Reparto de dividendos 2021

Fecha: 23-12-2020
Medio: Diario Financiero

PwC, EY y Deloitte proponen revisar las políticas de distribución de estos recursos considerando la situación de crisis actual, sin perjudicar a los accionistas minoritarios.

El inicio de la pandemia comenzó en medio de la celebración de diversas juntas de accionistas, en momentos en que buena parte de los directorios de empresas habían definido la política de distribución de dividendos, que posteriormente fue votada en las asambleas ordinarias. Así, hubo poco espacio de tiempo para prever los efectos económicos de la crisis y establecer otro reparto de dividendos.

A raíz de ello, varios reguladores del mundo flexibilizaron las normativas relacionadas a la distribución de dividendos. La semana pasada el Banco Central Europeo (BCE) levantó el veto a la distribución de dividendos a los bancos, pero instó a las compañías a no repartir más de 15%.

En Chile, la Ley de Sociedades Anónimas establece que el reparto de utilidades debe ser de al menos un 30% para los accionistas de este tipo de empresas.

La única restricción que pesa sobre las compañías es que se hayan acogido a la Ley de Protección del Empleo. Estas tienen prohibido repartir dividendos.

Lo que viene en 2021

De cara a la distribución de dividendos del ejercicio 2020 que se votará en las juntas de accionistas del próximo año, en el mercado existe una discusión sobre si se debe flexibilizar la Ley de Sociedades Anónimas en cuanto al porcentaje de dividendos mínimo a entregar en función de la crisis y la situación de las firmas.

El socio principal de PwC, Renzo Corona, recuerda que en muchos países existe la obligación de entregar un dividendo mínimo y esto 'nace como una fuente de protección a los accionistas minoritarios'.

El socio de Servicios Legales de EY, Pedro Lluch junto con el gerente de Gobierno Corporativo y de Consultoría en Personas, Fadua Gajardo, sostienen que 'sería prudente que, en tiempos inciertos como los que estamos viviendo, en vez de tener una política de dividendo mínimo obligatorio, se puedan ajustar al ambiente -que cada día es más cambiante- en el que se desenvuelve la compañía'.

Opinión similar tiene el socio Tax & Legal de Deloitte, Ignacio Concha, quien indica que 'las empresas siempre deben tener la flexibilidad necesaria para adaptarse, especialmente en crisis, que es cuando surgen más dificultades y oportunidades. Existen muchas estructuras societarias distintas y ninguna restricción podrá acogerse todas'.

Corona advierte que se debe ser muy cuidadoso ante cambios legales sobre políticas de distribución de dividendos: 'Puede parecer muy lógico que en una situación como esta haya que eliminar el dividendo mínimo y darle la posibilidad a las empresas que no distribuyan dividendos este año, pero no es tan simple. Puede afectar fuertemente el precio de las acciones'.

Argumenta que cuando se promueven este tipo de ideas, mayoritariamente se piensa en los controladores, 'pero hay que pensar que hay pequeños inversionistas que tienen sus recursos en acciones y que viven del dividendo. Cambiar esto significa una transformación importante a las reglas del juego'. En EY enfatizan que la distribución de dividendos es una de las políticas que más interesa a los accionistas: 'Lo que es bueno para unos no lo es necesariamente para otros, ya que hay accionistas que prefieren dividendos bajos, pero otros que compraron acciones justamente por la alta repartición de éstos'. Concha matiza que no todas las compañías están siendo golpeadas por la crisis, pero sí sus accionistas. Por ello, el reparto de estos recursos sirve para ayudarlos.

'Los dividendos repartidos por una empresa pueden usarse por los accionistas para financiar inversiones que pueden generar empleo en otros sectores y el establecimiento de restricciones limitaría esa posibilidad', señalan desde Deloitte.

Unanimidad para recortar

Lluch recuerda que la Ley de Sociedad Anónimas establece que para repartir dividendos menores al 30% se requiere la unanimidad de las acciones emitidas.

De modificarse la legislación Lluch considera que 'sólo lo haría en el sentido de exigir un quórum algo menor, por ejemplo, de 80%, que es bastante alto para sociedades ‘Afepeables’, o que el mismo se compute sobre las acciones presentes en la junta, y no emitidas, pero no la derogaría, ya es una protección esencial para accionistas minoritarios e inversionistas pasivos'.

Respecto al porcentaje, Corona apunta que no es una discusión binaria y no se trata de que sea una 'distribución cero' de dividendos o se mantenga el 30% mínimo actual. 'A lo mejor se podría estudiar un porcentaje distinto o un porcentaje inferior', manifiesta.

El Mercurio

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Alejandra Castillo

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