Los ejes para transformar la Agencia Nacional de Inteligencia tras la crisis

Fecha: 01-12-2019
Medio: El Mercurio

Terminar con las designaciones por tendencia política, apuntar a una vigilancia con indicadores claros y multidimensionales, potenciar a los analistas, cooperación entre servicios y generar información profunda que permita anticipar el actuar de grupos violentos a través de agentes encubiertos e informantes son algunas de las propuestas para cambiarle la cara al sistema de inteligencia chileno.

¿Qué cambios debe tener la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI) para lograr entregar información oportuna y relevante que ayude a anticipar crisis como la que afecta actualmente a Chile? Esa pregunta tiene variadas respuestas que llegan desde el Gobierno, exmiembros de la ANI y expertos en la materia que durante este mes han analizado el complejo escenario. En estos días, el Ejecutivo ha asumido que el sistema de inteligencia está obsoleto y también se deslizaron críticas al papel que tuvo la ANI, la que no emitió una alerta temprana que diera cuenta de que podrían suceder episodios como las quemas de estaciones del metro y supermercados. Una reingeniería que partió hace dos semanas con la salida de Luis Masferrer —que creó un sistema de turnos 24/7, solicitó escuchas en casos de terrorismo y estableció un sistema de control de gestión—, y el nombramiento de Gustavo Jordán, vicealmirante en retiro de la Armada, cuyo perfil calza con el nuevo rostro que se le quiere imprimir a la agencia: un hombre con experiencia en inteligencia, que conoce desde adentro el aparataje y tiene una buena relación con las FF.AA.

En noviembre, el ministro de Defensa, Alberto Espina, tuvo un papel importante en evaluar el funcionamiento de la inteligencia en Chile, a raíz de sus nexos con las FF.AA. y su comunicación con la ANI. De esta evaluación, el principal punto crítico que se detectó fue que no existía una entrega fluida de información entre los diversos servicios, lo que impedía hacer cruces y generar informes que permitieran adelantarse a los escenarios. Todos los cambios apuntan a mejorar la oportunidad en la entrega de informes y análisis.

En esa línea va el proyecto que se verá la próxima semana en el Congreso que propone fortalecer y modernizar el Sistema de Inteligencia del Estado (SIE). De acuerdo con una minuta que maneja Interior, se busca crear un consejo asesor que estará integrado por los ministros del Interior, de Defensa, de RR.EE.; el director de la ANI y los jefes de los organismos que conforman el SIE, como las policías y las FF.AA. Este grupo asesorará directamente al Presidente en materias de inteligencia y se deberán reunir semestralmente.

Además, se busca integrar al SIE a otros organismos como Gendarmería, Servicio Nacional de Aduanas, Unidad de Análisis Financiera del Ministerio de Hacienda y el Servicio de Impuestos Internos, y otorgar más facultades para exigir información de inteligencia a las instituciones, todo con el foco de producir y entregar a la autoridad la información de inteligencia necesaria para la toma de decisiones.

Una ANI según cada gobierno

Antonio Ramos es un conocido al interior del mundo de la inteligencia. Partió en los años 90 en los servicios de inteligencia del gobierno y estuvo a cargo de desbaratar al Frente Patriótico Manuel Rodríguez. Una tarea que fue realizada a base de infiltración con informantes, que permitió tener un conocimiento acabado de los subversivos, saber qué pensaban y anticipar sus pasos. Así, llegó el año 2004 y formó parte de la estructura de la recién creada ANI. Se desempeñó como analista, especialista en violencia política y grupos subversivos y dejó su cargo de jefe del Departamento de Crimen Organizado en el segundo mandato de Gustavo Villalobos, en el último gobierno de Michelle Bachelet. Vio todos los procesos y cree que este servicio debe ser técnico, lejos de la influencia política de cada gobierno, lo que genera mucha rotación de personal que demora años en especializarse.

'Hay que evitar al máximo la rotación de personal cada cuatro años con el cambio de gobierno. Poner énfasis en el reclutamiento, contar con personas que estén dispuestas a trabajar mucho tiempo, que amen su profesión. Llegan personas a las jefaturas y no saben dónde están, no hay procesos de capacitación serios. Tiene que ser apolíticos, que no sientan que están trabajando para la inteligencia de la izquierda o la derecha', dice.

