Rentas vitalicias: aseguradoras aumentan exposición a activos líquidos para pagar segundo anticipo

Fecha: 13-10-2021
Medio: Diario Financiero

El avance del proyecto en el Congreso generó que las compañías de seguros de vida cambiaran parte de su portafolio hacia instrumentos como, por ejemplo, renta variable extranjera o fondos de money markets

El segundo anticipo de rentas vitalicias que se discutirá hoy en el Senado mantiene en alerta a la industria aseguradora, que espera revertir el avance del proyecto aprobado por la Cámara de Diputados.

Las declaraciones de algunos senadores de oposición respecto a que rechazarían la iniciativa en lo relacionado a las rentas vitalicias abrieron una luz de esperanza en las aseguradoras. Pero no se confían. Representados por su vicepresidente ejecutivo, Jorge Claude, el gremio asegurador participará hoy de la Comisión de Constitución de la Cámara Alta que evaluará el adelanto.

En paralelo, la inquietud del sector se trasladó hacia la composición de la cartera de inversiones. De acuerdo con fuentes del negocio, una de las decisiones que han tomado las compañías es mantener altos grados de liquidez para poder cumplir con el pago de los anticipos de las rentas vitalicias.

En concreto, la cartera de inversiones de las aseguradoras ha incorporado mayor presencia de renta variable extranjera, fondos accionarios de mercados externos y fondos de money market, que es la deuda de corto plazo.

Asimismo, la industria ha frenado la inversión en activos de largo plazo, como por ejemplo, bonos bancarios, mutuos hipotecarios e infraestructura, debido a la imposibilidad de liquidar rápidamente estos activos.

El impacto en las Pensiones

En marzo, previo al primer anticipo de rentas vitalicias, la composición de la cartera de inversiones de la industria de vida era de US$ 65.429 millones.

De ese total, un 55,8% correspondió a títulos de renta fija local, 15,8% a activos inmobiliarios, mientras que las inversiones en el exterior y la renta variable local representaron un 15,6% y 9,7%, respectivamente.

'El negocio de las rentas vitalicias, en un escenario ideal, es tomar las primas de los seguros, invertirlas y ojalá calzarlas con el plazo de la renta vitalicia. Por eso, las compañías buscan invertir a largo plazo y hacer el calce', explica el socio de regulación financiera de PwC, Ernesto Ríos.

En el mercado aseguran que la tendencia derivada de los anticipos (de invertir en vehículos más líquidos) no es inocua y tiene efectos negativos, que alcanzan incluso a los nuevos pensionados de rentas vitalicias.

Uno de ellos es la menor tasa de interés con las que se calculan los montos de la jubilación. A pesar de que las tasas están en niveles no vistos desde 2013, con un promedio de 3,08%, en la industria afirman que podrían verse aumentadas en un escenario sin adelantos.

'Al poder invertir en el largo plazo, en activos ilíquidos, podemos ofrecer mucho mejores tasas, lo que se traduce en una mejor pensión. Si alguien compra una renta vitalicia y la puede anticipar mañana, tenemos que invertir en instrumentos mucho más líquidos que tienen una rentabilidad mucho menor. Esa diferencia en pensión puede ser entre 25% y 30%', dice un ejecutivo del sector.

Es por ello que en las compañías tampoco ven como una solución que el anticipo que se discute en el Senado se reemplace por la fórmula del proceso que en la actualidad está vigente y por el cual las aseguradoras han pagado más de US$ 1.000 millones, sino que el escenario óptimo es que se rechace el nuevo adelanto.

Ríos agrega que 'las compañías de seguros ganan una prima por liquidez. Invierten en instrumentos poco líquidos, como mutuos hipotecarios, bonos largos o activos alternativos, con los que ganan una rentabilidad adicional que puede ser traspasada a los pensionados. Eso no se va a obtener si se invierte en instrumentos de corto plazo para financiar los adelantos'.

El costo del Financiamiento

Otro efecto importante respecto al 'viraje' de las aseguradoras en materia de inversiones es el perjuicio que puede tener el financiamiento de largo plazo, es decir, créditos hipotecarios, bonos de empresas, entre otros.

A ello se suma que las AFP, que administran una cartera de más de US$ 183.000 millones, también se han ido restando de este tipo de vehículos ante los sucesivos retiros del 10% de los fondos de pensiones. Los últimos datos de la Superintendencia de Pensiones arrojan que las AFP tienen un 40,3% de los recursos que gestionan en renta fija local, mientras que hace un año atrás era de 47,5%.

'El mercado de largo plazo se resiente, porque hay menos recursos para el crédito hipotecario, menos dineros para el financiamiento de largo plazo de empresas. Este último es un agente que se ha visto muy perjudicado, porque hay empresas que con la pandemia les gustaría poder conseguir un financiamiento de más tiempo', señala el académico de la FEN de la U. de Chile, José Luis Ruiz.

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