Diversidad, una palabra que se ve en los directorios de EE.UU. pero muy poco en Chile

Fecha: 05-06-2019
Medio: La Segunda

Mucho más variedad de profesiones y universidades, con mayor presencia de mujeres y extranjeros, es la tónica en los directorios del Fortune 500. Chile todavía está al debe.

Apple —la empresa más valiosa del mundo, con US$ 850.000 millones de capitalización en la bolsa— tiene entre sus ocho directores a un químico molecular, un licenciado en literatura inglesa, otro con estudios gubernamentales y un bachiller en ciencias de televisión y radio. En Google (Alphabet es su matriz), cuatro de sus doce directores son extranjeros (de Rusia, Inglaterra e India); Amazon tiene la mayor cantidad de mujeres entre sus filas —cinco de sus diez integrantes—, mientras que Facebook exhibe la mesa más joven, con una edad promedio de 55 años.

Todos estos ejemplos describen un perfil de compañías que han avanzado fuertemente en la diversificación de sus directorios. Pero intentando tener una idea más global, La Segunda examinó lo que ocurre con las 10 empresas más grandes del Fortune 500 —que curiosamente engloba solo a compañías estadounidenses—, incluyendo además de las anteriores a Microsoft, Berkshire Hathaway (el imperio de inversiones de Warren Buffet), Johnson & Johnson, ExxonMobil y los bancos JP Morgan y Bank of America.

Todo, con la idea de comparar la diversidad que hay al interior de estas empresas con las 10 de mayor valor bursátil de la Bolsa de Santiago, y que integran Falabella, Empresas Copec, Banco de Chile, Santander, Enel Américas, CMPC, BCI, Enel Chile, Latam Airlines y AntarChile.

Más cabida a las ciencias

Lo primero que dicen los expertos a la hora de hablar de diversidad en las empresas es que es muy beneficioso para la discusión de temas relevantes. 'Un directorio es un grupo colegiado que tiene más valor si tiene diversidad. Que haya matices es muy importante, porque enriquece la discusión y debiera enriquecer la toma de decisiones', describe Renzo Corona, el socio principal de la auditora PwC Chile.

Pero la diversidad, que entre las empresas del país del norte se ha vuelto una meta, entre las chilenas no parece serlo, pues tienen mucho que avanzar. Las diferencias surgen a simple vista.

Entre lo más llamativo está la amplia lista de estudios y profesiones que exhiben los consejeros de las empresas del Fortune 500: biólogos, psicólogos, filósofos, químicos, historiadores, sociólogos, astrónomos, físicos, militares de distintas ramas, y hasta un zoólogo y un doctor en ciencias atmosféricas, dentro de una larga lista de especialidades de pre y posgrado. Eso sí, varios tienen estudios de especialización en negocios, en su mayoría MBA.

El escenario es opuesto en las firmas chilenas, donde los ingenieros comerciales, ingenieros en general y abogados se llevan el 91% de las profesiones de pregrado. La mayoría también cuenta con MBA. Las excepciones son pocas. Entre ellas, un arquitecto, un técnico agrícola y un ingeniero aeroespacial, en Latam.

Algo similar ocurre con las universidades donde estudiaron estos directores. En Estados Unidos, la que tiene más egresados es Harvard, con apenas ocho de pregrado; seguida de la Universidad de Michigan (con cinco) y luego Princeton, Stanford y Cornell, con cuatro cada una. En Chile, en tanto, de los 86 directores, 31 egresaron de la Universidad Católica y 19 de la Universidad de Chile, es decir, entre ambos engloban el 58%. Le sigue a gran distancia la Universidad Técnica Federico Santa María, con apenas tres egresados.

'En otros países, la base educativa es muy amplia, y eso hace que incluso alguien que estudia historia pueda trabajar, por ejemplo, en un banco. En Chile hay buen entrenamiento, pero no se forman historiadores para trabajar en una empresa. Hay un sesgo en la selección de los estudiantes al empezar, de ir asociados a una carrera implícita', describe Rafael Rodríguez, presidente de la empresa de head hunter Seminarium.