Fuentes que pertenecieron a la agencia manifestaron que el cambio de analistas comenzó a registrarse con el nombramiento como director de Gonzalo Yussef durante el primer gobierno de Sebastián Piñera. El era exfiscal de la V Región y el sello, según cuentan esas fuentes, fue fortalecer el análisis, pero sacando supuestos operadores y potenciando equipos de analistas para monitorear casos de violencia política. Así comenzaron los cambios, tendencia que habría continuado durante el segundo gobierno de Michelle Bachelet y la gestión de Luis Masferrer, quien llevó a puestos directivos a exfiscales y ex jefes de unidad de la Fiscalía Nacional. Esto, según las mismas fuentes, habría provocado un cambio en la forma de trabajar, dado que personas que venían con un background en temas de investigación penal ahora hacían inteligencia, un paradigma totalmente distinto dado que la información recopilada por la ANI no se puede utilizar en causas penales ni sirve de evidencias. Su rol, señalan, es anticipar escenarios y ser preventiva ante amenazas, no ser reactiva.

Esa alta rotación según la orientación política de cada gobierno es un punto que los analistas concuerdan que afecta a la inteligencia.

En la misma línea, el especialista en inteligencia, analista político y docente Guillermo Holzmann plantea que se debe quitar el componente político de la ecuación. 'Una necesidad imperiosa es profesionalizar la ANI y dotarla de un sistema de selección del director y altos cargos con mecanismos que conlleven transparencia y controles cruzados para asegurar de que quienes lleguen no lo hagan por cuoteo político o preferencias ideológicas del gobierno de turno. La profesionalización importa estabilidad en los cargos y darle el estatus correspondiente dentro del Estado. Es importante fortalecer la presencia civil'.

Holzmann agrega que 'el cambio de analistas no es bueno para el sistema' y su formación demora más de diez años para que tenga la experiencia necesaria en esta compleja labor. 'La ANI trabaja para el país a través de cada gobierno. Ese debe ser el concepto. La inteligencia tiene una ética que no puede desvirtuarse suponiendo que cada gobierno debe tener su propia inteligencia. Eso termina siendo nocivo, además de sepultar las capacidades de inteligencia del país'.

Para él, en América Latina previo a la crisis, la ANI había logrado un buen posicionamiento. Actualmente, las agencias de inteligencia de Brasil, Argentina y Colombia son las mejores de la zona y todas participan en el proceso decisional de sus respectivos jefes de Estado.

'En términos de robustez institucional, probablemente la ABIN de Brasil es la más sólida, pero igual ha estado sometida a reformas similares a la de otros países', dice.

Vigilancia estratégica

Si bien la coordinación y confianza entre los servicios para compartir información son esenciales, según los expertos, la calidad de estos datos también son relevantes.

Héctor Gómez es capitán de navío en retiro y tiene 25 años de experiencia en inteligencia. Se ha desempeñado en cargos como asesor en temas de ciberseguridad e inteligencia en Defensa, en la Armada y en el mundo privado. Actualmente trabaja como senior manager en ciberseguridad y privacidad en la consultora PricewaterhouseCoopers. Para él uno de los puntos esenciales para mejorar a futuro la ANI es el cruce de información. 'Una cosa que se echa de menos es la capacidad de vigilancia', reflexiona. Explica que actualmente hay desarrollada una inteligencia de tipo táctica que se compone de unidades en terreno que analizan el entorno cuando se genera el conflicto, como por ejemplo, el uso de drones. Luego hay otro tipo de inteligencia que es la prospectiva, que se dedica a analizar y hacer proyecciones hacia dónde va el mundo y sus políticas, que está enfocada en ayudar a la toma de decisiones.

'Yo lo que echo de menos es algo que esté al medio, la inteligencia estratégica. Esta busca determinar hacia dónde van los acontecimientos que están ocurriendo ahora. Para hacer eso se nutre de lo que sucede en ese momento, de todos aquellos sensores u organismos que están recopilando la información. Eso permite determinar tendencias, patrones. Pero también este tipo de inteligencia sirve para generar las alertas tempranas. Para poder tenerla se necesita saber qué es lo que se monitorea, los indicadores y que tengas los mecanismos para poder vigilar esos indicadores, y eso es vigilancia multidimensional. Por ejemplo, monitoreo de redes sociales, pero también de grupos extremistas y subversivos, de células, de comunicaciones de acuerdo a lo permitido por la ley. Esa inteligencia que genera los indicadores en que hay que fijarse para tener la alerta temprana, creo que es lo que falló acá. Ese es un desafío importante'.

