La crisis no me alcanza
Semana Económica, 11 de octubre de 2009
Una agroexportadora que estaba preparándose para la reciente crisis financiera, se vio en la necesidad de revisar su estrategia de negocio y con ello, sus programas de desarrollo sostenible. Antes de ello, sus prácticas de responsabilidad social estaban enfocadas en actividades filantrópicas, donaciones y en cubrir alguna necesidad inmediata de sus colaboradores y comunidades. Asimismo, los temas ambientales eran marginales en su estrategia de negocio. El 80% de su gasto en temas sociales y ambientales estaba dirigido a estas actividades y el 20% agregaba muy poco o nada de valor a la organización.
La empresa decidió enfocarse en un producto en el que tenía una ventaja competitiva. El directorio y la gerencia determinaron que toda actividad y gasto debía estar alineado a un beneficio tanto para la empresa como para los grupos de interés impactados. Por ello, con los proveedores de materia prima se hizo un trabajo de capacitación en buenas prácticas agrícolas, compartiendo e implementando los mismos estándares de la empresa. Con los colaboradores se estudió el proceso de cosecha desde una perspectiva de ergonomía y el impacto de prácticas laborales idóneas en seguridad y salud ocupacional, con la meta de incrementar índices de productividad y mejorar el clima organizacional. Respecto del impacto de las operaciones en el ambiente, se revisó el uso adecuado de recursos (agua y energía) en la planta procesadora, así como el tratamiento de efluentes, mejorando los índices actuales, generando eficiencia y ahorros en el proceso productivo, así como mitigando ciertos riesgos ambientales.
Alvaro Collas
Gerente de Desarrollo sostenible de PricewaterhouseCoopers