"Los estados contables son cada vez menos una cuestión solo de números.Estos por sí solos ya no bastan." Por Dannys Correa Diario El Observador 27 de junio de 2008 Revelar cómo se manejan los riesgos financieros y el uso de valores razonables son dos de los cambios fundamentales. Los griegos, que habían concebido los números nacidos unos siglos antes como una herramienta fundamental para ordenar objetos o tareas o para medir distancias, se encontraron con una de sus mayores crisis cuando descubrieron que había ciertas magnitudes o valores que no era posible medirlos exactamente a través del sistema numérico. Unos cuantos siglos después, aquel viejo problema, también lo ha encontrado la contabilidad. En el día a día, y a lo largo de estos últimos años, hemos visto que las normas contables destinadas a que las empresas presenten su información contable ante sus accionistas y otros terceros (entidades de regulación, bancos, inversionistas, etc) se han vuelto cada vez más complejas y detalladas, y el proceso de preparación de los estados contables una tarea que demanda un mayor grado de preparación, mayores recursos y requiere de un mayor grado de criterio y juicio por parte de la Dirección y gerencia de las empresas. No hace tanto tiempo atrás el proceso de formulación de los estados contables constituía una tarea mucho más próxima a un ejercicio de lógica casi matemática, donde todos los hechos y transacciones de contenido económico se acumulaban y mostraban, para determinar el patrimonio y los resultados, a sus costos históricos de transacción o precios a que los mismos fueron transados. Entonces, la economía de las empresas, de naturaleza básicamente industrial, tenía su base de valor fundamentalmente en bienes de naturaleza física, donde los costos agregados de las materias primas y otros insumos que demandaban su adquisición o producción, constituían una base de medición razonablemente adecuada de sus valores económicos. ¿Y que ha cambiado, para que esta fórmula tan confiable y cómoda, hoy ya no sea tan válida? La evolución de la economía de ese contexto al contexto actual, donde la generación de valor se concentra mucho más en las estructuras y sistemas de gerenciamiento y manejo de riesgos financieros, en la acumulación de conocimiento e información, y en el desarrollo de otros activos de base intangible, elementos cuyo valor económico generalmente poco tiene que ver como el agregado de los costos que demandó su formación o producción, ha mostrado los agudos problemas de representatividad de la situación económica, patrimonial y financiera de una empresa que tienen los sistemas basados exclusivamente en mediciones numéricas, y en ellos sistemas basados en el costo histórico. La búsqueda de sistemas de información que brinden información más relevante y apropiada para la toma de decisiones, y permitan captar el valor de estos elementos que los sistemas de medición basados en el costo histórico desconocían, ha llevado a que la contabilidad proponga dos cambios fundamentales en sus requerimientos: i) extensas revelaciones cualitativas y cuantitativas de cómo la empresa está expuesta y maneja sus diversos riesgos financieros (riesgo de mercado -riesgo de moneda, de precios, de tasa de interés-, riesgo de crédito, riesgo de liquidez); y ii) el paulatino abandono de los sistemas de medición basados en costos históricos, y la introducción de modelos de valuación basados en el valor que los recursos económicos tienen hoy, llamados valores razonables, o sea los valores o precios a que un bien puede ser intercambiado en el momento actual entre dos agentes de mercado interesados, debidamente informados y libres de toda influencia. Estos cambios han introducido en la contabilidad grados de subjetividad que antes no conocía y coloca en los responsables de la preparación de la información contable y en quienes tienen que formar opinión sobre ellos una tarea de mayor complejidad y de juicio profesional. |