De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos – OCDE, la estructura de Gobierno Corporativo de toda organización especifica la distribución de los derechos y responsabilidades entre las diferentes partes involucradas, tales como los accionistas, el directorio, la plana gerencial y otros agentes económicos que mantengan algún interés en la misma. Asimismo, el Gobierno Corporativo provee la estructura a través de la cual se establecen los objetivos de la compañía, los medios para alcanzarlos, así como la forma de hacer un seguimiento a su desempeño; tomando la transparencia en el más amplio sentido de la palabra una cabal relevancia.
La supervivencia a largo plazo de un negocio y su éxito dependen, entre otros asuntos de importancia, de su capacidad para construir y mantener transparencia de manera sostenible, aspecto que representa el punto neurálgico en toda transacción comercial, especialmente para los proyectos de largo plazo. En este sentido, las normas, procesos y patrones de conducta que dan forma a un buen gobierno no son y, por lo tanto, no deben ser considerados como sustitutos de la honestidad y competencia de los trabajadores y ejecutivos de una compañía; ni suficientes para asegurar un buen desempeño económico.
Así pues, la existencia de transparencia resulta fundamental para que los inversionistas y demás interesados en una sociedad puedan tener mayor seguridad en la información y en las decisiones que emanen de las juntas de accionistas, directorios o ejecutivos de la compañía; así como la calidad de los activos determina la eficacia de un préstamo en un portafolio bancario, la importancia del Gobierno Corporativo guarda relación directa con la credibilidad de las instituciones.
Es importante resaltar que la transparencia es el elemento vital de cualquier organización para garantizar la supervivencia y el éxito de un negocio a largo plazo.
Una compañía podrá tener una estrategia excelente y una gran habilidad para ejecutar y producir, pero si cuenta con poca credibilidad y transparencia, le será muy difícil lograr buenos resultados, así como restricciones en el acceso al mercado de capitales. Por lo tanto, si se desea una empresa exitosa, debe desarrollarse la habilidad de establecer, cultivar y fomentar la transparencia tanto al interior como al exterior de la organización. Esta es la clave para el liderazgo económico y el éxito empresarial en una economía global tan ferozmente competitiva.
La transparencia genera transparencia, la fe y un sentido de la creencia en un individuo o una organización, nos trae un sentido de seguridad. Vemos el impacto de la transparencia en las empresas todo el tiempo; en otras palabras, ésta es intangible, la gente paga por productos y servicios comprobados.
El momento de la verdad
La transparencia es especialmente útil cuando sucede una crisis. Por ejemplo, la transparencia y confiabilidad en una compañía puede verse afectada si sus accionistas y/o directores no son informados de manera uniforme con respecto al cumplimiento de los objetivos trazados, de la misma manera si es que estos no son divulgados apropiadamente a todos los grupos de interés de la entidad.
Nuestra experiencia sugiere que la transparencia no siempre es trasladada automáticamente en la cultura de una compañía, siendo un reto para muchas organizaciones, el mantener su identificación pública como un objetivo estratégico clave, debido básicamente a su dificultad para ser cuantificada. Pero creemos que las empresas deben ser lo suficientemente valientes como para construir y mantener transparencia en su agenda estratégica, diseñando todo un plan de comunicación de cara interna y externa. El reto fundamental para cualquier organización es traducir los conceptos de construcción y mantenimiento de la transparencia de la teoría a la práctica y tomar las medidas que sean necesarias para integrarlas en el “ADN” de la organización.
Finalmente, cada organización enfrenta sus propios dilemas, entre ellos: proporcionar transparencia total o selectiva, confiar en ella solo en asuntos vinculados a una crisis; considerando que la misma sí puede reconstruirse, aunque es muy complicado restaurarla, bien reza el refrán popular: “La reputación construida en años puede ser destruida con una sola acción en pocos segundos y, cuando las organizaciones lo entiendan, empezarán a actuar de manera diferente”.
Nancy Yong
Socia Consultoría de Negocios