La gran deuda de los sindicatos

Michel Laurie, Senior Manager de PwC Chile


Desde el año 1991, distintos gobiernos han generado cambios en la legislación laboral que tienden a fortalecer a los sindicatos y la negociación colectiva, a pesar que la afiliación de los trabajadores a los sindicatos sigue estancada desde inicios del año 1993. Históricamente a inicios de los años 1970´s se registran los mayores niveles de afiliación sindical. Luego, la dictadura militar elimina en los hechos a los sindicatos.

Actualmente la tasa de sindicalización en Chile es de 14,2% sobre los trabajadores ocupados. Desde el retorno a la democracia, con altibajos, la tasa de sindicalización promedio nacional se ha mantenido en alrededor del 15% de los trabajadores ocupados. (*)

Si lo vemos en números netos, en Chile actualmente hay 1 millón de trabajadores sindicalizados que se distribuyen en 11 mil sindicatos. El diagnóstico general es que el número de sindicatos ha crecido, pero son sindicatos de menor tamaño, con menos trabajadores afiliados, con menos poder de negociación.

Así es como, los sindicatos no podrán seguir endosando la responsabilidad de la baja afiliación sindical a la legislación laboral existente y de aprobarse los cambios legales propuestos por el actual gobierno, la pelota quedará en su lado de la cancha y si con esos cambios legales no aumenta significativamente el número de trabajadores sindicalizados y cubiertos por instrumentos colectivos, los sindicatos ya no tendrán a quién culpar.

A mi juicio, los sindicatos no han hecho su propia autocrítica acerca de las razones y el por qué no logran seducir y convencer a los trabajadores de sindicalizarse. Esas razones no las encontramos en la ley laboral vigente y tampoco las encontraremos en la futura legislación, pues dependen de otros factores como la identificación de los trabajadores con la organización sindical, la legitimidad de este organismo intermedio frente a sus afiliados y el sentirse verdaderamente parte de una organización sindical que represente adecuadamente los intereses del nuevo trabajador ciudadano. Este trabajador es distinto del que existía en las décadas de los 60´s, 70´s , 80´s y 90´s y los sindicatos, hasta ahora, no lo han sabido entender, ni interpretar. Ello, lamentablemente, no se cambiará con una modificación legal, pues son procesos más profundos que mezclan temas de naturaleza sicológica y sociológica, y que requieren de una mirada introspectiva de la dirigencia sindical.

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