¿Qué podemos esperar en materia tributaria del nuevo presidente electo?

Rodrigo Hernández

Fecha: 21-12-2017
Medio: La Tercera

Rodrigo Hernández, socio de PwC Chile.

Con un 54,57% de los votos escrutados, el candidato líder de la nueva coalición de centroderecha, Sebastián Piñera, logró imponerse en la segunda vuelta presidencial frente al candidato de la agrupación oficialista de centroizquierda de la Fuerza de la Mayoría, Alejandro Guillier. De esta forma, el triunfo del ex Presidente de la República y ex Senador de RN, marca su retorno a la Moneda por el periodo 2018 – 2022.

Habiendo finalizado las celebraciones en el comando del presidente electo, y siendo asumida la derrota por quienes apoyaban a Alejandro Guillier, urge desde ya que el nuevo gobernante de nuestro país por los próximos cuatro años comience a trabajar en el cumplimiento de las ambiciosas propuestas planteadas en su programa de gobierno.

Siendo el lineamiento general de su programa presidencial buscar en el corto y largo plazo la forma de revertir el panorama actual en materia económica en nuestro país, – la tasa de ahorro en Chile ha llegado al nivel más bajo de los últimos 25 años y el crecimiento económico se desaceleró promedio 2% en 4 años –, se vuelve necesario conocer cuáles serán las principales propuestas en materia tributaria que serán impulsadas en el próximo gobierno, y que pretenden revertir esta situación.

Como primera medida, se espera hacer converger gradualmente la tasa del Impuesto de Primera Categoría a los niveles promedio de la OCDE, esto es, rebajar dicho impuesto desde un 27%, que dejó la reforma tributaria, a un 25%.

Con respecto a la reforma tributaria, impulsada en el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, y siendo el presidente electo uno de sus principales detractores, pretende que se reintegre de manera gradual el impuesto a nivel de empresas con los impuestos pagados por las personas. Asimismo, podremos esperar que se reduzca y simplifique la carga administrativa asociada a la misma, especialmente para las Pymes, otorgando de esta forma mayor seguridad jurídica tanto para las empresas como para las personas.

Por otro lado, dentro de las propuestas en materia de franquicia tributaria de capacitación -Sence- que compartía con su contendiente Alejandro Guillier, podemos esperar que se mejore la oferta de estos programas y que se modifique la misma, haciendo que el descuento del gasto en formación deje de ser un derecho de las empresas para ser un beneficio condicionado por los resultados de las capacitaciones.

Con respecto a la industria de la información, se comprometió a apoyar su desarrollo eliminando distorsiones tributarias que frenan el desarrollo de la misma, como lo son el Impuesto a las Ventas y Servicios a la exportación de servicios y el impuesto a la importación de software, mientras que en inversión turística estableció, de manera generalizada en su programa presidencial, que pretenderá activar incentivos tributarios que tiendan a la inversión turística en las zonas aisladas de nuestro país.

Otra de las medidas que se prometió cumplir tiene que ver a propósito de los órganos de la administración tributaria, comprometiéndose a definir niveles de autonomía para el SII, y a aumentar los recursos de libre disposición de los municipios mediante la mejora de normas legales y reglamentarias que faciliten la recaudación de impuestos y derechos municipales, creando además una franquicia tributaria para donaciones a municipios y regiones destinadas a inversión o programas en beneficio de la comunidad.

Como vemos, si bien el panorama parece prometedor en términos generales, convenciéndonos de que tendremos un sistema tributario más justo y simple, que estimule el crecimiento, el empleo, el emprendimiento y la inversión, tendremos que esperar a ver cómo estas buenas intenciones logran implementarse en la práctica.

Cuando nuestro premio nacional de Arte Israel Roa retrató en su pintura "18 de septiembre" la celebración popular de esta fiesta, nos transmitió, como buen exponente del expresionismo, una sensación de desenfado, despreocupación y alegría.

Lo cierto es que sumado a todo el contenido que ya tiene esta celebración y del cual en parte se hace cargo nuestro pintor, debe sumársele su gran significación tributaria y su importante efecto recaudatorio.

Mayor tributación a la renta por los aguinaldos y los infaltables gastos rechazados, porque las celebraciones no generan renta sino para el erario. Mayor recaudación de IVA por el incremento del consumo desde los volantines, la ropa huasa, la carne y las empanadas, y del impuesto a las bebidas que grava al pisco, al pipeño, a la chicha y a la granadina.

Así las cosas, solo falta una cueca que celebre y engalane la fiesta del fisco.
¿Qué, cómo y cuándo?

Contact us

Marketing y Comunicaciones

Email