Opinión | ¿Qué son las sociedades de profesionales?

Fecha: 04-04-2022
Medio: Revista Sobre Ruedas

Por Gonzalo Vergara, Senior Manager del área Legal y Tributaria de PwC Chile.

La reforma tributaria publicada en febrero de 2022, modificó la Ley sobre Impuestos a la Ventas y Servicios, por lo que, a partir del primero de enero del próximo año, la generalidad de los servicios pasarán a estar gravados con el impuesto al valor agregado (IVA). Antes de dicha modificación, solamente algunos servicios estaban afectos a aquel gravamen, por lo que a partir del año 2023 enfrentaremos un cambio radical respecto de lo que estábamos acostumbrados. 

Considerando el alto impacto que esta medida tendrá sobre la población del país, se adecuó la ley para que pudieran mantener la tributación que tenían varias prestaciones que el legislador consideró “meritorias”. Así, por ejemplo, los servicios médicos ambulatorios mantendrán el régimen que tenían, por lo que no deberán asumir la carga del IVA. 

Tampoco pasarán a estar gravados los servicios de las sociedades de profesionales, lo que nos lleva a revisar qué son esas empresas, debido a que, como todo lo que se relaciona con impuestos, corresponde a un concepto más complejo de lo que se podría esperar.

Lo primero que podemos decir de ellas es que, si bien cualquier tipo de sociedad puede prestar servicios profesionales, no cualquiera de ellas se clasifica como una sociedad de profesionales. 

Lo anterior implica que un mismo servicio podrá estar gravado con IVA o exento de él, solamente por el tipo social de la empresa que lo presta. Es decir, si una empresa de abogados o contadores se organiza como sociedad anónima o sociedad por acciones, deberá pagar IVA, a pesar de que cumpla los demás requisitos para calificar como sociedad de profesionales.

Esto ocurre porque la interpretación del SII considera que solamente las sociedades de personas pueden ser calificadas como sociedades de profesionales, de manera que se excluyen las sociedades de capital. Adicionalmente, en una interpretación formalista, el SII ha señalado que las empresas individuales de responsabilidad limitada no pueden ser calificadas como sociedades de profesionales porque ellas, si bien son una persona distinta de su dueño, no son sociedades.

Todo esto se debe a que la ley no define el concepto, por lo que todos los requisitos para que una compañía pueda ser calificada como una sociedad de profesionales son el producto de interpretaciones administrativas basadas sobre un críptico texto legal. 

Otro de los requisitos que vale la pena mencionar, es que las sociedades de profesionales deben estar integradas exclusivamente por individuos de profesiones similares o por otras sociedades de profesionales que cumplan con ese requisito. Es decir, no admiten socios capitalistas o de profesiones diferentes.

Adicionalmente, se ha entendido que las sociedades de profesionales solamente pueden ser dueñas de bienes relacionados con la actividad a la que se dedican los socios y exclusivamente pueden contratar al personal necesario para asistir la labor profesional de los dueños. 

Es decir, en general, es una figura que no admite el crecimiento, que se caracteriza porque los empleados comienzan a prestar los servicios de la empresa. Cuando ello ocurra, el efecto previsible será que, al corresponder el grueso de los costos de dichas compañías a remuneraciones, que no dan derecho a crédito fiscal, el IVA que deberán pagar podría llegar a ser una especie de impuesto a los ingresos. Luego, debido a que la incidencia del impuesto obedece a las características particulares de cada mercado y no a normas legales, muchas empresas que prestan servicios profesionales, pero que no cumplen con los requisitos para ser calificadas como sociedades de profesionales, se verán severamente afectadas.

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Mabel González

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