Tempora mutantur

Ernesto Ríos

Fecha: 13-11-2018
Medio: El Mercurio

Francisco Selamé, socio líder de PwC Chile.

Hace algunas semanas al término de una charla sobre los alances de la reforma tributaria un asistente preguntó por qué el programa no había restablecido el mecanismo de reinversión de utilidades. “Los tiempos cambian” respondió espontáneamente la sorprendida expositora.

Al contestar de esta manera estaba siendo consecuente con el énfasis declarado del proyecto: modernizar la legislación tributaria; esto es no volver sobre viejas normas que pudieron favorecer la elusión, sino que, dejando atrás el antiguo orden, modificar reglas que se consideran anticuadas o establecer otras ya necesarias, para construir las bases de un régimen tributario acorde a los nuevos tiempos.

Se podrá disentir respecto de las soluciones adoptadas o el alcance de ellas, pero no puede negarse que el proyecto se hizo cargo de viejos lastres normativos como la regulación de los gastos rechazados y la complejidad de los registros tributarios e incluyó temas actuales como la tributación del comercio digital y los impuestos verdes. 

Como en la famosa pintura de Dalí “La persistencia de la memoria” en que los relojes se derriten y se llenan de hormigas, los tiempos tributarios pasados, claramente añorados por quien, en el seminario hacia la pregunta, no volverán.

Cuando nuestro premio nacional de Arte Israel Roa retrató en su pintura "18 de septiembre" la celebración popular de esta fiesta, nos transmitió, como buen exponente del expresionismo, una sensación de desenfado, despreocupación y alegría.

Lo cierto es que sumado a todo el contenido que ya tiene esta celebración y del cual en parte se hace cargo nuestro pintor, debe sumársele su gran significación tributaria y su importante efecto recaudatorio.

Mayor tributación a la renta por los aguinaldos y los infaltables gastos rechazados, porque las celebraciones no generan renta sino para el erario. Mayor recaudación de IVA por el incremento del consumo desde los volantines, la ropa huasa, la carne y las empanadas, y del impuesto a las bebidas que grava al pisco, al pipeño, a la chicha y a la granadina.

Así las cosas, solo falta una cueca que celebre y engalane la fiesta del fisco.
Tempora mutantur

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