Precios de Transferencia, una tormenta perfecta

María José Santos "Cuatro fuerzas convergentes producen una situación inédita que mueve a las empresas a acudir a las firmas especializadas"
Por María José Santos

Diario El Observador
12 de setiembre de 2008

Uruguay no está afuera de esta nueva era en materia de regulaciones, penalidades y mayor transparencia

Las empresas multinacionales están enfrentando el mayor desafío en la historia en materia impositiva. No se trata de una percepción, sino de un dato de la realidad, verificable.

El número de fiscalizaciones de precios de transferencia ha alcanzado niveles sin precedentes a nivel internacional. En efecto, mientras el número de controversias fiscales en las cuales PwC ha asistido a sus clientes se mantuvo relativamente constante entre el año 2005 y el 2006, en el 2007 el mismo prácticamente se duplicó; observándose esta tendencia también en lo que va del año 2008.

Pero…¿qué está produciendo esta tendencia? Básicamente, se observa la combinación de cuatro fuerzas que, operando conjuntamente a nivel de la economía global, convergen entre sí y producen una “tormenta perfecta” de auditorias de defensa a los contribuyentes, inspecciones fiscales, procesos contenciosos, Acuerdos Anticipados de Precios (APA), asuntos de autoridad competente internacional, y todos ellos en materia de precios de transferencia.
Estas cuatro fuerzas, podrían resumirse en las siguientes. En primer lugar, el mayor nivel de gasto público que presiona a los gobiernos a aumentar la recaudación fiscal. Este factor obliga a los países a una continua búsqueda de instrumentos que permitan satisfacer las demandas del propio Estado, entre ellos, una mayor fiscalización.

En segundo lugar, la constante presión que enfrentan las compañías multinacionales en ser cada día operativamente más eficientes bajo una tasa efectiva global defendible y competitiva. Alcanzar una estructura corporativa global funcionalmente eficiente, expone a las compañías a más de un régimen tributario y, por ende, a más de un Fisco deseoso de mayor recaudación. En este escenario, el precio en que operan las entidades de un mismo grupo económico, localizadas en distintos países, es el “medio” para fijar la renta de cada una de éstas. Y de ahí, que los “precios de transferencia “ sean un asunto de interés fiscal.

En tercer lugar, el mayor nivel de intercambio de información. No sólo los gobiernos alrededor del mundo están cooperando entre sí, como nunca antes, al compartir información sobre industrias y contribuyentes; basta recordar el caso histórico en materia de precios de transferencia donde un contribuyente norteamericano pagó 3,4 mil millones de dólares al IRS (autoridad fiscal de EEUU) como cierre de un proceso inspectivo; habiendo sido luego fiscalizado –automáticamente- por otros Fiscos alrededor del mundo… También es el propio contribuyente quien se ve en la necesidad de exponer su información al Fisco si es que quiere alcanzar un acuerdo de precios con la Administración. Hasta dónde exponer información de la compañía que luego podría ser usada en su contra, si el acuerdo no prospera… un tema que quedará para nuestro próximo artículo.

Finalmente, una nueva era en materia de regulaciones, penalidades y mayor transparencia. Identificar las transacciones de la compañía, evaluar el riesgo fiscal de éstas y exponer a terceros aquellas posiciones cuyo resultado de cuestionamiento fiscal sea incierto, hace que sean los propios contribuyentes los que solicitan mayor certidumbre a la hora de administrar sus asuntos fiscales y su potencial exposición al riesgo.
En un mundo cada vez más globalizado, la combinación de estas cuatro fuerzas están convergiendo en una “tormenta perfecta” en materia de precios de transferencia… a la que Uruguay no podrá permanecer aislado. ¿Estás preparado para la tormenta?