Nuestro país recibirá en los próximos diez años un monto de inversión en nuevos proyectos y ampliación de operaciones mineras de US$41 mil millones. Esta cantidad resume en una cifra la magnitud de la transformación que experimentaremos, la cual resulta importante, si la comparamos con los US$12 mil millones de nuestro vecino país Chile en la década de los noventa, donde experimentó un fenómeno de crecimiento similar y enfrentó retos similares a los que vendrían.
La aplicación de la inversión considera la administración de tres grandes componentes y sus combinaciones: el capital humano, el impacto en el medio ambiente, y la aplicación tecnológica. Estamos al inicio de este fenómeno de crecimiento y nos toca plantear estrategias para administrar eficientemente estos tres componentes.
Veamos el componente humano. El reto para las compañías mineras en los próximos años es contar con la suficiente dotación de personal para ocupar los puestos que se crearán y que este futuro personal tenga las competencias técnicas necesarias para desarrollar adecuadamente su trabajo. Al primer punto debemos añadir un factor adicional: la retención; y en el segundo punto considerar el tiempo para desarrollar estas competencias, lo que podría implicar alargar las fechas de inicio de operaciones.
Actualmente existen 126 mil personas trabajando directamente en minería y se estima que se deberán contratar 40 mil en los próximos diez años. De ellos 10 mil para reemplazar las jubilaciones.
Las compañías mineras ya vienen enfrentando el problema de conseguir la dotación de personal necesaria para sus operaciones, para lo cual desarrollan procesos de selección y contratación intensos. Debemos considerar que algunas compañías, ante los nuevos niveles de contratación, no tienen el personal de recursos humanos suficiente para realizar el reclutamiento en el tiempo adecuado; por tanto, deberán contratar personal para esta labor o tercerizarla.
Debemos hacer énfasis en el proceso de retener a las nuevas contrataciones como al personal antiguo. Esto se hará más complicado conforme avancen los años y las empresas miren más continuamente a sus vecinos como fuente para completar su dotación. Se requiere diseñar e implementar estrategias de retención de personal que no solo implique la compensación económica, la cual está a un nivel competitivo respecto a los otros sectores y contemple los beneficios ya instaurados como traslados, educación, vivienda, recreación entre otros. Se debe experimentar con jornadas de trabajo atractivas como el 7x7, para acortar los periodos que el trabajador está alejado de su familia; en otros países existen las jornadas de trabajo hasta de 2x2 para dar facilidades a las madres y que ellas tengan más tiempo con sus hijos.
El incremento de la contratación de personal femenino es una estrategia a continuar desarrollando. Aún la participación de la mujer en la actividad minera en el Perú es baja, 4.8%. De acuerdo a la experiencia de Canadá, donde el 14% de la fuerza laboral es personal femenino y realiza trabajo en mina y servicios de soporte, se han identificado beneficios al incrementar la participación de la mujer como: la mejora de la inteligencia emocional, promover un mejor ambiente de trabajo y retención del personal, fomentar la innovación, mejorar las prácticas de trabajo y por ende incrementar la rentabilidad.
La estrategia de retención de la compañía debe ser fuerte, ya que el trabajador minero es y seguirá siendo tentado por otras empresas, para trabajar en el país o fuera de él.
Por otro lado, en los últimos años las carreras profesionales y técnicas referidas a la minería no resultaron atractivas para los estudiantes y fueron desapareciendo de las universidades; las promociones de egresados disminuyeron, los egresados no encontraron oportunidades alineadas a sus carreras y tuvieron que migrar a otros sectores.
Esta situación debe cambiar para atender los requerimientos de este crecimiento.
Actualmente existe un plan educativo que coincide con el periodo de crecimiento minero, el “Proyecto Educativo Nacional al 2021” elaborado por el Consejo Nacional de Educación. Este plan contempla entre sus políticas mejorar la calidad de la formación en las instituciones de educación superior universitaria y técnico-profesional. Una de sus medidas es el rediseño de la curricula de estudios adecuándola a las necesidades de desarrollo regional y nacional, teniendo como uno de sus grandes objetivos comprometer a las empresas, gobiernos locales y familias con la educación. Esto permitirá orientar la educación a las necesidades de las comunidades y del país, por ende del sector minero.
Mientras tanto, la minería se vuelve cada vez más tecnificada y requiere de personal con capacidades técnicas superiores. Se estima que actualmente el 80% de las personas que trabajan en minería en el Perú no superan la educación secundaria. Las mineras buscan soluciones basadas en tecnología e innovación que reduzca la participación de la mano de obra, lo que implica menos trabajadores pero con mayores competencias técnicas.
Las compañías mineras en el Perú se enfrentan con la contratación de mano de obra no capacitada. Contratan personas a las que deben capacitar, en el marco del cumplimiento de la cuota a la cual están obligados según las negociaciones efectuadas con las comunidades. Ante la necesidad de expandir operaciones mineras, el poder de negociación de las comunidades se hace mayor, por lo que se llega a contratar personal con competencias no alineadas a las necesidades de las compañías.
Ante este panorama, se requiere implementar estrategias que permitan atender el corto plazo y se proyecten a los próximos diez años. Otros países ya han experimentado este fenómeno y podemos tomar alguna de las recetas que resultaron efectivas. Recordemos que hemos comentado uno de los componentes que se ve impactado por la inversión; el papel que juega el cuidado del ambiente, que es vital y puede determinar la ejecución o no de futuros proyectos. La aplicación tecnológica se combina con los otros dos, brindando tanto soluciones como retos. Busquemos administrar eficientemente nuestros recursos, innovar, poner en práctica nuevas estrategias, midiendo resultados e ir mejorando continuamente.
Arturo Gonzales del Valle
Supervisor Consultoría de Negocios