Continúan presentes los indicadores de deterioro del valor de los activos

Rumbo Minero, 23 de setiembre de 2009

A partir de agosto del 2008 el precio de los metales en los mercados internacionales comenzó a descender como una reacción a la crisis financiera mundial. Esta crisis financiera originó también la contracción de la demanda de los principales metales. Estos eventos llevaron a las gerencias de las empresas mineras a evaluar al cierre del año 2008 si el valor de sus activos en libros contables excedía el valor que se podría recuperar de su uso continuo en el futuro o el de su valor de mercado (menos el costo de venta) que se podría estimar a esa fecha. Si el valor en libros contables excedía el mayor valor entre éstos dos valores, la empresa minera debía constituir una provisión por la pérdida por deterioro de valor de los activos.

Los eventos mencionados (la caída de precios y la contracción de la demanda) son indicadores suficientes para que la gerencia haya realizado una estimación del valor recuperable de sus activos (o de la unidad generadora de efectivo). Y en efecto, así lo hizo al cierre del año 2008.

La duda ahora de las gerencias de empresas mineras, es si esta evaluación formal deberá repetirse al cierre del año 2009 o deberá anticiparse, digamos por ejemplo, a setiembre del año 2009.


Aunque la respuesta parezca simple, hagamos una pausa para analizar los requerimientos de la norma contable en relación a esta inquietud.

La norma contable señala si los indicadores de deterioro de un activo están presentes a la fecha del balance general, las gerencias deberán realizar primero una estimación formal del valor recuperable de sus activos y en segundo lugar, si éste valor es menor al valor en libros contables, constituir una provisión por la pérdida por deterioro de valor. Cuando la norma contable se refiere a la fecha del balance general, esta se entiende a la fecha en que las empresas presentan su situación financiera y resultados del período a los usuarios esperados. Por lo tanto, si las empresas mineras presentan sus estados financieros en forma mensual, trimestral, semestral y/o anual a los usuarios esperados, pues son a esas fechas que las gerencias deberán observar si los indicadores de deterioro aún están presentes y, si lo están, debe ser preparada una estimación formal del valor recuperable de sus activos.

Si nos fijamos en el cuadro adjunto, el comportamiento de los precios de los metales ha sido variado, estuvo oscilante en algunos metales mientras en crecimiento en otros, pero en ninguno de los casos los precios recientes se encuentran a los niveles antes de la crisis. Asimismo, la contracción de la demanda de los metales continua sin cambios, esto lo demuestran los recientes estados financieros publicados de empresas mineras al 30 de junio de 2009. Por lo tanto, estos indicadores continúan aún presentes y, si por ejemplo, las empresas presentan su información financiera trimestral, deben formalmente efectuar una estimación del valor recuperable de sus activos a cada cierre trimestral (y reevaluar las premisas que utilizaron en la última estimación del valor recuperable efectuada). En consecuencia, la estimación formal al 30 de setiembre de 2009 del valor recuperable de los activos es una medida necesaria (se entendería que dicha evaluación fue hecha en el primero y segundo trimestre de 2009).

Cotización del Cobre (Dólares por tonelada métrica)

Cotización del Cobre (Dólares por tonelada métrica)

Fuente: London Metal Exchange

Cotización del Oro (Dólares por onza troy)

Cotización del Oro (Dólares por onza troy)

Fuente: London Bullion Market Association


¿Qué se entiende por formalizar la estimación?

Es otra duda de las gerencias de empresas mineras. Se entiende por formalización, que la gerencia deba preparar y presentar un documento o carta dirigida a los directores y/o accionistas (según lo requiera los estatutos de las empresas) en el que incluya, entre otros:

a) los indicadores de deterioro presentes;
b) identificación de los activos expuestos al deterioro de valor;
c) la estimación del valor que se podría recuperar del uso del activo y de las premisas utilizadas (periodo de la estimación, tasa de descuento utilizada, etc.);
d) la estimación del valor de mercado del activo, menos el costo de ventas, si se decidiese vender el activo (sea por una propuesta en firme de un tercero, una tasación o un valor referencial disponible para el activo); y
e) las conclusiones de la estimación y, si fuese aplicable, el importe de la provisión por pérdida por deterioro del valor (o una reversión según sea el caso) que se requiere registrar en libros.

El lector puede profundizar los conceptos referidos accediendo a la Norma Internacional de Contabilidad 36, Deterioro del Valor de los Activos, que se encuentra vigente en el Perú desde enero de 2006.

Pablo Saravia Magne
Gerente de Auditoría
PricewaterhouseCoopers