Según la última edición de la Encuesta Global de PwC a los CEO, los líderes empresariales de todo el mundo observan un horizonte donde la incorporación de nuevas tecnologías está redefiniendo la forma en que se organizan las empresas, se diseñan los procesos y se gestionan las capacidades de las personas. Paraguay no es ajeno a esta dinámica: aunque la adopción de la IA se encuentra en una fase temprana en la mayoría de las organizaciones de la región, las decisiones que se tomen hoy en materia de talento, capacitación y liderazgo definirán la competitividad de las empresas en los próximos años.
A nivel global, la encuesta muestra que la IA ya se aplica en funciones como el desarrollo de productos, la generación de demanda, los servicios de soporte y la orientación estratégica, aunque con niveles de madurez muy dispares entre mercados.
En el plano del empleo, los datos globales señalan que el mayor impacto de la IA se proyecta en los niveles juniors y posiciones de menor experiencia, donde cerca de la mitad de los CEO anticipa una reducción de personal en los próximos tres años. En los niveles senior e intermedios, en cambio, la mayoría no prevé cambios significativos, lo que sugiere que la tecnología se percibe más como apoyo a la toma de decisiones que como factor de sustitución en esos niveles. Esta tendencia global invita a las organizaciones a anticiparse y diseñar estrategias de recapacitación antes de que la presión competitiva lo imponga.
El desafío, sin embargo, no se limita a encontrar especialistas técnicos. Las empresas necesitan perfiles que combinen competencias digitales, habilidades analíticas, conocimientos en ciberseguridad y comprensión estratégica del negocio. A esto se suman capacidades como el liderazgo adaptable, el aprendizaje continuo y el pensamiento crítico, cada vez más valoradas en contextos de cambio acelerado.
Más allá de las diferencias entre países o sectores, la evidencia global muestra que el principal desafío de la inteligencia artificial no es únicamente tecnológico, sino organizacional. Las empresas deberán gestionar una transición compleja hacia nuevas formas de trabajo, donde la incorporación de herramientas digitales se combine con el desarrollo de habilidades, la confianza dentro de los equipos y la redefinición de los roles laborales.
En este contexto, el informe Global Workforce Hopes and Fears de PwC señala seis prioridades que los ejecutivos deberían considerar para liderar de manera efectiva la transformación del trabajo.
El impacto de la inteligencia artificial sobre el empleo y la organización del trabajo todavía está en evolución. En lugar de proyectar escenarios rígidos, las empresas necesitan construir organizaciones capaces de adaptarse de manera continua a los cambios tecnológicos, regulatorios y competitivos.
La introducción de tecnologías que automatizan tareas o modifican funciones laborales puede generar inquietudes entre los trabajadores. Promover entornos de diálogo transparente y compartir información sobre el proceso de transformación resulta clave para sostener el compromiso de los equipos.
En contextos de cambio acelerado, las personas necesitan comprender hacia dónde se dirige la organización. Definir y comunicar una visión clara sobre el futuro del trabajo ayuda a alinear expectativas y a orientar las decisiones de los colaboradores dentro de la empresa.
La expansión de la inteligencia artificial incrementa la demanda de nuevas capacidades, que combinan habilidades técnicas con competencias analíticas y de liderazgo. Programas de capacitación continua, reconversión profesional y aprendizaje permanente serán claves para acompañar esta transición. En mercados donde la adopción de IA es aún incipiente, como ocurre en gran parte de la región, existe un amplio margen para recapacitar a los colaboradores antes de que la transformación se acelere.
La inteligencia artificial puede potenciar la creatividad organizacional cuando se utiliza como plataforma para experimentar con nuevas formas de trabajo. Involucrar a los colaboradores en la identificación de casos de uso y en la mejora de procesos permite acelerar la adopción de estas herramientas.
La transformación tecnológica exige que las personas se adapten continuamente a nuevas herramientas y responsabilidades. En este contexto, generar entornos laborales estables, que promuevan el bienestar y la resiliencia, se vuelve un factor clave para sostener el compromiso de los equipos.
Fuentes
https://www.pwc.com/gx/en/issues/c-suite-insights/ceo-survey.html
https://www.pwc.com/gx/en/issues/workforce/hopes-and-fears.html