La crisis de la confianza: altos precios, más costos laborales y nacionalismo de recursos

Diario Gestión
Fernando Gaveglio
Socio de Auditoría
Agosto 2013

Si bien los volúmenes de producción han crecido, los dividendos han aumentado y los precios de los commodities han caído, la minería no pasa por un buen momento a nivel mundial. Hoy en día, las grandes empresas estudian detenidamente un prospecto antes de decidirse a invertir en él.

La realidad señala que las grandes empresas están empezando a invertir solo en proyectos que generan ganancias superiores al 25% de la inversión. Existe una crisis de confianza.

Esto se debe básicamente a que mientras las mineras tienen cierta discreción sobre la manera en que asignan capital y ejecutan proyecto, la volatilidad de los precios de los commodities, el nacionalismo de los recursos y los costos generales de mano de obra de los países son más difíciles de controlar. Producto de la crisis, muchos bancos centrales europeos están utilizando sus reservas de oro para recaudar fondos y sanear su economía, impidiendo a los inversionistas utilizar el recurso para evitar la volatilidad del euro.

Los costos de operación de la industria también han aumentado en forma más rápida que en otras industrias, lo que afecta los márgenes. El head grade ha disminuido, las minas se han profundizado y los nuevos yacimientos se encuentran en los países de mayor riesgo. Con el cambio estructural en la base de costo que se ha producido, los aumentos moderados de los precios no van a ser suficientes para recuperar los márgenes perdidos.

A pesar de la crisis, la demanda minera continúa intacta, pero no proviene de los países desarrollados.

No se espera un crecimiento de la demanda de Estado Unidos ni de Europa a corto plazo. El crecimiento de la minería mundial hoy depende de los países emergentes especialmente de la demanda china.

La respuesta del sector

La principal medida adoptada por las empresas top 40 del mundo es incrementar los retornos. Tanto es así que entre el 2009 y el 2012, sus dividendos aumentaron en más de 150%, pasando de US$ 15 mil millones a US$ 38 mil millones, una cifra récord. Al tener que generar altos retornos para los inversionistas, la productividad se ha sacrificado a cambio de la rentabilidad a corto plazo por un crecimiento del volumen.

La clave para la industria es desbloquear la capacidad latente de capital invertido existente y llevar a sus minas a niveles óptimos a toda capacidad. Aunque esto va a generar valor a  largo plazo, la realización de tales eficiencias toma tiempo.

En lo que parece ser un cambio reactivo en lugar de un  enfoque proactivo en el costo, muchas de las top 40 ahora están tratando de mejorar la rentabilidad a través de la optimización y mejorar de la productividad.

Esto requiere de más acciones que diferir los gastos de capital y la aplicación de medidas de austeridad, sobre todo en gasto discrecional. El verdadero reto consiste en establecer un camino hacia la reducción de los costos unitarios sostenible y el aumento de capital de eficiencias.

Cómo lograrlo

Un reciente estudio de PwC global señala que existen muchas tecnologías e innovaciones que ayudan a reducir los esfuerzos requeridos para la extracción del recurso a través de la cadena de valor. Pero antes de realizar una fuerte inversión en tecnología, es necesario conocer al detalle la información y los procesos para la eficiencia de capital. La tecnología por sí sola no proveerá soluciones si las ineficiencias son incomprendidas.

Una mayor utilización de activos puede mejorar los márgenes al multiplicar el rendimiento con un gasto mínimo de capital. Asimismo, la cultura juega un rol importante en la implementación de nuevos procesos y tecnologías. La fuerza de trabajo debe estar en capacidad de sostener los cambios de transición