¿Integrar o desintegrar el sistema tributario? Lo único claro es que ahora no es el momento

Fecha: 11-11-2021
Medio: La Segunda

Expertos difieren sobre qué sistema es mejor para Chile, pero coinciden en que un nuevo cambio afectará la inversión.

¿Se debería desintegrar el sistema tributario? ¿O integrarlo al 100%? Estas preguntas no son nuevas, estuvieron presentes en la discusión de la reforma tributaria del segundo gobierno de Michelle Bachelet que terminó en el punto medio de un sistema semi-integrado. Y luego, integrar fue parte de la propuesta de campaña del presidente Piñera para su segundo mandato. Ahora, a pocos días de las elecciones presidenciales, la discusión vuelve con los dos nombres que más suenan para llegar a La Moneda. Ambos proponen miradas antagonistas: José Antonio Kast buscaría integrarlo 100%, mientras que Gabriel Boric desintegrarlo completamente.

Los expertos ven ventajas y desventajas en ambos modelos y no hay consenso de cuál es mejor para el país. Sin embargo, sí hay acuerdo que no es momento para una nueva y compleja reforma tributaria.

Sergio Arriagada, del Centro de Estudios Tributarios de la FEN de la U. de Chile, explica que el sistema integrado (en el que la tasa de impuestos a las utilidades de las empresas se descuenta de la tasa de impuestos a las personas), destaca porque se evita una 'doble tributación' y genera igualdad horizontal para las mismas rentas.

Este último elemento, a juicio de Loreto Pelegrí, socia de Tax & Legal de PwC Chile, es la principal ventaja de este sistema. 'Esto significa que dos personas con el mismo ingreso deberían pagar el mismo monto de impuestos independientemente de la procedencia de sus rentas', dice.

Entre sus desventajas Arriagada señala tres elementos: su complejidad, la mayor carga administrativa para los contribuyentes y los costos de fiscalización.

El sistema desintegrado, en tanto, tiene como principal beneficio que 'es más simple y más fácil de administrar', dice Pelegrí. Este sistema es, además, la norma entre los países desarrollados.

La desventaja: 'Genera el problema de la doble tributación, dado que la misma renta puede tributar de manera corporativa y con los impuestos personales', agrega Arriagada. Y, según ha señalado Claudio Agostini, académico de la UAI, abren incentivos a la evasión y elusión por la diferencia entre las tasas que se cobran a las personas y a las empresas.

En nuestro país, la preferencia por uno u otro modelo ha cobrado tintes ideológicos y se ha convertido en una batalla política en la última década.

Reforma a la reforma a la reforma

'Creo que el sistema desintegrado bien implementado sería el óptimo para nuestro país', dice Arriagada. Sin embargo, si el nuevo presidente entra con una nueva reforma tributaria, sería la tercera en tres mandatos seguidos. Los economistas y empresarios ya han advertido que una nueva discusión, considerando experiencias pasadas, sería compleja a nivel político y será una nueva fuente de incertidumbre.

'No me parece un buen momento, saliendo de una pandemia y en medio de una crisis social y política, innovar ahora nuevamente en cambiar el sistema. Ya hemos tenido grandes reformas 2014, 2016 y 2020 que implican un costo en horas para las empresas, sus asesores, contadores y para el SII, lo que implica entender, implementar y modificar sistemas', advierte Pelegrí.

Arriagada cree que, más que pensar en un cambio estructural hoy, 'debemos partir por pensar una reforma que sea a largo plazo, dando certeza a los inversionistas que no se estarán cambiando las reglas del juego cada cuatro años'. Agrega que 'el costo de cumplimiento tributario en la última década se ha incrementado de manera sostenida y constante, no generando ningún tipo de beneficio para los contribuyentes afectados'.

Entre los abogados se repite la idea de que no habría ningún incentivo a cambiar el sistema actual (parcialmente integrado). 'Es cierto que es una característica bastante única de nuestro sistema tributario, pero hay que pensar que una desintegración del sistema no significará necesariamente mayor recaudación para el Fisco', dice Claudio Bustos, socio de Bustos Tax & Legal. Advierte otro problema más práctico: 'Eliminar la integración traería problemas con los tratados internacionales para evitar la doble tributación suscritos por Chile', explica.

Y Álvaro Moraga, abogado de Moraga & Cía, sostiene que hay que tener cuidado con el crecimiento, en especial, cuando se está saliendo de una crisis económica. Da como ejemplo la reforma tributaria de Bachelet tras la cual, según algunos expertos, se contrajo la inversión y el crecimiento. 'Y ello es una consecuencia, entre otras cosas, de la inseguridad jurídica instalada en el inversionista, derivada de la verdadera promiscuidad tributaria en que cae la clase política, que ha llevado a sucesivas reformas, reformas de las reformas, leyes aclaratorias de las reformas, y, nuevamente, proyectos políticos que anuncian nuevas reformas tributarias', advierte.

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