Un futuro de oportunidades perdidas

Diario Gestión
Fernando Gaveglio
Socio de Auditoría en PwC Perú
Noviembre 2012

Las perspectivas económicas son favorables. Hay buenos índices macro y un nivel de confianza que vive uno de sus mejores momentos. El Perú es el país con el riesgo más bajo de América Latina, goza de un gran ambiente de negocios y de una percepción generalizada de que el crecimiento es sostenible. En el sector minero, se observan crecimientos importantes en los activos y resultados de las principales empresas, sobre todo como consecuencia de los precios de los minerales.

Ahora, no solo se trata de buenos resultados financieros. La industria siempre se encuentra batallando por contar con talento humano idóneo, en cantidad suficiente y bien preparado, para hacer frente a su incremento progresivo. Una de las principales características del sector es el uso intensivo de profesionales especializados y calificados, desde gerentes de áreas, superintendentes y profesionales a cardo de diversas jefaturas hasta operarios.

Escasez evidente

Según un estudio de Instituto Peruano de Economía (IPE), la demanda superará los 230 mil nuevos empleos si se confirma la cartera proyectada de los próximos cinco años. La necesidad no podrá ser atendida con los recursos existentes y las universidades o institutos especializados no lograrían cubrir la demanda. Por ello, se prevé que la industria enfrentará una escasez de talento que no podrá resolver con la contratación de personal foráneo, ya que el resto de países en donde la actividad minera es significativa atraviesa por el mismo problema.

Las principales preocupaciones del sector son la dificultad para reclutar y seleccionar personal en los volúmenes que requiere, la necesidad de una mayor tecnificación del personal en el uso de equipos con tecnología de punta, la escasez de profesionales y la falta de interés de las nuevas generaciones por seguir carreras que impliquen desarrollarse en lugares alejados de las ciudades. Queda el reto de dar a conocer a los jóvenes las oportunidades del sector. La situación no contempla, sin embargo, la coyuntura de conflictos, que afecta mucho su imagen.

Una problemática adición es la del incremento, en los últimos años, de la demanda de las comunidades, que exigen la contratación de un mayor número de pobladores en actividades diferentes a las no calificadas, con una remuneración superior a la que perciben en la actualidad. Entrenar y contratar a pobladores locales no solo ayuda a la empresa a mejorar su relación con las comunidades, sino también a mejorar su imagen ante uno de sus principales stakeholders o grupos de interés. En resumen, la industria tiene una gran dificultad para cubrir sus necesidades de talento y la solución de este problema es su prioridad.