"Uno tiende a ver los aviones que se caen pero no los millones que por año continúan volando."Por Dannys Correa Diario El Observador 05 de setiembre de 2008 La información dependerá de la integridad y capacidad de los emisores, pero también del nivel de exigencia de los usuarios. El desarrollo del mercado capitales, es decir un ámbito donde concurren los agentes económicos que generan ahorros y aquellos que demandan fondos recurren a obtenerlos, ha sido un tema de frecuente análisis, y múltiples son las razones que han explicado su aún escaso grado de desarrollo. Pero en el diagnóstico del problema uno de los aspectos que invariablemente constituye el centro del análisis es la calidad de la información contable que los emisores de valores brindan al mercado para informar a quienes ponen en manos sus ahorros. Y la información, como otros bienes en la economía, se rige por las leyes de la oferta y la demanda. La calidad de la información contable que se ofrece dependerá naturalmente de la integridad y capacidad de quienes la ofrecen y de los controles que se establezcan sobre los mismos; pero como también ocurre con otros bienes, la calidad de la oferta estará decisivamente determinada por el nivel de exigencia de la demanda que la requiere. Recordemos, si miramos un poco hacia atrás, a inicios de los años 90 Uruguay dio un primer gran paso en la adopción de normas contables - las Normas Internaciones de Contabilidad- que permitieron a los emisores de estados contables la preparación de información contable de mayor calidad. Pero este proceso no hubiera tenido el desarrollo que tuvo si el Banco Central del Uruguay, a través de sus requerimientos de información a las instituciones financieras en los procesos de concesión de créditos, no hubiera requerido a éstas que permanentemente usaran y analizaran para la toma de sus decisiones la información contable generada por los solicitantes de créditos. El actual gobierno, con adecuada visión de la importancia que este mercado tiene, se encuentra impulsando una serie de cambios en nuestro marco institucional vigente para favorecer su desarrollo. El proyecto de creación de un Ente Emisor de Normas Contables Adecuadas enviado al parlamento ha sido un primer paso. Este organismo tendrá la responsabilidad de emitir las normas contables y controlará su adecuada aplicación por parte de los emisores de los estados contables. La creación de este rol de contralor, nuevo como tal en nuestro marco institucional, y el establecimiento de responsabilidades claras en los órganos de administración de las empresas por la veracidad e integridad de la información contable constituyen dos elementos centrales para crear las condiciones adecuadas para el fortalecimiento de la calidad de la información ofrecida al mercado. La exigencia de otros controles como adecuadas prácticas de gobierno corporativo o auditorias externas, son elementos que aunque por su naturaleza no pueden resolver de por sí el problema, en su conjunto contribuyen de manera muy eficaz en la prevención de fallas en la calidad e integridad de la información. Uno tiende a ver los aviones que se caen, pero no los millones que por año continúan volando. Pero la preocupación no debe estar únicamente en quienes brindan la información para lograr un impulso robusto o definitivo en el desarrollo de estos mercados. El diagnóstico de nuestra realidad muestra que no usamos la información contable en un grado y con una profundidad adecuada. Se requiere que cambiemos nuestras pautas de conducta como consumidores e inversores, que tomemos en cuenta en nuestras decisiones la información que las empresas brindan, que nos preocupemos por conocer las normas que se siguen en la preparación de la misma y que contemos con espacios especializados que divulguen análisis de la información económico-financiero que brindan las empresas. |