El inspector de trabajo en la empresa

Diario El Peruano
César Puntriano
Director de TLS
Julio 2013

La inspección de trabajo es un servicio público encargado de vigilar el cumplimiento de la normativa sociolaboral y de seguridad social por parte de los empleadores, de orientar a los administrador cuando corresponda y sancionar los incumplimientos que detecte. Constituye sin duda una piedra angular para asegurar el real y efectivo cumplimiento de los derechos laborales. Tengamos en cuenta que no basta el solo reconocimiento de estos, sino que resulta fundamental la existencia de mecanismos que aseguren su eficacia, siendo justamente la inspección del trabajo uno de ellos.

En base a lo anterior la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha planteado unas líneas maestras con miras a fortalecer al sistema inspectivo, siendo el pilar de esta tendencia el Convenio N° 81, ratificado por el Perú en 1960.

A partir de la mencionada norma internacional, el 22 de julio de 2006 fue publicada en el Perú la Ley N° 28806, Ley General de Inspección del Trabajo (en adelante ¨LGIT), que tiene por objetivo regular el sistema de inspección del trabajo, su composición, estructura orgánica, facultades y competencias, de conformidad con el mencionado Convenio(1). Esta norma fue reglamentada por el Decreto Supremo N° 019-2006-TR, publicado el 29 de octubre de 2006.

Luego, a inicios del presente año, y con miras a fortalecer al sistema inspectivo, el Poder Ejecutivo promulgó la Ley N° 29981, norma que crea la Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral (Sunafil). La Sunafil será la autoridad centrar de inspección laboral para cuyo funcionamiento será fundamental una importante inyección de recursos que permita contratar inspectores adicionales y dotarlos de la infraestructura necesaria.

La eficacia de la inspección laboral exige también dotar a los inspectores de trabajo con medidas coercitivas apropiadas ante los malos empleadores que impiden u obstaculizan el ejerccio de sus funciones. Para ello no basta que se haya considerado en la LGIT un catálogo de infracciones a la labor inspectiva, como la falta de colaboración, la negativa injustificada o impedimento de entrada del inspector al centro laboral, el abandono de la diligencia por el empleador, la inasistencia a la comparencia, entre otros, sino que se requieren reglas operativas que permitan al funcionario inspectivo tomar medidas ante las referidas infracciones.

Decisión de la autoridad

La reciente Directiva General N° 001-2012-MTPE/2/16 aprobada por R.M. N° 118-2013-TR aborda la problemática relativa a la negativa injustificada o impedimento de que el inspector ingrese a un centro de trabajo por parte del empleador inspeccionado. La directiva considera como negativa injustificada la oposición al ingreso del inspector de trabajo sin expresar motivo alguno de su rechazo o expresando razones inconsistentes, mientras que impedimento es cualquier obstáculo que interponga el empleador inspeccionado que haga difícil o riesgoso el ingreso del inspector laboral, que utilice la fuerza física para evitar el ingreso o simplemente no abran la puerta ante el llamado del inspector.

Recordemos que hace unos años se estableció que no debe mediar más de 10 minutos desde que el inspector comunica su presencia y se le permita ingresar al centro de trabajo, disposición reiterada por la directiva bajo comentario.

Las infracciones

Añade la directiva que el empleador debe agotar los medios necesarios para llevar a cabo la comprobación del contenido de la orden de inspección, sin perjuicio de extender el acta por la infracción a la labor inspectiva. Esto supone que si después de una segunda visita el inspector es recibido y no detecta incumplimiento de normal laboral alguna, el empleador no se librará de la multa por haber impedido el ingreso la primera vez. Se indica que el agotamiento de medios necesarios implica que el inspector verifique en las inmediaciones del lugar en que se produjo la infracción, tome fotografía o videos, entre otros, pudiendo inclusive hacerse acompañar por la policia desde la primera visita al centro de trabajo. La negativa o impedimento de ingreso podrá constar en el acta de constatación policial que se anexa al expediente inspectivo, encontrándose el inspector facultado a denunciar penalmente al empleador por desobediencia y/o resistencia a la autoridad.

Es conveniente señalar que la directiva establece que las actuaciones inspectivas en caso de negativa injustificada o impedimento de ingreso culminan con la tercera visita inspectiva. Cada negativa injustificada culminan con la tercera visita inspectiva. Cada negativa injustificada o impedimento de ingreso que se verifique constiutye una infracción autónoma pudiendo ser el empleador sancionado en un años hasta con S/. 111,000 o S/. 1´110,000, esto último cuando se implemente la Sunafil.

La inspección laboral podrá, a partir de la directiva, solicitar a través de la Procuraduría Pública del Ministerio de Trabajo o Gobierno Regional respectivo, la expedición de una autorización judicial de ingreso al centro de trabajo, la cual, conforme lo regula la Nueva Ley Procesal de Trabajo, debe otorgarse dentro de las 24 horas de solicitada.

La solicitud de auxilio puede requerir que el Juez autorice el descerraje, la remoción de barricadas, el uso de la fuerza pública para remover a quienes impidan el ingreso del inspector, el resguardo policial en la inspección u otros que correspondan.

Como podrá advertirse, el principal efecto buscado por la directiva consiste en que el inspector laboral cuente con pautas operativas que le permitan, sin atentar contra su integridad, el sortear los distintos obstáculos que le coloque el mal empleador y así cumplir con su rol esencial.

En suma, teniendo la inspección del trabajo como ejece centrar la verificación por parte de los empleadores del cumplimiento de sus obligaciones como tales en tanto subordinan a personas a cambio de una remuneración, buscando ¨protefer a los trabajadores en el ejercicio de su profesión¨, es absolutamente acetado dotar a los inspectores de herramientas que les permitan cumplir a cabalidad con las metas realistas que se fijen.