Opinión | Los impuestos y la sostenibilidad

Fecha: 29-07-2021
Medio: El Mercurio 

El luminoso cuadro 'El puente de Waterloo' del fauvista André Derain genera en los espectadores rechazo y fascinación, por un Londres refinado, pero cada vez más industrializado. Esta histórica contradicción entre desarrollo y sostenibilidad está quedando atrás, por la influencia de dos fenómenos coetáneos.

Por una parte, las consideraciones ambientales, sociales y de gobierno corporativo de las empresas, reunidas en el acrónimo ESG (environmental, socialandgovernance) han adquirido cada vez mayor importancia en la decisión de los inversionistas y su influencia se ha extendido también a los proveedores, clientes, trabajadores y comunidad. Por otra, el mayor escrutinio al pago de impuestos y al deber ciudadano de contribuir está acercando los sistemas tributarios a estos mismos parámetros.

En Chile, por ejemplo, los impuestos verdes sancionan a las empresas contaminantes, o actúan como disuasivo para que ajusten sus procedimientos hacia un mayor respeto de la naturaleza. En materia social, el sistema impositivo reconoce la legitimad de los gastos de compensación a comunidades y está fortaleciendo la acción filantrópica. Frente a la crítica que las empresas no aportan lo suficiente, índices más completos han venido a demostrar la contribución total que realizan, que va más allá del impuesto a la renta y que comprende funciones de retención y recargo e importantes deberes de información para el cumplimiento y la fiscalización de terceros.

De la misma manera bajo esta mirada, se ha puesto en evidencia el rol de articuladores del sistema tributario que cumplen las grandes empresas auditoras. En materia de gobiernos corporativos, se aprecia cada vez más la escalada de las decisiones de políticas fiscales, desde las áreas contables y de finanzas a las altas esferas del directorio, y se valoran los códigos de conducta que rechazan planificaciones tributarias agresivas e incorporan deberes éticos en el pago de impuestos.

Como contrapartida se exige también mayor transparencia y responsabilidad del Estado en relación con el gasto público. No hace tanto tiempo, muchos contribuyentes querían jactarse de ser los que menos impuestos pagaban. Hoy nadie razonable quiere estar en esa posición, porque los parámetros ambientales, sociales y de gobierno corporativo están influyendo en la conducta impositiva. Así como la industrialización de Londres llevó a correcciones y obras como el ensanchamiento del Victoria Embankment, desde donde se situó Derain para pintar la pujante ciudad de finales del siglo XIX, finalmente los conceptos de ESG llevados a la tributación están fortaleciendo el cumplimiento tributario responsable y disuadiendo la elusión más que cualquier medida coercitiva alguna vez implementada.

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