Para lo anterior se debe 'generar un centro de fusión de inteligencia multidimensional, interagencial, que permita concentrar lo que están haciendo y obteniendo todos. En Chile hay un montón de gente que está vigilando, desde la unidad de control de tránsito hasta los centros de monitoreos de las municipalidades, si es que uno se quisiera concentrar solo en seguridad ciudadana'.

Para Ramos, hay que 'reestructurar la agencia de modo que comiencen a hacer inteligencia de verdad. Crear aparatos de colaboradores secretos capaces de proporcionar información dura y profunda de los blancos sobre los cuales se va a trabajar, ya sea crimen organizado, violencia política, anarquismo insurreccionalista'. Además, 'fortalecer las estructuras de contrainteligencia, que son las que protegen la institucionalidad de la infiltración de inteligencias adversarias o de otros países. Esa estructura se desmanteló completamente, cosa que fue un error de gran magnitud'.

Guillermo Holzmann señala que 'en mi opinión, la ANI se ha ido transformando en una suerte de fiscalía hiperespecializada, dejando en un lugar secundario su rol de análisis estratégico y de anticipación', por lo que se debe apuntar a la especialización de los analistas. 'La consolidación de una agencia de inteligencia del Estado, como es la ANI, se basa no solo en la calidad de los datos que recolecta, sino que, básicamente, en la calidad de los analistas. En el caso actual, es evidente que no se reconoce la especialización y tampoco el profesionalismo asociado a la experiencia'.

Agentes encubiertos

Otro de los puntos que plantea el Gobierno en esta reforma al sistema de inteligencia es la utilización de los agentes encubiertos. En la minuta plantean que se está analizando la forma de aumentar la capacidad operativa de la ANI a través de la ejecución de operaciones encubiertas. Para eso buscan que el director de la ANI pueda hacer un requerimiento de operaciones encubiertas o la otra opción es una comisión de servicio de funcionarios de inteligencia policial y naval a la agencia.

Para Guillermo Holzmann, la ANI debe tener recursos propios para la búsqueda y recolección de datos e información, la que de acuerdo a la ley no puede ser utilizada. 'Ello incluye agentes encubiertos e informantes. Ambos tienen sentido y son más que necesarios cuando está claro la dirección del esfuerzo de búsqueda y se puede catalogar lo recolectado. El agente encubierto tiene sentido e importancia en la inteligencia criminal que en Chile no existe y que es asumida por esa gran bolsa denominada inteligencia policial, donde todo cabe. En Carabineros la inteligencia criminal está expresada en el OS7 y OS9 en lo principal. La ANI ya tiene madurez para empezar a tener agentes propios más allá de informantes', señala.

Una opinión distinta tiene Antonio Ramos, quien dice que es necesario potenciar la red de informantes, dado que se debe tener un conocimiento acabado para realizar los análisis. 'Durante el primer período de Gustavo Villalobos (2004-2010), teníamos una red de informantes y poseíamos un conocimiento bastante importante sobre el anarquismo insurreccional, sobre violencia política. El agente encubierto es realmente una complicación. Hay que formarlo psicológica y técnicamente; tiene que ser un hombre con valor y atributos, que no es fácil de encontrar. Es algo muy complejo. En cambio, un informante es de una operatoria más sencilla y más accesible, de enorme eficacia. Si logras infiltrar tu objeto de estudio, estos informantes te pueden proveer de información que en inteligencia llamamos el conocimiento profundo, que es conocer en profundidad tu objeto de estudio, saber contra quien te enfrentas'.


Recuadro

-'Una necesidad imperiosa es profesionalizar la ANI. (Se debe asegurar) que quienes lleguen allí no lo hagan por cuoteo político'.
Guillermo Holzmann Experto en Inteligencia

-'El agente encubierto es realmente una complicación. En cambio, un informante es de una operatoria más sencilla'.
Antonio Ramos Exdirectivo ANI

-'La inteligencia (estratégica) que genera los indicadores para tener la alerta temprana creo que es lo que falló acá'.
Héctor Gómez Asesor ciberseguridad PwC

Los ejes para transformar la Agencia Nacional de Inteligencia tras la crisis

Contáctenos

Alejandra Castillo

Coordinadora de Comunicaciones Externas, PwC Chile

Tel: (56) 9 5658 8000

Síganos en