Los relojes blandos de la Reforma

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Ernesto Ríos

Fecha: 13-06-2018
Medio: El Mercurio 

Francisco Selamé, socio líder de PwC Chile.

Nuestro país merece un sistema tributario acorde a los tiempos y al anhelado desarrollo que esperamos alcanzar.

Hace cuatro años se presentó al Congreso Nacional una de las más radicales modificaciones al régimen tributario de toda nuestra historia fiscal, que paradójicamente no termina aún de reformarse, ajustarse o simplificarse. 

Este prolongado proceso ha colmado la agenda legislativa, impuesto una enorme carga de trabajo a la administración tributaria y extenuado al límite a contribuyentes y asesores. 

Pero el mayor costo de esta reforma inconclusa no ha sido aún dimensionado: Como en la pintura 'La persistencia de la Memoria' de Dalí, ha derretido despiadadamente los relojes que miden los tiempos de la evolución del sistema tributario nacional. 

Ocupado en corregir un régimen que no logra asentarse, el legislador parece no haberse percatado de la impactante evolución que durante todo este tiempo han tenido el comercio y los negocios, la tecnología y la inteligencia artificial, la responsabilidad social y la filantropía y el debate se ha concentrado ahora en algunos puntos de la tasa y en un cúmulo de tecnicismos que por válidos que sean, solo entiende un grupo de iniciados. 

Y es que todas estas otras materias ofrecen enormes posibilidades de recaudación, de control de la evasión y de una fiscalidad de primer mundo, apoyada en la automatización y propulsora del desarrollo sustentable y la innovación. 

Nuestro Derecho Tributario debe adaptarse para alcanzar las rentas del comercio electrónico y de todas las formas de economía de la colaboración e impulsar el uso de la tecnología para un cumplimiento tributario sin errores y una fiscalización 'microtargeting'. No puede ser que se promueva la importación masiva de bienes comprados por internet por contribuyentes finales sin el pago de impuestos, ni que existan diferencias en la carga impositiva de quienes prestan servicios contratados a través de una plataforma. 

Es también urgente crear los mecanismos tributarios para que la iniciativa privada se despliegue y compita con el Estado en su acción filantrópica y de ayuda social y para que exista un mayor desarrollo de Empresas B, sin temor a sanciones ni multas tributaria. 

Y si además Chile quiere convertirse en referente latinoamericano en tecnología y emprendimiento, las normas tributarias deben favorecer la creación, crecimiento y financiación de las startups, las pymes del siglo XXI Más allá de la Reforma, nuestro país merece un sistema tributario acorde a los tiempos y al anhelado desarrollo que esperamos alcanzar.

 

Cuando nuestro premio nacional de Arte Israel Roa retrató en su pintura "18 de septiembre" la celebración popular de esta fiesta, nos transmitió, como buen exponente del expresionismo, una sensación de desenfado, despreocupación y alegría.

Lo cierto es que sumado a todo el contenido que ya tiene esta celebración y del cual en parte se hace cargo nuestro pintor, debe sumársele su gran significación tributaria y su importante efecto recaudatorio.

Mayor tributación a la renta por los aguinaldos y los infaltables gastos rechazados, porque las celebraciones no generan renta sino para el erario. Mayor recaudación de IVA por el incremento del consumo desde los volantines, la ropa huasa, la carne y las empanadas, y del impuesto a las bebidas que grava al pisco, al pipeño, a la chicha y a la granadina.

Así las cosas, solo falta una cueca que celebre y engalane la fiesta del fisco.
Los relojes blandos de la Reforma

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