El camino hacia una menor contaminación

Fecha: 17-05-2019
Medio: Diario Financiero

La Hoja de Ruta de la industria del cemento busca reducir clínker y lograr más eficiencia energética y coprocesamiento de residuos como combustibles alternativos.

En un contexto marcado por el calentamiento global, donde la producción de cemento es responsable de aproximadamente el 7% de las emisiones de CO2eq antropogénico, los países se han fijado metas desafiantes que obligan a la industria a replantear su forma de seguir produciendo. Pese a que Chile está en una situación de baja intensidad de emisiones a nivel mundial y es considerado como el más eficiente al analizar la cantidad total de clínker consumido al año para producir cemento, la industria local busca alternativas para seguir avanzando hacia una economía baja en carbono. 

Por eso, en abril pasado se lanzó la Hoja de Ruta de la industria del cemento chilena, proyecto realizado bajo el estándar de la Hoja de Ruta Latinoamericana de la Federación Interamericana del Cemento (Ficem), que parte por realizar un diagnóstico de emisiones, alinearse a los objetivos de mediano y largo plazo en pos de reducir gases de efecto invernadero, y así desarrollar herramientas asociadas a investigación, marcos regulatorios y tecnologías que impulsen la sostenibilidad del sector. Ricardo Pareja, líder de la iniciativa que utilizó como referencia el roadmap global de la industria, elaborado en conjunto con la Agencia Internacional de Energía (IEA), y que contó con un sistema propio de medición, reporte y verificación en alianza con PwC, señala que con esto se busca impulsar la concreción de objetivos planteados a nivel país, como lograr la reducción en un 30% de las emisiones de CO2 al año 2030, alcanzar un 17,5% del uso de combustibles alternativos y reducir a un 64% el uso del clínker, componente clave del cemento y el mayor contaminante, que se forma tras calcinar caliza y arcilla. 

En esa línea, identificaron las 52 tecnologías más eficientes para la reducción de CO2 en la producción de cemento a nivel global, las que van desde la eficiencia energética, el uso de residuos como energía o materia prima hasta la captura y almacenamiento de CO2, además de evaluar sus reales potenciales de reducción para Chile. 'De este estudio se destaca que la tecnología más importante es el coprocesamiento asociado a los residuos gestionados por la actual Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (Ley REP), siendo el uso de neumáticos, como combustible alternativo, el residuo priorizado para el cumplimiento de esta estrategia, con lo que se alcanza el doble beneficio ambiental de reducir las emisiones y la disposición segura de este tipo de residuos', sostiene Pareja. 

En este punto, el instrumento plantea 'casi triplicar sus actuales tasas de reemplazo energético', tomando como referencia lo que han logrado países como Austria y Alemania, al superarlo en 60% con residuos como aceites, neumáticos y embalajes. El aporte de las empresas Considerando que las emisiones de CO2 en la fabricación de cemento en el país están dentro de las más bajas del mundo, con 581 Kg CO2 / ton de cemento, siendo apenas 4,1% superior a Austria, que va a la vanguardia en esta materia, las empresas evaluaron con buenos ojos la iniciativa y muchas decidieron adherirse, bajo la lógica de que 'siempre se puede mejorar', observa Javier Moreno, gerente general de Polpaico. 

'Creemos que a medida que avanza la tecnología y se modernizan los procesos, es necesario ir disminuyendo más las emisiones y desafiarse en el tiempo', asevera el ejecutivo de esta empresa que, en el marco de la Hoja de Ruta, se comprometió a subir de 12% a 30% el coprocesamiento y reducir de 581 a 520 Kg CO2/ ton de cemento, lo que implica 'hacer inversiones para que suceda', dice Moreno. 

Inyectar recursos en innovación e implementación de tecnología para aumentar el uso de residuos como combustibles alternativos y sustitutos de materias primas, también está dentro de las estrategias contempladas por Cbb, sostiene Enrique Elsaca, gerente general corporativo de la compañía que trabaja en coprocesamiento, tanto en el uso de las escorias de la industria siderúrgica en la fabricación de cemento, como en el uso de los aceites industriales de la minería como valorización de residuos. Todo esto para generar un menor impacto ambiental y poder 'seguir produciendo lo mismo', sostiene Moreno, en un contexto donde se proyecta un aumento de la producción de cemento de 25%, y donde las áreas edificadas del mundo podrían duplicarse en los próximos 40 años. 'Obras como el Metro, carreteras, aeropuertos, viviendas, hospitales, sistemas de manejos de agua, son posibles gracias al cemento', recuerda Pareja. Ante eso, la Hoja de Ruta cobra mayor importancia, enfatiza el ejecutivo, al trazarse el paso de una línea base en la cual 'cada tonelada de cemento emitía una tonelada de CO2, al desafío de alcanzar que cada tonelada de cemento emita casi media tonelada de CO2 a 2030'.


Recuadro

25% de reducción de clínker ha logrado la industria con la modernización de plantas. Con la Hoja de Ruta, se espera que la cifra se eleve casi a 70%.

EL CAMINO HACIA UNA MENOR CONTAMINACIÓN

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Alejandra Castillo

Coordinadora de Comunicaciones Externas, PwC Chile

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