Huella hídrica: los desafíos que persisten para profundizar la discusión

Fecha: 01-09-2021
Medio: Diario Financiero 

Saber cuánta agua hay y cuánta se consume impulsará cada vez más el uso responsable del recurso y facilitará el diseño de políticas para planificar mejor su gestión.

Se estima que se requieren aproximadamente 110 litros de agua para obtener una copa de vino, o cerca de 2.720 litros para manufacturar una polera de algodón.

Con la sequía, que cada vez es más intensa, estos procesos se vuelven más complejos, y aunque algunas industrias han avanzado con medidas para mitigar el impacto, la realidad es que el chileno promedio no tiene suficiente conciencia de cuán importante es esto que se conoce como huella hídrica. Al menos es lo que ha observado Claudia Galleguillos, líder de Estrategias Hídricas de Fundación Chile.

El tema está en la agenda pública. Evelyn Stevens, gerente de Sostenibilidad y Cambio Climático de PwC Chile, destaca iniciativas generadas durante los últimos años, como los Escenarios Hídricos 2030, liderados por Fundación Chile; la Mesa Nacional del Agua, dirigida por el Ministerio de Obras Públicas; y el Certificado Azul, un Acuerdo de Producción Limpia (APL) de la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático lanzado este año.

El problema es que la discusión no termina de bajar. Galleguillos cree que, pese a la evidencia científica que respalda la crisis hídrica, hay carencias informativas en la conciencia colectiva local, ya que el agua no se asume como un 'eje estratégico y prioritario', en un país donde hay más de 40 instituciones con atribuciones para tomar decisiones.

'Muchas personas no poseen la real conciencia de lo que sucede con el agua en Chile o poseen una visión parcializada del problema', asegura. En las zonas rurales el entendimiento es mayor, pero las posibilidades de buscar soluciones son pocas, añade.

Aquí hay una oportunidad y un deber, dice Stevens, en el marco de la discusión constitucional, para establecer las bases para una transición ecológica que lleve a materializar un desarrollo sustentable y pleno, donde el agua 'es uno de los aspectos claves'. A su juicio, es fundamental 'construir un nuevo marco normativo', que reconozca formas colectivas de gestión y propiedad.

Algo que sumará en este escenario, a ojos de Galleguillos, es el nuevo APL, porque las empresas que lo suscriban podrán implementar acciones concretas para la gestión sostenible del agua y fomentar una mirada hacia el territorio, desde el punto de vista de los riesgos y beneficios compartidos con otros usuarios, para impulsar el consumo responsable.

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