El 40% de los líderes empresariales piensa que las grandes firmas aportan a la sociedad, pero solo el 15% de los trabajadores lo cree

Fecha: 24-01-2022
Medio: El Mercurio

Análisis también mostró que mientras el 56% de los gerentes generales y directores cree que lo más importante para construir la confianza pública de la empresa es la relación con los trabajadores, para el 61% de los empleados lo más relevante es la relación que tiene la empresa con la sociedad.

Desde 2003 la imagen que tiene la ciudadanía de las grandes empresas ha caído sostenidamente, alcanzando su peor momento durante el estallido en octubre de 2019. ¿Cómo reconstruir la confianza en la empresa y cómo volver a conectar a las grandes corporaciones con la sociedad, con los trabajadores y con los clientes?

Es lo que buscó responder un reciente estudio realizado por Cadem y PwC Chile, y que recogió la mirada de 1.000 trabajadores de grandes empresas, con más de 100 personas, y la opinión de 148 líderes del mundo empresarial, gerentes generales y directores de empresa. En algunos casos, también se consideró la percepción de 1.000 personas de la opinión pública.

¿El resultado? Las visiones contrapuestas que tienen los líderes empresariales versus la de los trabajadores, que quedan reflejadas, por ejemplo, cuando se les pregunta por el nivel de confianza que tienen hacia las grandes empresas. Mientras el 55% de los líderes empresariales confía en las grandes empresas, solo un 27% de los trabajadores y de la opinión pública opina en esa dirección. Pero, al mismo tiempo, el 50% de los trabajadores y el 55% de la opinión pública dice tener gran confianza en las pymes. 'La gente confía más en las pymes que en las grandes empresas, a pesar de que pagan menos y tienen menos beneficios. Y tiene que ver con la sensación de que hay un dueño a quien le importan los trabajadores, lo sienten cercano, cosa que en las grandes empresas son los atributos más débiles', explica Karen Thal, CEO de Cadem.

Uno de los principales hallazgos del estudio dice relación con cómo se construye la confianza en la empresa. 'Mientras el 56% de los líderes empresariales piensa que, por lejos, lo más importante para construir la confianza pública de la empresa es la relación con los trabajadores, para el 61% de los empleados lo más relevante es la relación que tiene la empresa con la sociedad', detalla la CEO de Cadem.

Las principales brechas, explica, están en la percepción del aporte que hace la empresa a la comunidad y la relación con los clientes. Así, mientras el 40% de los líderes empresariales piensa que la empresa hace un aporte a la sociedad, solo el 15% de los trabajadores lo cree así. Asimismo, mientras el 34% de los gerentes y directores evalúa bien la relación de la empresa con los clientes, solo el 19% de los trabajadores le otorga una buena calificación a ese aspecto.

'Estos temas, sobre todo el rol de la empresa en la sociedad, no se están viendo desde el mundo de los gerentes y directores con la magnitud y relevancia que lo sienten los trabajadores, sobre todo, para los trabajadores más jóvenes', explica Thal. 'Si queremos recuperar la confianza, lo que están esperando los trabajadores son acciones concretas de la empresa respecto de la sociedad. La confianza no se va a recuperar solamente con preocuparse de los trabajadores', complementa Pablo Gómez, socio de People & Organizations de PwC Chile.

A juicio de la ejecutiva de Cadem, lo que ocurre entre los líderes de las empresas y los trabajadores es un síntoma más de la tensión generacional que se evidencia en el resto de los espacios de la sociedad. 'Hay una tensión entre la generación mayor y la generación más joven, donde la primera no sintoniza con la segunda. Un dato: el promedio de edad de los directores de empresas IPSA es 62 años', apunta.

Otros resultados llamativos del estudio y que reflejan brechas importantes en las percepciones es cuando se pregunta respecto de su empresa en particular. Aquí, por ejemplo, mientras el 98% de los gerentes y directores afirma que su empresa es honesta y transparente, un 55% de los trabajadores está de acuerdo con esa afirmación.

Así también, el 82% de los gerentes y directores cree que en su empresa en particular se premia de manera justa el mérito, versus un 34% de los trabajadores de las grandes empresas que opina así.

Suma y sigue. El 93% de los líderes empresariales piensa que cuando a su empresa le va bien, a él también le va bien, versus el 49% de los trabajadores que afirma sentirse beneficiado si a la compañía en la que se desempeña le va bien. A su vez, cuando se les consulta sobre si hay una cultura en su empresa que se preocupa de los trabajadores, el 85% de los gerentes y directores está de acuerdo, comparado con un 47% de los trabajadores, y respecto de si a los gerentes les importa la opinión de los trabajadores, el 93% de los líderes empresariales piensa que sí, versus el 43% de los trabajadores.

'Eso demuestra la poca conexión que hay entre los ejecutivos de primera línea y directores, con los trabajadores de las grandes empresas', subraya Gómez, lo que a su juicio queda refrendado cuando se pregunta por las prioridades y objetivos estratégicos de su empresa en los próximos dos años: el 61% de los gerentes y directores está preocupado por la transformación digital, en cambio el 64% de los trabajadores cree que la prioridad es mejorar las condiciones laborales de los trabajadores. Pero, solo un 24% de los gerentes da prioridad a ese tema.

La receta para conectar

Para Pablo Gómez, hay tres ámbitos de trabajo que las organizaciones deberían desarrollar. Lo primero, cómo generar una cultura donde haya un mayor intercambio de ideas, traspaso de opiniones, más escucha hacia las nuevas generaciones y a los trabajadores en general.

Lo segundo, dice, cómo cambiar el liderazgo, 'que en Chile es reconocido como muy capacitado por sus competencias y habilidades, pero tiende a quedarse en lo formal y la gente valora mucho tener líderes cercanos y de los que puede aprender'.

Un tercer pilar, menciona, las compensaciones hacia los trabajadores. 'La compensación monetaria siempre es importante, pero hoy lo que se denomina ‘el salario emocional', es decir, beneficios a la medida del trabajador, son súper relevantes', puntualiza. Y advierte. 'Es un tema urgente para las organizaciones el crear un vínculo mayor con los trabajadores, y hay que ponerse a trabajar desde ya, porque para ver los primeros resultados de un proceso de transformación cultural de una organización se requiere entre dos años y dos años y medio. Si los aspectos de desconexión se mantienen, el riesgo es que las organizaciones pierdan talento'.

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Mabel González

Coordinadora de Comunicaciones Externas, PwC Chile

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