Instituciones financieras: En el camino de la armonización

Guía de Finanzas 2013
Vicente Tieri
Socio de Auditoría
Diciembre 2012

Actualmente, muchas empresas ya adaptaron su contabilidad a las NIIF (Normas Internacionales de Información Financiera), y otras se encuentran evaluando y midiendo los efectos de su adopción por primera vez. Por ello, resulta interesante detenernos y ver cuál es el estatus en las instituciones financieras.

En el pasado mes de setiembre, la Superintendencia de Banca y Seguros (SBS) ha emitido modificaciones al Manual de Contabilidad de estas instituciones, que entrarán en vigencia a partir del próximo año, en donde queda claro que el Regulador ha optado por un camino a la armonización, mas no una adopción integral de las NIIF.

Resulta pertinente preguntarnos por qué el Regulador ha optado por este camino (que es similar al seguido por varios reguladores de países de las región), y no por el de ir directamente a la adopción plena de las NIIF. Pareciera que la respuesta vendría por el lado del Regulador en continuar aplicando criterios de ¨carácter prudencial¨ que son claves para este tipo de instituciones que ejercen un papel relevante en la economía.

Pero si estas fueran las razones, ¿quiere decir entonces que las NIIF no asegurarían el principio de prudencia en las instituciones financieras salvaguardando los intereses de sus ahorristas?, o ¿será que el Regulador además del carácter prudencial entiende que las instituciones financieras en nuestro país aún no estarían preparadas para su aplicación dado la complejidad de las mismas?, o ¿será esta complejidad un impedimento o complicación para el propio Regulador?

Lo cierto es que sea cual fuera la causa, las instituciones financieras continuarán con su propio cuerpo normativo que si bien cada vez más se estaría acercando a las NIIF, aún quedan tratamientos particulares como por ejemplo en temas claves como la determinación de las provisiones por incobrabilidad de la cartera de créditos, o como en el tratamiento de los cambios en políticas contables y de errores a los estados financieros, o en valuaciones de sus activos fijos, en donde continuarán habiendo diferencias con las NIIF.

Para finalizar, podríamos efectuarnos las siguiente preguntas, ¿sería conveniente para los usuarios de la información financiera que la misma esté en un lenguaje contable universal como son las NIIF?, ¿qué sentido tiene que la información pública que podamos obtener de empresas listadas o emisores que no sean instituciones financieras esté de acuerdo a NIIF y no así para el caso de instituciones? ¿ cómo procede el principio de comparabilidad de la información entre las distintas empresas que de acuerdo a lo requerido por la Superintendencia de Mercado de Valores (SMV) publican su información financiera?, o ¿ será que esta SMV deberá ser quién, en definitiva, determine la necesidad de adopción de las NIIF para las instituciones financieras al igual que ya lo ha efectuado para el resto de las empresas que están bajo su supervisión?.

Estas y otras interrogantes comenzarán a despejarse a medida que vayamos transitando este largo, desafiante y complejo proceso.