Cierto es que la economía internacional ha ingresado a una etapa de recesión, con posibilidades de un crecimiento global para el 2009 que bien pudiera estancarse en un categórico cero. Cierto es también que el Perú no es una isla y su economía se verá afectada, con un menor crecimiento relativo. No obstante, habiendo sido el 2008 un año claramente positivo para el país, este impacto negativo podrá sin duda ser significativamente atenuado durante el 2009.
Este ambiente internacional cambia el proceso de toma de decisiones de política económica, pues la recesión en los principales países desarrollados tiene consecuencias para la economía peruana, a través de canales financieros y reales.
A nivel financiero se observa una reducción en los flujos de capital y un cierto aumento en el riesgo país de las naciones emergentes en general. En el sector real, ya que la economía mundial crece lentamente existe una menor demanda por nuestras principales exportaciones, situación que se refleja en el descenso de los precios de algunas materias primas que exportamos.
Estamos en un momento de cambio en la búsqueda de nuevas alternativas de ingreso y reducción de costos, así como, generar sostenibilidad financiera a nuestros negocios para no depender tanto de terceros (inversionistas institucionales, prívate equity y otros) sino de los propios accionistas.
La respuesta que todos buscan es el camino más fácil: establecer una política de reducción de costos. Observando la actual coyuntura con un horizonte diferente, fuera del tablero de ajedrez empresarial, debemos plantear una estrategia, para lo cual es importante evaluar:
Las mejores prácticas a nivel de recursos humanos, procesos, tecnología y riesgo, para buscar la mejor opción. Tenemos que ser creativos y participativos para generar mas valor y no destruir el valor de la empresa, midiendo los riesgos y no permitir que los riesgos o problemas que se presenten traben el desarrollo de la empresa. La diferenciación está en el contacto con la realidad identificada y la creatividad, tomando decisiones adecuadas para no postergar el crecimiento y visión empresarial. También es importante analizar que impactos tiene la actual coyuntura en nuestros grupos de interés externos e internos y verificar que la estrategia ha implementar la realizaremos con los mejores recursos que tenemos.
En la evaluación de riesgos es importante medir el riesgo de la competencia, reputación y responsabilidad. Debemos analizar la posición relativa de la empresa en el mercado, de los competidores, grupos de interés, características de su core business y de sus productos, la elasticidad de la demanda y oferta del mercado, fluctuaciones en sus activos líquidos ante cambios en el contexto nacional y mundial, utilizando modelos de cálculo matemático-actuarial para determinar el impacto de las decisiones estratégicas en el negocio. Un aspecto clave es buscar el acelerador del giro del dinero y evaluar como establecer la agresividad en mercados no explotados (grow revenue).
Luego de este análisis ya estamos en condiciones de comenzar el plan de acción. Sobre esa base construimos las estructuras adecuadas con la implementación de una matriz de riesgo integral. El plan también considera realizar transformaciones de negocio que implica gente, procesos y herramientas expuestas en los planes de acción como la aplicación de project management, así como instrumentos de evaluación y medición del cambio. Es muy importante trabajar bajo el principio de activo liquido y no de utilidad neta.
Toda crisis conlleva riesgos, pero también oportunidades. Por tanto, bien pudiéramos ser invitados de excepción para transformar la coyuntura actual en un escenario de posibilidades, no permitiendo que el temor exacerbado afecte nuestro buen juicio y sentido en la toma de decisiones. Debemos ser conscientes de los riesgos a enfrentar y trabajar para mitigarlos, sin que ello nos impida ver las oportunidades asociadas a la coyuntura. Muchos empresarios en el país ya lo están haciendo y con buenos resultados; si todos ponemos el mismo empeño, nuestra economía, a no dudarlo, resultará fortalecida al final de este ciclo.
Sergio Koremblit
Socio líder de Advisory
PricewaterhouseCoopers