Los desafíos de la banca y del regulador en su primer paso para adaptarse a Basilea III

Fecha: 12-04-2021
Medio: Diario Financiero

Santander, Bci y Scotiabank detallan sus preparativos para este proceso. Mientras que las auditoras Big Four exponen que entre los principales retos que deberán afrontar las compañías está dimensionar sus riesgos operacionales

Tras la irrupción de la pandemia y sus efectos económicos, la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) decidió flexibilizar los plazos para que los bancos se adapten a los nuevos requerimientos de capital que establece Basilea III, de modo de concretar su puesta en marcha. No obstante, esto no deja exenta a la industria de asumir los desafíos de este proceso para que quede alineada con los estándares de la industria financiera internacional.

El 30 de abril vence el plazo para que los bancos chilenos presenten ante el regulador su Informe de Autoevaluación de Patrimonio Efectivo (IAPE).

La socia de Consultoría en Riesgo para Servicios Financieros de EY, Marlene Devotto, indica que el IAPE 'resume en un modelo de negocio, estrategia, perfil y control de riesgos, lo que será reflejado en los requerimientos de capital de las entidades'.

La CMF determinará una calificación final al banco. Bajo este rango, se constituirá una base para fijar las prioridades de supervisión. Incluso, el regulador podrá exigir que se corrijan elementos del informe que fueron mal evaluados. Esto no necesariamente se traducirá en requerimientos adicionales de capital, sino en corrección de cómo se gestionan los riesgos del banco.

La máquina interna
Consultados los principales bancos del país, desde Santander indican que 'se encuentra muy avanzada la elaboración del IAPE'. La firma controlada por capitales españoles detalla que este proceso lo lidera la división financiera y participan distintas divisiones del banco, además contrataron asesoría externa. Especificaron que 'la versión final se gobierna a través del comité ALCO y el directorio de Santander'.

En el caso de Bci, señalan que se encuentra en estado de revisión interna. De hecho, exponen que 'en las próximas semanas tenemos programadas sesiones de retroalimentación que tienen como objetivo aclarar dudas e incorporar mejoras para la versión definitiva que será entregada al regulador'.

Otra entidad que ha estado avanzando es Scotiabank. El banco canadiense sostiene que la elaboración del documento 'se encuentra en las fases finales y está próximo a ser entregado al directorio para su revisión y aprobación final'.

Scotiabank también contrató asesoría externa para presentar el IAPE a la CMF, pero además se apoyó de Toronto: 'Se ha aprovechado el conocimiento y experiencia de la casa matriz en Canadá, donde el equivalente al documento, Icaap (su sigla en inglés), se viene realizando desde hace varios años'. Banco de Chile, BancoEstado e Itaú no respondieron las solicitudes para comentarios.

Los desafíos para la industria
El socio de Auditoría de KPMG Chile, Ernesto Guzmán, sostiene que uno de los desafíos será 'reconocer frente al propio regulador los aspectos de mejora y el cómo hacerlo adecuadamente'. Desde Deloitte, el exSBIF, Jorge Cayazzo, apunta que dentro de las tareas de este informe está exponer la gestión de los riesgos no financieros. Sobre este punto, explica que 'el desempeño y estabilidad de las entidades financieras depende en forma creciente de la capacidad de gestión de los riesgos no financieros. Los estándares normativos y expectativas supervisoras son elevados y los bancos deberán desplegar importantes esfuerzos para ponerse al día en la materia'.

El socio de Riesgo y Regulación Financiera de PwC, Rodrigo Leiva, destaca que también implica desafíos en lo que concierne a la rentabilidad de los bancos: 'En un momento en el que la rentabilidad del modelo bancario está afrontando uno de los momentos más complicados de los últimos años, se añade el costo adicional de tener que contar con un capital adicional'.

El reto para la CMF
Pero no solo los actores del sistema bancario deberán enfrentar este proceso inédito para el mercado chileno, sino que también la CMF.

Cayazzo, de Deloitte, enfatiza que el regulador deberá 'asegurar que estos equipos sean capaces de evaluar la idoneidad de la gestión de capital de los bancos a la luz de las mejores prácticas internacionales, tomando en cuenta por cierto la realidad de cada banco en términos de su tamaño y complejidad'.

Devotto, de EY, cree que la CMF deberá hacer frente a 'interpretar la enorme cantidad de data que se presentará de los distintos participantes. Será el primer proceso de este tipo y justamente porque la regulación en algunos casos no es tan explícita y es más basada en principios, hay cierta flexibilidad de cómo recibirán la información para poder interpretar al nivel de la banca'.

En esa línea, Guzmán agrega que 'el regulador debería comparar los resultados obtenidos en el mercado local con la experiencia internacional para facilitar la identificación de situaciones o riesgos no identificados en el marco de los procesos de autoevaluación y su propia evaluación'.

Leiva, de PwC, recalca que también se aumentan los deberes del regulador 'y se erigen como los principales responsables sobre el fortalecimiento del sector financiero. En este sentido, cae bajo sus funciones el deber de detectar cualquier anomalía en la fortaleza del capital de los bancos y exigir las medidas remediadoras que permitan volver a la situación de normalidad'.

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