Hace algunos años, la contabilidad en el Perú no tenía que lidiar con instrumentos financieros derivados, contabilidades de cobertura, cálculos actuariales, valorización de opciones, entre otros requisitos que hoy se exige en la contabilidad peruana e internacional. Sin embargo, en medio del desarrollo de nuevas normas contables para hacer frente a esta avalancha de nuevas maneras de hacer negocios que supone el nuevo orden empresarial actual, el International Accounting Standards Board (IASB), organismo encargado del desarrollo y emisión de las Normas Internacionales de Información Financiera (IFRS por sus siglas en inglés), aprobó la Norma Internacional de Información Financiera para Pequeñas y Medianas Empresas (IFRS for Small and Medium-sized entities). Esta norma - se vino trabajando desde el año 2003- , y fue emitida en su versión final en julio pasado, luego de una amplia discusión y análisis por parte del IASB y los diferentes participantes del proceso.
La norma es de aplicación para entidades que no son de interés público, es decir, para empresas que no cotizan sus acciones en bolsas de valores; sin embargo entidades como bancos y compañías de seguros, por ejemplo, siempre son vistas como de interés público, independientemente de su accionariado. El impacto de esta norma podría ser de muy amplio alcance ya que el mismo IASB estima que sería de aplicación al 95% del número de empresas en el mundo. La vigencia de la aplicación de esta norma a nivel internacional es inmediata, sin embargo, dependerá de los reguladores de cada país permitir, requerir o prohibir su aplicación dentro de sus fronteras.
Vale la pena dar un vistazo general a algunas diferencias entre esta nueva norma con las IFRS vigentes y aplicables a todas las empresas en general (SME – IFRS versus Full IFRS, respectivamente, para propósitos de esta comparación). En cuanto a magnitud, las Full IFRS comprenden 39 normas separadas que representan aproximadamente 2,800 páginas mientras que la SME – IFRS comprende 35 secciones que representan aproximadamente 230 páginas. Asimismo, mientras los cambios a algunas Full IFRS se presentan continuamente (algunas de ellas pueden tener varios cambios en un mismo año), se espera que la SME – IFRS cambie o se actualice una sola vez cada 3 años. Esto simplifica las labores de los contadores y gerencias financieras en cuanto a la preparación de información financiera.
En cuanto a las simplificaciones de fondo, la SME – IFRS no considera dentro de sus alcances ciertos tópicos requeridos por las Full IFRS tales como información por segmentos, ganancias por acción e información financiera intermedia. Asimismo, la simplificación en la medición de las partidas de los estados financieros se logra en algunos casos en la SME – IFRS, a través de la eliminación de algunas opciones que existen en las Full IFRS, en otros casos se logra contemplando una nueva opción y en otros con un requerimiento totalmente diferente. Por poner algunos ejemplos, la SME – IFRS elimina la opción de revaluar los activos fijos de las empresas, tal como lo permiten las Full IFRS; del mismo modo contempla un cálculo más sencillo para determinar la contabilización de pensiones de empleados y, por último, no permite la capitalización de los gastos de desarrollo, a diferencia de lo permitido por las Full IFRS.
Para terminar este breve análisis de la SME – IFRS, otro aspecto diferencial de la nueva norma radica en los menores requerimientos de revelación de información a ser presentados en las notas a los estados financieros. El mundo de los negocios cambia y la contabilidad lo acompaña, ahora es turno de que nuestros reguladores analicen el tema y determinen su aplicabilidad en Perú, buscando el beneficio de nuestro entorno empresarial.
Hernán Aparicio
Socio de Assurance
PricewaterhouseCoopers