Opinión: UN ESPACIO PARA DAR

Fecha: 02-06-2020
Medio: El Mercurio

Columna de opinión: Francisco Selamé, socio líder de Tax & Legal

Desde la época en que los alumnos de Derecho competíamos recitando de memoria aquellos artículos del Código Civil que nos parecían inspirados más por un poeta que por un jurista, recuerdo aquel que comienza diciendo "Del que da lo que no debe, no se presume que lo dona".

Lo cierto es que esta norma revela una enorme desconfianza del legislador al acto de dar, presente también en disposiciones que obligan a obtener autorización judicial para donar cualquier suma que excede de dos centavos o que imponen severas limitaciones a quienes pretenden transferir bienes gratuitamente, en favor de quienes no sean sus parientes. Lamentablemente, este mismo recelo impera en materia tributaria, y explica un régimen que por años ha tendido a castigar las donaciones, gravándolas con un impuesto de 40% al gasto rechazado y negado a los donantes una deducción o crédito contra sus impuestos, incentivo fundamental en el desarrollo de la filantropía en el mundo actual.

Ya que este tratamiento dificultaría tremendamente la acción solidaria de la sociedad civil, tan relevante en los momentos que enfrenta el país y el erario público, en un claro esfuerzo interpretativo de la Ley de la Renta, que debemos elogiar, el Servicio de Impuestos Internos ha ratificado que se aceptan como gastos, todos aquellos destinados a evitar, contener o disminuir la propagación del covid-19 y apoyar a los trabajadores. De la misma manera, e incluso modificando un criterio anterior, el organismo fiscalizador confirmó que las donaciones que haga la mayoría de las empresas y personas en favor del Estado y de fundaciones y corporaciones de derecho privado, podrán deducirse sin límites, de la base de sus impuestos. Lo anterior en la medida que se efectúen para proporcionar alimentación, abrigo, habitación y salud, a las personas afectadas por la catástrofe.

No ha sido el Poder Legislativo, envuelto en sus interminables y agotadoras rencillas, sino la autoridad fiscal, la que con sentido de urgencia y valiéndose de una interpretación flexible y coherente de nuevas y viejas leyes, ha abierto en Chile un inédito espacio para ayudar. Si por él transitan los contribuyentes generosamente, como ya está ocurriendo, se habrá hecho un aporte muy significativo para enfrentar la crisis, y validado lo que dice haber aprendido de las plagas el heroico Doctor Rieux, en la novela La Peste, de Albert Camus; esto es, que hay en los hombres muchas más cosas de admiración que de desprecio.

Abogados valoran medidas de alivio tributario incluidas en el paquete de emergencia por coronavirus

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Alejandra Castillo

Coordinadora de Comunicaciones Externas, PwC Chile

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