digital”.

Nicolás Westenenk,Senior Manager de Sostenibilidad y Cambio Climático, PwC Chile.

Conocimiento, uso y nivel de adopción de la IA

Los altos directivos declaran en mayor medida no tener conocimiento (3.8%) o poseer uno básico (29.5%) de la IA que las personas que ocupan otros roles en las empresas (0.0% y 27.3%, respectivamente). El uso ocasional (conocimiento intermedio) es, asimismo, menor entre altos directivos que entre personas que ejercen otras tareas en las organizaciones (39.7% vs. 48.5%).

No obstante, el uso avanzado o habitual en el trabajo de la IA es mayor en la alta dirección (29.6%) que entre quienes ejercen otras funciones (18.2%). El trabajo experto o de implementación de la IA, como era previsible, únicamente lo realizan profesionales especializados encargados de ella (6.1%). 

Nivel de conocimiento sobre la IA

Ante la pregunta por el grado de adopción de la IA en las empresas, ésta se concentra entre niveles inicial y parcial, para altos ejecutivos y otros roles. Sin embargo, la declaración de adopción es en esos niveles mayor entre personas que no desempeñan funciones de alta dirección. Al analizar por tamaño de las empresas, también el grueso de las respuestas se concentra entre los niveles inicial y parcial de adopción de la IA, aunque en empresas grandes se observa una tendencia mayor en la transición desde grados iniciales a experimentales y parciales. 

Nivel de adopción de la IA en la empresa

Ante la consulta por las áreas donde se ha implementado la IA, destacan gestión y análisis de datos (21.7 %) y marketing y ventas (13.0%), no obstante, el 47.8% declara que no la utilizan habitualmente en ningún área todavía. 

Áreas de implementación de la IA

Planes para adoptar la IA en los próximos 12 meses

Madurez organizacional de la IA y sostenibilidad

Ya sea distinguiendo por responsabilidades ejercidas o por el tamaño de la empresa, la mayoría de quienes respondieron afirman la inexistencia de una política formal de IA ética o responsable en la empresa (60%). Por roles es notable que el 64,4% manifieste la inexistencia de este tipo de políticas. Este porcentaje sube hasta el 93,8% de las empresas de menor tamaño.

Inquiridos ahora por la existencia de un área de sostenibilidad en la empresa, las respuestas indican que la muestra se divide, aproximadamente, en tercios:  i. existe un equipo formal (41.4%); ii. no existe, pero se gestiona de forma distribuida (27.9%); iii. no se aborda el tema (29.7%). 

Al mirar el corte por funciones en la organización, llama la atención que las personas que ocupan otros roles superan notoriamente a las en alta dirección al momento de afirmar la presencia de un área formal dedicada a esta materia. Escrutada la misma dimensión, esta vez por tamaño de la organización, sobresale claramente que entre las grandes predomina la existencia de un equipo formal dedicado a la sostenibilidad (58.6%), mientras que en las pequeñas ninguna empresa manifiesta la existencia formal del área, y el 60.9% manifiesta que la sostenibilidad no se aborda formalmente.

Existencia de una política de IA Responsable

Existencia de un área de sostenibilidad

Potenciales beneficios de la IA en la sostenibilidad

Ante la consulta sobre los beneficios que la propia empresa ha obtenido o espera obtener por el uso de la IA, priman las siguientes razones: i. económicas (30.5%); ii. innovación (20.6%); iii. socialesexternas (18.9%). Por contraste, los motivos asociados directamente a sostenibilidad alcanzan un menguado 7.8%. 

Beneficios que las empresas han obtenido o esperan obtener de la IA

En relación con el uso de la IA en la empresa con propósito de sostenibilidad ambiental, la mayoría de las respuestas -por roles o tamaño- se concentran en que lo visualizan recién en 1 o 2 años más (42.0%), o que no se la utiliza para este fin (27.3%). Entre las empresas pequeñas, destaca la proporción que no ve la utilidad de la IA en este campo (31.6%); mientras que entre las grandes es más frecuente su uso parcial (18.8%) o extendido (8.3%).

El uso de la IA en la propia empresa con propósito de sostenibilidad social sigue un patrón similar al visto para fines ambientales.

Sin embargo, la utilización de la IA para objetivos de orden económico resulta mayor, tanto por roles desempeñados como por tamaño de las organizaciones. El grueso de las respuestas se concentra en expectativas de incorporación de la IA en 1 o 2 años, o derechamente en usos parciales y extendidos (uso parcial 29.9%, uso extendido 28.7%, potencial uso en 1 o 2 años 28.7 %)

Uso de la IA en su empresa con propósito de sostenibilidad (según tipo)

Potenciales riesgos de la IA en la sostenibilidad

La resistencia al cambio es, diáfanamente, el principal motivo que obstaculiza la implementación de la IA con foco en la sostenibilidad de la empresa (30.0%); siendo destacable que (26.7%) señala no ver impedimento alguno al respecto, tal como se muestra en la Figura 32.

En general, entre las empresas predomina poca preocupación por el desplazamiento de empleos (“nada preocupado” 20.0%, “poco preocupado” 47.5%), situación que resulta similar tanto desde una óptica por roles ejercidos como por tamaño de las organizaciones. Es destacable que nadie se manifestó “muy preocupado” por este riesgo. 

Poco (36.7%) y medianamente (29.1%) preocupado, en ese orden, son las principales impresiones que se recogen al tiempo de inquirir por la preocupación frente a un riesgo reputacional debido a la utilización de IA. La mención a no tener preocupación alguna en este campo alcanza nivel de respuestas importante (22.8%). Las empresas pequeñas destacan por predominar entre las medianamente preocupadas y las medianas por sobresalir entre las poco preocupadas. 

La preocupación ante un riesgo técnico sigue un patrón parecido al del riesgo reputacional, pero con una mayor proporción de menciones a la alternativa “estar preocupados” (20.3%). 

La preocupación por el riesgo ambiental en el uso de IA arroja resultados algo diferentes. La alta dirección parece encontrase poco (31.0%) o nada (43.1%%) preocupada, en tanto las personas que desempeñan otros roles evidencian mayores índices de “preocupación” y “alta preocupación” (33.3% sumados), en contraste con los miembros de alta dirección que no mencionan estar muy preocupados. El mismo análisis, hecho por tamaño de las empresas, destaca el alto porcentaje entre las pequeñas que no tiene preocupación alguna (53.3%), así como el alto porcentaje entre las grandes empresas que muestran poca (53.5%). 

El riego legal / regulatorio genera mayores grados de preocupación (38.0% “preocupados” + “muy preocupados”), aconteciendo lo mismo en una distinción por roles como por tamaño.

Políticas y prácticas:

IA sostenible en empresas que operan en Chile

(PDF of 13.94MB)
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