ZF, una invitación a seguir creciendo

Marcos Soto "El valor agregado bruto de las actividades desarrolladas en zonas francas duplica el ingreso neto por turismo"
Por Marcos Soto

Diario El Observador
26 de setiembre de 2008

Las inversiones se reflejan en actividad: solamente en Zonamerica, donde está PwC, hay 7.500 puestos de trabajo

Han pasado 20 años desde la aprobación de la ley que revitalizó nuestro régimen de zonas francas, tiempo suficiente para aproximarnos a una objetiva evaluación de las consecuencias de su aplicación. En este contexto, cabe preguntarnos: ¿En qué medida ha logrado captar inversiones?, ¿Cuál es su contribución al PBI?, ¿Qué capacidad ha demostrado para generar empleo? En esta oportunidad proponemos, en base a los últimos datos oficiales, despejar estas interrogantes, para luego exponer los desafíos que enfrentamos en la materia.

Cuando nos referimos a inversiones, recurrimos a los montos aplicados a formación de capital fijo realizado por las empresas instaladas en las diez zonas francas. A valores del año 2006 estas sumas ascendieron a unos US$512 millones, representando el 20% del total invertido por todo el sector privado. En una economía mundial cada vez más inestable, no han sido pocas las compañías que han emprendido procesos de relocalización, encontrando como destino óptimo las zonas francas uruguayas. Las que no solo otorgan ventajas generales del buen clima de negocios existente en nuestro país, ni los beneficios tributarios establecidos por ley, sino que además brindan una incuestionable seguridad jurídica, garantías estatales y transparencia en la información financiera. En este último punto, cabe recordar, que la totalidad de las empresas usuarias deben auditar sus estados contables y presentarlos al fisco.

El valor agregado bruto de las actividades desarrolladas por las más de mil empresas usuarias de todo el sistema, representó en el año 2006 el 3,66% del PBI, cifra que duplica el ingreso neto por turismo en aquel año. Resulta auspicioso el potencial productivo, ahora bien, debiera ser posible que compañías locales exploren la posibilidad de realizar, vía este instrumento, proyectos con el exterior otrora descartados. Ejemplos exitosos que han logrado rentabilizar proyectos deben funcionar como llamador hacia el resto de los agentes locales.

El personal ocupado era en el año 2006 de 8.700 trabajadores, cifra que estimamos ha sido largamente superada. Estimaciones realizadas por Zonamerica, concluyen que hoy son 7.500 los empleos activos en dicha zona franca, siendo 5.000 en el año 2006. Un punto a destacar, es que a diferencia de lo que ocurre a nivel general, en el régimen de zonas francas, intuimos se ha dado lo que podríamos denominar “saldo migratorio positivo”. Mientras la inmigración puede identificarse en el número de empleos desempeñados por personal extranjero, los que representan el 8% del total, las zonas francas resultan oportunidades laborales para sectores pasibles de emigrar, destacando que un 65% del total de trabajadores son menores de 35 años, el personal calificado es el triple que en el promedio de la PEA, y las remuneraciones superan la media nacional. Las cifras sobre empleo, demuestran que las zonas francas han cumplido con creces el propósito para el cual fueron pensadas.

Han pasado 20 años, hoy nos encontramos con el desafío de sostener esta ventaja competitiva desarrollada, la que nos reserva un lugar en la agenda de inversores internacionales. La resultante actual de este círculo virtuoso y expansivo de inversión, producción y empleo, no debe de modo alguno ser vista como “la llegada”, sino que por el contrario debemos concebirla como un nuevo punto de partida. Capitalizar lo obtenido, elevar la mira, pensar en grande, claves para seguir creciendo, claro está, para ello es imprescindible el compromiso de todos.