China: el dragón no duerme

Esteban Chong
Negocios Internacionales
China: El dragón no duerme
Octubre 2011

Constantemente escuchamos sobre China y su nuevo papel como potencia económica y, en un futuro, hegemónica, y la pregunta es: ¿qué hay de cierto en ello?.

Quizá el punto de partida es su planificación. Pocos saben que China define planes quinquenales y que el 14 de marzo del 2011 selló el número 12; es decir, hablamos de 60 años continuos de planificación. Y es en media de esta planificación que uno queda sorprendido al contrastar sus resultados con la ambición con la que son formulados dichos planes y que son consecuentes con su avance económico, el desarrollo de su infraestructura y sus megaciudades, su agresivo proceso de inversión en el extranjero, sus planes alternativos vinculados a nuevas fuentes de energía, y el énfasis en la educación e investigación que promueven.

Si bien Occidente se rindió a sus pies tras conocerla por los relatos de Marco Polo y la entonces famosa Ruta de la Seda, en la ac­tualidad China resulta ser la estrella del crecimiento económico, aún no afectada del todo par la crisis internacional. Se ha constituido en un importante destino de divisas, no solo por su ya conocido auge exportador; sino por la atracción de capitales ante las ventajas competitivas que ofrece. Según Bloomberg, la inversión extranjera directa (IED) dirigida a China llegó a ser de US$ 105,700 millones en el 2010, cifra un 17.4% mayor que la del 2009. Paralelamente, China no se ha quedado atrás y ha invertido nada menos que US$ 57,900 millones en el 2010 en el resto del mundo.

Es preciso destacar esto último, pues podríamos afirmar que el proceso de IED china no fue mermado por la crisis global que comenzó en el 2008, sino que más bien aprovechó las oportu­nidades presentes en diversas partes del mundo e invirtió en el extranjero más de US$ 200,000 millones en los últimos cuatro años. Ello sin considerar la inversión en papeles de deuda pues, como es de conocimiento común, China es el principal tomador de deuda del tesoro de los Estados Unidos, con US$ l' 137,000 millones, muy por encima del monto adquirido par Japón o Reino Unido, los dos siguientes países que acumulan mayores reservas con dicho papel de deuda.

Es más, según el Fondo Monetario Internacional y tomando en cuenta estadísticas en paridad de poder adquisitivo, Estados Unidos lidera hoy el ranking de PBI a nivel global, superando aún a China por un 41%. A pesar de ello, China ya se encuentra en el segundo lugar, al haber crecido a tasas muy altas en las últimas tres décadas (9.9% en promedio anual en dicho período) y desplazado a Japón de ese puesto. Entonces, ¿Qué es lo que esperan los chinos dentro de su propia planificación? Pues ser la potencia global sin discusión y, con ese fin, buscan alcanzar a Estados Unidos no solo superándolo en al menos un 30%, sino que estudios de PwC Global señalan que la diferencia podría llegar a ser del 57%, nada menos.

Por tanto, el flujo comercial chino estará más activo que nunca en los siguientes años y su proceso de expansión fuera de sus fronteras continuará y será incluso más agresivo ante los requerimientos de materias primas e insumos para su desarrollo. Es así que el Perú cuenta con una posición envidiable para tomar partida de esta situación: es integrante de APEC, cuenta con un TLC, se encuentra en una posición geográfica estratégica, mantiene vínculos culturales y comerciales, y ya cuenta con inversiones chinas muy importantes. Es hora de tomar las oportunidades. ¿Estamos listos para ello?