Impacto del proyecto de modernización tributaria

Ernesto Ríos

Fecha: 01-10-2018
Medio: El Diario de Concepción

Hugo Tapia, socio de PwC Chile.

El proyecto de modernización tributaria pretende incorporar un 'sistema integrado total', mediante el cual se vuelve a incorporar a nuestra legislación como regla general, que las empresas paguen un impuesto corporativo con tasa 27%, pero los dueños, personas naturales, sólo tributarán con impuestos personales (Impuesto Global Complementario), una vez que se realicen retiros efectivos o distribuciones de dividendos desde las empresas de que son socios o accionistas. Esto, sin dudas, fomentará el desarrollo de nuevas inversiones por parte de los empresarios, ya que mientras las utilidades se mantengan reinvertidas en las empresas sin retirarlas, no se generará tributación a nivel del dueño. Esto es fundamental para el crecimiento, ya que el dueño sólo tributará por aquellas cantidades que efectivamente necesite para satisfacer sus necesidades personales, pudiendo reinvertirse el resto. Otra novedad del proyecto es que contempla un régimen más favorable de tributación para las Pymes, en el cual, la tasa del impuesto es de 25%. Se establecen requisitos legales para que una empresa sea considerada Pyme, entre los que se pueden destacar que el promedio anual de ingresos no supere las 50.000 UF, debiendo considerarse dentro de este cálculo los ingresos obtenidos por sus empresas relacionadas; y que inicien actividades con un capital inferior a 60.000 UF. 

Entre los beneficios de la Pyme, se encuentra que estará obligada a declarar renta efectiva, según contabilidad completa, pero con ciertas excepciones, como por ejemplo, que estará liberada de aplicar la corrección monetaria, podrá depreciar sus activos físicos del activo inmovilizado de manera instantánea e íntegra en el mismo ejercicio comercial en que sean adquiridos o fabricados, reconocerá como gastos, las existencias e insumos del negocio adquiridos o fabricados en el año y no enajenados o utilizados dentro del mismo, se encontrará liberada de llevar ciertos registros y para determinar su base imponible, podrá considerar sólo los ingresos percibidos y deducir sólo los gastos pagados, salvo que se trate de operaciones con empresas relacionadas.

Cuando nuestro premio nacional de Arte Israel Roa retrató en su pintura "18 de septiembre" la celebración popular de esta fiesta, nos transmitió, como buen exponente del expresionismo, una sensación de desenfado, despreocupación y alegría.

Lo cierto es que sumado a todo el contenido que ya tiene esta celebración y del cual en parte se hace cargo nuestro pintor, debe sumársele su gran significación tributaria y su importante efecto recaudatorio.

Mayor tributación a la renta por los aguinaldos y los infaltables gastos rechazados, porque las celebraciones no generan renta sino para el erario. Mayor recaudación de IVA por el incremento del consumo desde los volantines, la ropa huasa, la carne y las empanadas, y del impuesto a las bebidas que grava al pisco, al pipeño, a la chicha y a la granadina.

Así las cosas, solo falta una cueca que celebre y engalane la fiesta del fisco.
Impacto del proyecto de modernización tributaria

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