OPINIÓN: EL SUEÑO DE LA RAZÓN

Fecha: 24-04-2020
Medio: El Mercurio

En uno de sus dibujos más icónicos, Goya nos presenta la imagen de un hombre durmiendo reclinado sobre una mesa, mientras que a su espalda surgen y vuelan murciélagos y demonios. Por su lado frontal puede leerse: 'El sueño de la razón produce monstruos'. Según una interpretación generalizada, el autor nos advierte que el abandono o somnolencia de la racionalidad y la sensatez solo pueden producir engendros, descalabros y fracasos.

Tristemente, los ejemplos de esta metáfora artística parecían haberse multiplicado en nuestro país durante el último tiempo, en que la desmesura, como en la obra de Goya, revoloteaba a sus anchas. mientras el juicio y la cordura no lograban despertar de un sueño profundo Paradójicamente, ha sido un virus y precisamente uno de aquellos vinculado en su origen a los monstruos de Goya, el que parece finalmente habernos devuelto esa sensatez dormida, que se manifiesta ahora en múltiples aspectos y que flota con cierta dulzura en el aire del complejo tiempo actual.

Y en este sentido, debemos destacar las múltiples normas de adecuación adoptadas por el legislador y la administración y que han puesto en una especie de cuarentena el cumplimiento tributario. Todo el rigor de normas tributarias cada vez más complejas, implacables y severas ha debido ceder ante el peso de una realidad agobiante de empresas con nula o escasa actividad, de un desempleo creciente y de urgentes necesidades de flujos y financiamiento. Así y de forma inédita en nuestro sistema fiscal se ha suspendido de manera temporal la completa aplicación del impuesto de timbres y estampillas desgravándose el crédito, y se ha suspendido de manera general y por varios meses el pago a cuenta de los impuestos a la renta e incluso para los contribuyentes más afectados postergando el impuesto territorial, el IVA y el impuesto a la renta.

Por primera vez en la evolución más reciente de nuestro sistema tributario, vemos la cara amable de la fiscalidad, aquella que apegándose a la regla constitucional de proporcionalidad y justicia parece atender más que nunca a la capacidad contributiva real del ciudadano. De esta manera, al menos por un tiempo, poco o nada se exigirá a quienes no pueden contribuir y serán aquellos menos afectados o con mayores recursos los que sostendrán la recaudación y el gasto público, produciéndose la tan anhelada redistribución. Cuando las cosas vuelvan a la ansiada normalidad, probablemente recordaremos con nostalgia el modelo de nuestra tributación en tiempos de pandemia.

FRANCISCO SELAMÉ M. Socio PwC- 

Abogados valoran medidas de alivio tributario incluidas en el paquete de emergencia por coronavirus

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