En esto coincide Francisca Schaufler, socia de la firma de búsqueda de ejecutivos Equation Partners. 'Las características de profesión y diversidad pueden deberse a distintas razones, como industrias más concentradas y formación universitaria mucho más dirigida hacia la especialidad, a diferencia de afuera, que es bastante más abierta hacia bachilleratos y al ‘aprender a pensar'. Esto tiene más que ver con un pensamiento crítico. Por tanto, quizás valoran a una persona no solo por su expertise profesional, sino también por la manera de desafiar o rebatir al resto del directorio'.

En el caso de Chile, agrega Schaufler, la repetición de profesiones al interior de los directorios tiene mucho que ver con el escalón anterior, es decir, con gerentes generales que buscan para reemplazos sus mismas profesiones y universidades.

Más mujeres y extranjeros

La incorporación de mujeres también es mucho más evidente entre las empresas del Fortune 500 que en las chilenas.

Las de EE.UU. tienen un 28% de participación femenina, es decir, de los 116 sillones analizados en total, 33 son ocupados por mujeres. Muy distinto del caso chileno. Apenas el 8%, es decir, 7 de 86 directores corresponde a mujeres.

El director de la consultora Bain & Company en Santiago, Marcial Rapela, dice que son varios los factores detrás de la menor participación femenina en el caso de Chile: la menor ocupación laboral femenina (49,3% según INE, en comparación con un 70,2% en hombres); las diferencias de salario, y las oportunidades de desarrollo de carrera, entre otros.

'Sabemos que existe una brecha en participación femenina, pero hay empresas y organizaciones que están liderando un cambio, y se están haciendo evidentes los beneficios, por lo que esperamos que en el mediano plazo haya más mujeres. Un ejemplo es la reciente elección de consejeros de Sofofa, que elevó en un 15% la participación femenina', dijo Rapela.

Para qué decir la participación gay. En Apple, al menos, su presidente, Tim Cook, lo declaró abiertamente. En Chile, nadie.

Algo similar ocurre con la participación de extranjeros en directorios. Entre las empresas de EE.UU. se catastró a 16 extranjeros, la mayoría procedentes de India y con especialización en materias tecnológicas. En Chile figuran 15 extranjeros, pero todos ellos ligados a la propiedad de las empresas: La italiana Enel trajo directores de ese país, el Santander tiene un par de españoles, el Banco de Chile algunos provenientes de su accionista Citibank y lo mismo ocurre con los dos brasileños que hay en Latam Airlines (surgida de la fusión LAN/Tam en 2012).

Respecto a las edades de los directorios, en ambos casos el promedio es muy cercano: 63,2 años en Chile, versus los 64,01 años de las empresas Fortune. En ambos lados hay casos de directores de muy avanzada edad. En Berkshire Hathaway, el vicepresidente, Charles T. Munger, tiene 95 años, y en Chile José Tomás Guzmán, de AntarChile, cumplirá 90 años a fines de este mes.

Otra conclusión no menor es que en las empresas extranjeras con controlador reconocido los directores que representan esos intereses no necesariamente son familiares, a diferencia de Chile, donde varios miembros de una misma familia integran el directorio. 'Eso por sí solo no es un problema. La pregunta que uno tiene que hacerse es si estas personas estarían ahí si no fueran familiares; si la respuesta es sí, está bien, porque tienen los méritos y el conocimiento; si es no, entonces estaría mal', comenta un head hunter .


Recuadro

Allá quizás valoran a una persona no solo por su expertise profesional, sino también por la manera de desafiar o rebatir al resto del directorio". Francisca Schaufler, Equation Partners.

Que haya matices es muy importante, porque enriquece la discusión y debiera enriquecer la toma de decisiones". Renzo Corona, PwC Chile

Sabemos que existe una brecha en participación femenina, pero hay empresas y organizaciones que están liderando un cambio". Marcial Rapela, Bain & Company

Diversidad, una palabra que se ve en los directorios de EE.UU. pero muy poco en Chile
Diversidad, una palabra que se ve en los directorios de EE.UU. pero muy poco en Chile

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Alejandra Castillo

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