Inversión extranjera: apertura para crecer

Mercedes Comas "A la participación en el sector forestal se agregan importantes inversiones en frigoríficos, arroz y lácteos. "
Por Mercedes Comas

Diario El Observador
22 de agosto de 2008

El fenómeno se potencia si los nuevos capitales introducen tecnologías y know how que aumenten la productividad.

Reflexionar sobre el concepto de crecimiento potencial de nuestro país implica plantearse las condiciones necesarias para que las próximas generaciones logren un mayor bienestar. En ese sentido, con mayor o menor aplicabilidad a la realidad de Uruguay, la ciencia económica ha dado una consensuada lista de factores que influyen a favor del crecimiento: estabilidad macroeconómica, calidad institucional, apertura externa, entre otros.

Y en estas líneas buscamos plantear algunas reflexiones acerca del posible aporte que sobre el crecimiento potencial estaría ejerciendo el importante proceso de apertura externa. Esta apertura, a nivel comercial, ha contribuido a que la inserción externa de muchas empresas uruguayas haya sido un factor clave para obtener logros de productividad en sus respectivos sectores. Sin embargo, en esta oportunidad nos concentraremos en otro tipo de apertura externa, vinculado a la Inversión Extranjera Directa. Al respecto, la principal hipótesis a contrastar es si este tipo de capitales y -quienes lo conducen- traen consigo la incorporación de nuevas tecnologías y nuevas “formas de hacer” que incrementen la productividad.

En cinco años, entre 2003 y 2007, Uruguay recibió inversiones extranjeras directas por casi 4.000 millones de dólares, las cuales duplicaron el ingreso de capitales recibido en los diez años anteriores. Además de la relevancia del monto, es sustancial analizar cuál ha sido la locación del mismo. A la notoria participación en el sector forestal, es necesario agregar el significativo peso logrado en los principales sectores exportadores del país como son el frigorífico, el arrocero y los lácteos. En el sector frigorífico, por ejemplo, hoy más del 40% de las exportaciones corresponden a empresas en manos de inversores extranjeros, que actúan firme a nivel regional. De esto último se desprende la existencia de un importante nexo entre este ingreso de capitales y el desarrollo de la industria de alimentos, lo que puede constituir una vía de desarrollo productivo en el largo plazo dada las importantes ventajas que tiene el país en este tipo de mercados.

En nuestra opinión, el actual proceso de inversión extranjera no sólo tiene implicancias en cuanto a las posibilidades de inversión que tienen estas empresas sino que también hace a la forma en que se desarrollan los modelos de gestión tecnológica, logística, financiera y de recursos humanos y por ende hace a las posibilidades de ganar productividad. Asimismo, varias de estas empresas cuentan con canales de distribución ya establecidos, lo cual facilita el acceso de la producción uruguaya a países con alto poder adquisitivo e importantes exigencias en cuanto a calidad.

Por otro lado, y más allá de quien detente la propiedad de estas empresas, es de vital importancia que se ejerza un uso responsable de los valiosos recursos naturales con los que el país cuenta, de tal forma que permitan un desarrollo sustentable de los mismos en el mediano y largo plazo.

El contexto externo favorable podrá revertirse en breve o demorar más tiempo. La economía uruguaya se enfrentará en algún momento con una fase recesiva, característica cíclica de cualquier economía. Sin embargo, de ser conducido de una forma prudente y sustentable, las ganancias de productividad que se obtengan de este proceso de Inversión Extranjera Directa no necesariamente deberían desaparecer con la fase recesiva del ciclo y podrían convertirse en un estimulo para obtener mayores tasas de crecimiento en el futuro.