Productividad y crecimiento de empresas medianas

Diario Gestión
Bartolomé Ríos
Socio de Consultoría de Negocios
Diciembre 2013

 

El 2013 cierra con crecientes niveles de confianza de inversionistas y consumidores y para el 2014 se espera un mejor escenario global. Si el corto plazo se presenta favorable, puede resultar útil enfocarse en el mediano plazo. Según el BCR, 40% del crecimiento del periodo 2001-2012 se ha explicado por mayor productividad.

De hecho, la productividad aumentó durante las últimas dos décadas tras caer en las anteriores dos. En los 50 y 60, la bonanza económica se explicó en buena medida por incrementos en la productividad.

La Encuesta Anual Global 2012 realizada por PwC a 1,330 CEO de 68 países da cuenta de que incrementar la efectividad operativa es considerado uno de sus tres principales objetivos. Por su parte, el Estudio a Empresas Familiares publicado por PwC Perú en el 2013 indica que la eficiencia operativa representa el factor más crítico a corto plazo y el segundo más crítico a mediano/largo plazo.

No debiera sorprender esta situación, por lo menos por dos razones: por la crisis global que presiona a los empresarios a ¨perder grasa innecesaria¨ y por la globalización. Entre otros factores, el mayor acceso a mercados aumenta la presión sobre los empresarios por mayores niveles de productividad.

Al respecto, el Índice Global de Competitividad 2013-2014 ubica a Perú en el puesto 61 de 148 países. Podría plantearse que aunque debería estar mejor, nuestro país está tan solo detrás de Chile y Brasil en Sudamérica. La realidad se muestra muy cruda, sin embargo, cuando se considera que Perú ocupa el lugar 122 de 148 en el factor Innovación (puesto 95 en Preparación Tecnológica y en 86 en Sofisticación Empresarial).

Después de la guerra todos somos generales. ¿Cómo habrían reaccionado los empresarios de hace casi medio siglo si tras dos décadas de auge les hubieran dicho que en los 70 y 80 la productividad  caería, que la economía se desaceleraría e incluso se contraería? En términos generales, ¿por qué sobrevivieron algunas empresas y quebraron otras? ¿Qué las distinguió?

Así como la volatilidad cambiaría tomó por sorpresa a más de una empresa este año, la desaceleración económica puede convertirse en una pertinente llamada a la reflexión y a decisiones necesarias para el mediano y largo plazo. Para que las empresas que hoy facturan decenas o pocos cientos de millones de dólares repliquen en las próximas dos décadas el crecimiento que han experimentado en las últimas dos, sus dueños y gerentes deberán incuestionablemente profesionalizarlas y elevar sus niveles de productividad.