Cómo seguimos en juego

Colin Becker, socio PwC Chile. Qué Pasa Minería.

Por primera vez desde los 80, no hay claridad acerca de las reglas del juego en Chile, lo que para una industria de largo plazo se traduce en un mayor riesgo para los inversionistas.

2014 fue un año sumamente complicado para el sector minero y, lamentablemente, el futuro próximo se ve igual de complejo.

El “superciclo” que terminó en 2012 fue una etapa de bondad para el sector en su conjunto, pero asimismo lo dejó malparado para enfrentar el entorno actual. Aunque la reacción de la industria ha sido potente, con una centralización de esfuerzos en bajar los costos operacionales para ser más eficientes y frenar las inversiones a objeto de

preservar la caja, los inversionistas se encuentran asustados por una combinación de factores. Entre ellos se incluyen la caída constante en los precios de commodities y las mayores exigencias de los grupos de interés (medioambiente, social y gobierno).

Como cualquier ubicación minera, Chile tiene pros y contras. Por un lado están los yacimientos de calidad, que aumentan su atractivo al estar acompañados de una buena infraestructura, pero, por otro, lado se deben considerar los factores asociados a los altos costos de energía y escasez hídrica. El sector minero ha logrado enfrentar estos desafíos con enormes inversiones en las últimas tres décadas, lo que transformó a la industria nacional en la más robusta entre los países emergentes.

No obstante lo anterior, el sector enfrenta hoy en día a la madre de todas las incertidumbres. Aquella asociada a las múltiples reformas en curso y en análisis. Por primera vez desde los 80, no hay claridad acerca de las reglas del juego en Chile, lo que para una industria de largo plazo se traduce en un mayor riesgo para los inversionistas. Esto contribuye a la pérdida del atractivo que representa Chile como destino para inversiones mineras.

Las proyecciones a mediano plazo contemplan una recuperación parcial para el precio del cobre y se espera que una transformación de la economía de China termine beneficiando al metal rojo a través de una demanda creciente en los sectores que utilizan el cobre como insumo.

Lamentablemente, las perspectivas para el hierro y el carbón no son tan auspiciosas con un superávit estructural entre la oferta y la demanda. Por lo mismo, las empresas que operan en este sector han sido obligadas a ser altamente eficientes para garantizar su supervivencia, con concesiones importantes por parte de los accionistas, que han permanecido a pesar de los retornos negativos sobre su inversión.

La minería sigue siendo uno de los pilares centrales de la economía de Chile y va a requerir que todos los grupos de interés colaboren juntos a fin de navegar en estos tiempos turbulentos.

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