Planificar: ¿hasta dónde cortar?

Ariel Waltuch, director de Strategy& una firma de la red PwC.

Ariel Waltuch, director de Strategy& una firma de la red PwC.

FRENTE A un 2017 desafiante, asegurar eficiencia es un factor de la agenda estratégica de todas las empresas. Mientras los ingresos son por definición inciertos, costos y gastos son variables concretas y accionables. Cuando asesoramos sobre eficiencia, una de las preguntas más frecuentes de directorios y gerentes generales es: '¿Hasta dónde cortar?'. La respuesta técnicamente correcta es 'cortar hasta llegar al músculo', sin embargo, esta frase no ayuda en la práctica. ¿Qué representa el músculo en una organización? ¿Cómo identificarlo?

Las compañías realizan esfuerzos de eficiencia en forma errada. En los períodos de planificación los gerentes generales exigen metas de reducción de costos semejantes en todas las áreas. Los ejercicios de eficiencia pueden ser una herramienta clave para fortalecer la competitividad; cuando son bien realizados, permiten a la empresa 'ponerse en forma' y reforzar su diferenciación. Lo primero es la estrategia: conocer cuáles son las capacidades que hacen a la compañía única. Lo segundo es entender que cuando aprobamos un gasto estamos decidiendo no invertir en otra cosa. En otras palabras: si empezáramos de cero a construir el negocio, la organización o el presupuesto, ¿decidiríamos invertir en lo mismo? En el 90% de los casos, la respuesta es no. La última clave está relacionada con el enfoque del ejercicio. Compañías que buscan mejorar su ejecución típicamente identifican ahorros menores al 10%. Quieren mejorar procesos sin cambiar los paradigmas existentes. En etapas de crecimiento, la eficiencia no es prioritaria, no obstante, en la desaceleración estas ineficiencias quedan en evidencia. Procesos de planificación enfocados en eficiencia generan tensiones en la organización e incluso pueden enviar señales equivocadas. Nuestra invitación es a realizar este proceso desde la estrategia y que la eficiencia sea una oportunidad para fortalecerse y apostar al crecimiento, reforzando capacidades diferenciadoras y preparándose para capturar las oportunidades que la competencia probablemente deje pasar.

Fecha: 2016-10-02
Medio: Pulso

 

CARLOS VERGARA Socio del área Legal y Tributaria de PwC Chile
CARLOS VERGARA Socio del área Legal y Tributaria de PwC Chile
CARLOS VERGARA Socio del área Legal y Tributaria de PwC Chile
El consultor debe entender si 'saber la hora' es la pregunta correcta o es síntoma de algún otro problema. El consultor tiene la obligación de apoyar al cliente para que él aprenda a leer la hora.
FRENTE A un 2017 desafiante, asegurar eficiencia es un factor de la agenda estratégica de todas las empresas. Mientras los ingresos son por definición inciertos, costos y gastos son variables concretas y accionables. Cuando asesoramos sobre eficiencia, una de las preguntas más frecuentes de directorios y gerentes generales es: '¿Hasta dónde cortar?'. La respuesta técnicamente correcta es 'cortar hasta llegar al músculo', sin embargo, esta frase no ayuda en la práctica. ¿Qué representa el músculo en una organización? ¿Cómo identificarlo?

Las compañías realizan esfuerzos de eficiencia en forma errada. En los períodos de planificación los gerentes generales exigen metas de reducción de costos semejantes en todas las áreas. Los ejercicios de eficiencia pueden ser una herramienta clave para fortalecer la competitividad; cuando son bien realizados, permiten a la empresa 'ponerse en forma' y reforzar su diferenciación. Lo primero es la estrategia: conocer cuáles son las capacidades que hacen a la compañía única. Lo segundo es entender que cuando aprobamos un gasto estamos decidiendo no invertir en otra cosa. En otras palabras: si empezáramos de cero a construir el negocio, la organización o el presupuesto, ¿decidiríamos invertir en lo mismo? En el 90% de los casos, la respuesta es no. La última clave está relacionada con el enfoque del ejercicio. Compañías que buscan mejorar su ejecución típicamente identifican ahorros menores al 10%. Quieren mejorar procesos sin cambiar los paradigmas existentes. En etapas de crecimiento, la eficiencia no es prioritaria, no obstante, en la desaceleración estas ineficiencias quedan en evidencia. Procesos de planificación enfocados en eficiencia generan tensiones en la organización e incluso pueden enviar señales equivocadas. Nuestra invitación es a realizar este proceso desde la estrategia y que la eficiencia sea una oportunidad para fortalecerse y apostar al crecimiento, reforzando capacidades diferenciadoras y preparándose para capturar las oportunidades que la competencia probablemente deje pasar.

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