En la industria 4.0, el poder lo tienen los datos

Ernesto Ríos

Fecha: 23-01-2019
Medio: El Mercurio

Federico Morello, Socio Líder Consultoría y Asesoría Empresarial de PwC Chile.

Hacia fines del siglo XVIII, la mecanización impulsada por la energía a vapor provocó la primera revolución industrial. Hacia fines del siglo XIX, fue la producción en masa la nueva causante, y en la década de los 70, del siglo pasado, la automatización de la producción volvió a revolucionar la industria. Hoy vivimos una cuarta revolución industrial construida a partir de sistemas cibernéticos. La proliferación de redes conectadas, el aumento considerable en el poder de cómputo, los menores costos de almacenamiento, la masificación de los sensores, entre otros aspectos, han hecho posible el escenario actual en donde cada día surgen nuevas tecnologías disruptivas que utilizan dichos habilitadores. Algunas de estas disrupciones son la realidad aumentada, blockchain, drones, internet de las cosas, robotics, realidad virtual, entre otras.

INCREMENTO EN EL VOLUMEN DE DATOS

Todas las disrupciones mencionadas tienen en común el incremento en los volúmenes de datos. Se estima que anualmente los volúmenes crecen en un 40% considerando tanto datos generados por internet como redes sociales, sistemas de información y sistemas operacionales conectados. Del universo de datos que se genera se estima que un 80% son no estructurados, esto es, un conglomerado de datos no organizado y sin una estructura interna.

¿ESTAMOS HACIENDO ALGO CON LOS DATOS?

En el escenario actual, los datos constituyen uno de los activos más estratégicos de las compañías. Quien tiene los datos, tiene el poder. Sin embargo, son pocos los que están haciendo uso de dicho activo. Según estimaciones, hoy el 85% de los datos no son analizados. De esta forma, la analítica avanzada se convierte en el epicentro de la industria 4.0 pudiendo obtener valor de estas disrupciones. Las empresas podrán adoptar la analítica paulatinamente e ir madurando en conjunto con sus capacidades. En este aspecto, quizás la recomendación sería la siguiente evolución: – Analítica Descriptiva: comenzar con agrupación de data y categorización que facilite su análisis y permita a la organización analizar y aprender de eventos que ya sucedieron. – Analítica Predictiva: provee a las compañías de percepciones del futuro, basándose en datos existentes y prediciendo, a partir de ellos, resultados o estimaciones de probabilidades futuras. – Analítica Prescriptiva: Informa a las compañías lo que está sucediendo (o incluso actúa si se trata de una máquina) en el preciso momento, permitiendo correcciones del curso en tiempo real.

CONCLUSIÓN

Nuevamente estamos frente a una gran oportunidad. Quien gane esta batalla y pueda tomar la delantera sacando provecho a un activo tan estratégico como son los datos, podrá ganar el futuro.

Cuando nuestro premio nacional de Arte Israel Roa retrató en su pintura "18 de septiembre" la celebración popular de esta fiesta, nos transmitió, como buen exponente del expresionismo, una sensación de desenfado, despreocupación y alegría.

Lo cierto es que sumado a todo el contenido que ya tiene esta celebración y del cual en parte se hace cargo nuestro pintor, debe sumársele su gran significación tributaria y su importante efecto recaudatorio.

Mayor tributación a la renta por los aguinaldos y los infaltables gastos rechazados, porque las celebraciones no generan renta sino para el erario. Mayor recaudación de IVA por el incremento del consumo desde los volantines, la ropa huasa, la carne y las empanadas, y del impuesto a las bebidas que grava al pisco, al pipeño, a la chicha y a la granadina.

Así las cosas, solo falta una cueca que celebre y engalane la fiesta del fisco.
En la industria 4.0, el poder lo tienen los datos

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