El Comercio, domingo 26 de abril de 2009
Sergio Koremblit, Socio Líder de Advisory PricewaterhouseCoopers
Como es costumbre ante un contexto cambiante por la caída del mercado de capitales, la desaceleración de la economía, los movimientos de los mercados y las nuevas regulaciones; es importante contar con competencias y habilidades claves, que se desarrollan solo con nuestros recursos y gente. A pesar del creciente desempleo en los EEUU y el Reino Unido, el porcentaje de Chief Executive Officers (CEO’s) que siguen muy preocupados por la disponibilidad de habilidades correctas es de 40%, porcentaje no muy lejano al promedio global.
Un proceso de reducción de personal puede afectar la marca de nuestra empresa, la atracción de gente clave; asimismo puede generar mayores costos por despidos, recontrataciones y por supuesto una mayor inversión en el entrenamiento del nuevo personal. Por esta razón, es necesario realizar una correcta planificación que permita no perder el rumbo.
Una frase válida, muy utilizada, es: “La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque trae mejoras. A partir de ella nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin ella no hay méritos. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla.”
¿Reducción versus productividad?
El balancear la reducción de costos versus la necesidad de apoyar el talento critico y mejorar la productividad es la estrategia clave para sobrevivir a los cambios. Asimismo, para aumentar ingresos y reducir costos es necesario enfocar las medidas en el servicio al cliente, actividades que agreguen valor, promover innovación, salarios variables, entre otras. De acuerdo a la información de interés para los negocios que el informe MBI ofrece, el 97% de los CEO’s creen que tener acceso y retener el talento clave es crítico o importante para la sostenibilidad del crecimiento en el largo plazo.
En este contexto debemos aprovechar la coyuntura como una oportunidad para desarrollar productos o servicios innovadores que satisfagan las necesidades de nuestros principales clientes. Asimismo, es necesario formar líderes, transformar la cultura organizacional y crear competencia entre otros temas.
¿Sostenibilidad versus no hacer?
No debemos sacrificar prioridades en el largo plazo por la supervivencia en el corto plazo. Para triunfar es necesario negociar con la gente, asignarla mejor, considerar el uso de nuevos mercados, analizar inversiones claves y comunicarnos mejor.
En conclusión, debemos mirar todo el tablero y no solo alguna de sus fichas, es decir debemos analizar todos los detalles importantes relacionados a nuestra fuerza de trabajo como: el volumen de negocio, las horas de trabajo sin reducir personal, las oportunidades de reducir costos sin afectar el día a día. Asimismo, no debemos olvidar nuestra marca como empleador, así como las normas y los compromisos que generen.
Finalmente, para alcanzar los objetivos de crecimiento a largo plazo es crítico que las organizaciones cuenten con el talento correcto para ayudarles a navegar ante un contexto cambiante.