Mujeres en Directorios: Su aporte más allá de las cifras

Ernesto Ríos

Mónica Reyes, Directora Clientes & Mercados de PwC Chile.

En estos últimos años, hemos comenzado a centrar la atención en la baja participación de mujeres en los gobiernos corporativos, dado que las cifras son llamativas: en 2011 contábamos sólo con un 1% de mujeres en los directorios de las empresas que forman parte del IPSA, en 2012 el porcentaje subió a 3%, en 2013 aumenta levemente a un 4%, en 2014 fue de 4,7%, en 2015 se logra un 6% y este 2016 contamos con un 7% de mujeres en dichos directorios -incluso, algunos estudios que consideran un grupo de empresas algo más amplio, mencionan un 8% de participación femenina2-. Por otro lado, aproximadamente el 10% de las actuales directoras fueron elegidas por las AFP. La simple observación nos muestra un avance permanente, aunque lento y muy discreto.

Cuando se intenta analizar las causas de esta realidad, hay consenso en la opinión de diferentes actores autorizados, respecto de la incidencia de factores culturales. Tradicionalmente, en Chile la mujer ha asumido un rol protagónico en el cuidado del hogar y la crianza de la familia, mientras el hombre cumplía con el rol de salir a trabajar para proveer al grupo familiar; incentivando así el avance de cada uno en su papel asignado culturalmente. Por esto, no es de extrañar que muy pocas mujeres hayan logrado hacer una carrera profesional que avance hasta el ascenso a la toma de decisiones.

Todo cambio cultural tiene sus etapas, es un proceso evolutivo y se desarrolla para luego converger en resultados medibles o tangibles; sin embargo los nuevos desafíos que se han ido manifestando para los gobiernos corporativos, en nuestro país, hacen patente la necesidad de incorporar nuevas miradas a la toma de decisión y surge la inquietud respecto de la baja participación femenina en estas instancias.

Podemos ver que las mujeres que participan en los directorios antes mencionados, suelen ser profesionales en un 73%, así mismo luego de la puesta en vigencia de la NCG 386 se integraron 6 candidatas profesionales nuevas. Es natural que las mujeres de las familias sean las primeras en integrarse en esta instancia y, también, es muy positivo que se sumen candidatas que acceden por una trayectoria de carrera. Así como el regulador ha propuesto una herramienta de autoevaluación, es labor de todos los convocados reflexionar acerca de la actual composición y desempeño de los directorios y tomar acciones voluntarias para lograr un resultado exitoso frente a las exigencias actuales.

Desde el punto de vista de la composición, es interesante observar la diversidad de profesiones que se da entre las directoras, aportando formaciones variadas, tales como: Historia, Filosofía, Licenciatura en Estética, Economía Agrícola, Derecho y también Economía e Ingeniería Civil, como suele ser tradicionalmente. En este punto, cabe destacar cómo se puede enriquecer la mirada integral del directorio, con una composición variada de profesionales.

A partir de la baja participación mencionada, cabe preguntarse ¿cómo podemos agilizar el proceso sin romper el ritmo natural que requiere un cambio que tiene causas culturales?

Los cambios culturales, también están ocurriendo en el entorno de la empresa y la están desafiando fuertemente. Para ello es importante fortalecerse, renovarse y modernizarse y la respuesta debe venir desde el interior de ellas. Si estamos conscientes de la necesidad de adaptarse y avanzar conforme a la dinámica social, será posible proponernos acciones voluntarias de avance en la dirección de cara al futuro.

El ingreso de mujeres a los directorios no se sustenta por equiparar cifras, sino en el valor estratégico de incorporar aportes y miradas para un mejor funcionamiento del sistema. Sumar profesionales con habilidades que ayuden a la renovación y otorguen visión crítica a los gobiernos corporativos es sumamente positivo para las empresas.

En este punto, surgen las discusiones acerca de una posible ley de cuotas que asegure un porcentaje de mujeres participando en los directorios, entonces miramos experiencias internacionales buscando respuesta o argumentos. En mi opinión, es un debate que suele generarse más a nivel político que empresarial y no siempre hay coincidencia; porque la empresa naturalmente tiene una afinidad con la meritocracia y la idea de una imposición por ley, deja en tela de juicio el acceso por mérito. Sin embargo, creo firmemente que la incorporación de mujeres, aunque culturalmente nos requiera un esfuerzo de voluntad inicial para que luego sea un accionar natural, será de gran beneficio para alta toma de decisiones a nivel empresarial.

Si queremos enfrentar de mejor manera los desafíos actuales y responder adecuadamente, debemos fortalecer la composición de estas instancias colegiadas sumando visiones, habilidades y talento. Tomar decisiones en conjunto requiere de un grupo que aporte integralidad con hombres y mujeres indistintamente, por ello es de toda lógica que si tenemos pocas mujeres nos estamos arriesgando a desperdiciar una buena proporción del talento.

Fecha: 2016-08-03
Medio: Centro Gobierno Corporativo UC 

Contact us

Síganos